EEUU juega a la guerra en Filipinas y envía una señal a China
Los ejercicios militares conjuntos de este año son los más grandes hasta la fecha. Vienen en momentos en que Washington aprieta el acelerador en su enfrentamiento con Pekín.

Celebrados en Filipinas, los ejercicios militares anuales "Balikatan" (realizados por primera vez en 1991) tienen como objetivo mejorar la capacidad de los respectivos ejércitos para responder de forma conjunta a eventuales conflictos en el Indo-Pacífico. Balikatan significa "hombro con hombro" en tagalo, un dialecto regional filipino.
Los ejercicios militares de este año serán los más grandes de la historia: incluirán más de 17.000 soldados, de los cuales más de 12.000 provendrán de EEUU. Los ejercicios con fuego real incluirán la defensa simulada de una pequeña isla de Filipinas y también verán a las tropas volar un buque (objetivo simulado) frente a la costa de la provincia de Zambales, frente a una isla china en el Mar del Sur de la China.
Los ejercicios exhibirán buques de guerra estadounidenses, aviones de combate, lanzadores HIMARS y jabalinas antitanque, según los funcionarios. Victor Andres Manhit, analista político y director ejecutivo de Stratbase Group, consultora estratégica con sede en Manila, dijo que los ejercicios pueden verse como una "declaración" del gobierno filipino. Agregó que el gobierno del expresidente filipino Rodrigo Duterte había limitado el despliegue militar y tuvo una política más restringida de cooperación con EEUU, pues su gobierno se llevaba mejor con China.
Nueva política exterior filipina
Los juegos ampliados de este año son otra señal de que la política exterior de Filipinas bajo el nuevo presidente Ferdinand Marcos Jr. (hijo del dictador Ferdinando Marcos, que dominó el país entre 1965-1986) se está moviendo hacia los EEUU y abandonando su anterior postura amistosa con China. El expresidente Duterte había relegado las relaciones con EEUU y dijo que el país necesitaba reducir su dependencia de Washington.
EEUU y Filipinas han sido socios de tratados durante décadas en virtud del Tratado de Defensa Mutua (MDA) de 1951. El documento más reciente entre los dos países se firmó en 2014 (Acuerdo de Cooperación de Defensa Mejorada, EDCA), lo que permite un entrenamiento y ejercicios más combinados entre las fuerzas armadas de los países.
Marcos aseguró que Manila está siguiendo una política exterior independiente basada en los propios intereses nacionales de Filipinas, afirmando que el país es "amigo de todos y enemigo de ninguno".

¿Disuasión o amenaza?
Manhit, el analista, dijo que los ejercicios de combate tienen como objetivo disuadir a una China más asertiva a medida que continúan las tensiones en el Mar de China Meridional. En los últimos años, China ha construido arrecifes artificiales e islas fortificadas en los sectores marítimos que reclama, y ha puesto limitaciones a pesqueros y petroleros filipinos en el Mar del Sur de la China.
Los amplios reclamos de China sobre las aguas del Mar del Sur de la China fueron rechazados por un tribunal internacional en 2016, pero Pekín, que no reconoce esa instancia judicial, no acepta el fallo y considera que las aguas son suyas. En febrero, ocurrió un incidente en Ayungin Shoal, controlado militarmente por Filipinas pero reclamado por China.
"Hemos visto en los últimos años cómo China ha sido agresiva con respecto a los problemas dentro de nuestra propia zona económica exclusiva, hemos visto esta agresividad con las posiciones chinas, intimidando a los barcos de pescadores", dijo Manhit. "El problema es, ¿cómo podemos realmente disuadir esto?".
Los nuevos ejercicios
Los juegos militares anuales se producen poco después de que Manila concediera a Washington territorios para cuatro nuevas bases navales militares en las islas Filipinas en febrero. Tres de las bases navales están al norte de la isla de Luzón, un área cercana a Taiwán.
La decisión no fue bien recibida por Pekín, que considera a Taiwán parte del territorio histórico de China que algún día será reunificado. La ONU y el propio EEUU reconocen que "hay una sola China" y que su capital es Pekín. Sin embargo, Washington se ha declarado dispuesto a "proteger" a la isla de cualquier iniciativa militar China y la expresidenta del Congreso Nancy Pelosi presentó un proyecto de ley para convertir a Taiwán en "una fortaleza misilística" que sigue su curso.
El presidente Marcos aseguró a China el lunes que entregó a EEUU las bases militares era para impulsar la defensa y no se utilizaría como plataforma de lanzamiento para ninguna ofensiva militar. En marzo, un oficial militar filipino dijo que los juegos de Balikatan tampoco tienen la intención de provocar a Beijing.
El coronel Michael Logico, portavoz de los simulacros, dijo a los medios locales que Filipinas está "obligada por un tratado heredado" a la alianza militar con los EEUU. Sari Arho Havren, analista de China con sede en Bruselas, dijo que los ejercicios militares, las nuevas bases navales y la renovada alianza entre Manila y Washington representan un revés para Pekín.
"Claramente es un retroceso considerable y un golpe para las ambiciones regionales de Pekín, en el contexto de la competencia entre China y EEUU en el Indo-Pacífico", dijo. "Si China fuera a invadir Taiwán, Filipinas podría verse envuelta en el conflicto con su ubicación geográfica clave que podría dar a cualquiera de las partes una ventaja considerable", agregó.
EEUU promueve tensiones en el Indo-Pacífico y en el Mar del Sur de la China en los últimos años, que Pekín ha decidido responder. Taiwán representa un posible punto crítico: el lunes, China concluyó tres días de ejercicios militares alrededor de la isla rebelde luego de la reciente reunión entre la presidenta de Taiwán, Tsai Ing-wen, y el presidente de la Cámara de Representantes de los EEUU, Kevin McCarthy.
Bijan Ahmadi, analista de política exterior y director ejecutivo del Instituto para la Paz y la Diplomacia, dijo que Washington y Beijing deben buscar el diálogo a pesar de la creciente tensión militar en el Mar del Sur de la China. "Un desafío crucial tanto para EEUU como para China es manejar su competencia de una manera que evite que las tensiones se conviertan en un conflicto militar", dijo. "Es esencial que Washington y Pekín participen activamente en un diálogo diplomático y establezcan medidas y barreras para evitar tal conflicto".
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