Resistencia31°Min. 21° • Max. 31°

La convivencia en el orden democrático

Los hechos ocurridos en Nueva Pompeya obligan a redoblar los esfuerzos para evitar una nueva escalada de violencia y garantizar la convivencia en el marco del orden democrático. Debido a que incidentes similares, también protagonizados por integrantes de la guardia comunitaria indígena, ocurrieron en otras oportunidades en esa localidad, es necesario trabajar con distintas líneas de acciones preventivas que contribuyan a promover los valores del respeto, la justicia y el diálogo para resolver los conflictos.

La paz no solo es la ausencia de conflictos. Convivir en paz consiste en aceptar las diferencias y tener la capacidad de escuchar, reconocer, respetar y apreciar a los demás, así como vivir de forma pacífica y unida. "Es un proceso positivo, dinámico y participativo en que se debe promover el diálogo y solucionar los conflictos con un espíritu de entendimiento y cooperación mutuos", observa un documento de la Organización de Naciones Unidas que podría servir de guía para evitar nuevos hechos de violencia como los que se registraron el fin de semana en la localidad de Misión Nueva Pompeya, en el marco de los reclamos de integrantes de comunidades originarias por la aparición de un joven de la comunidad wichí. En esta oportunidad fueron atacados el municipio, la comisaría y el juzgado multifueros. Pero, como se dijo, no es la primera vez que esa guardia comunitaria indígena protagoniza incidentes graves. En abril de 2020, efectivos de la policía provincial fueron amenazados en un puesto de control que esa misma organización comunitaria había emplazado en cercanías de la localidad de El Sauzalito. En esa ocasión, en esta misma columna, se alertó sobre la gravedad de la situación recordando que el Estado es el único que puede ejercer en forma legítima el monopolio de la fuerza pública. También se observó que los problemas en esa zona del territorio chaqueño no justifican, bajo ningún argumento, hechos de violencia que provocan serios daños a bienes o ponen en riesgo la vida de las personas. Hay que decir, por otra parte, que ninguna organización comunitaria puede arrogarse funciones de seguridad pública que solo el Estado controla, con mecanismos administrativos y operativos creados para ese fin, en el marco de un orden constitucional que debe preservarse y respetarse.

Cabe recordar que en marzo de 2019 una docente de un colegio intercultural bilingüe de wichí El Pintado denunció que miembros de la guardia comunitaria habían tomado el establecimiento educativo y que algunos de ellos portaban armas. Casi al mismo tiempo se publicaron fotos en redes sociales que mostraban a integrantes del grupo con uniformes mimetizados de tipo militar. El camino elegido por los miembros de esa organización no es el correcto. Si un grupo actúa con violencia al margen de lo que establecen las normas vigentes, nadie puede asegurar que, en determinado momento, sus integrantes puedan cometer nuevos desbordes llevando la situación a un nivel de mayor gravedad. Si bien ya se produjo una rápida intervención de las autoridades, es de esperar que se logren calmar los ánimos y bajar la tensión. Luego, habrá que continuar con el trabajo para garantizar la paz social que, vale recordar, es una responsabilidad que involucra a todos los sectores. La convivencia democrática debe prevalecer, aunque para ello hay que insistir en el fortalecimiento de los vínculos de los distintos sectores de una comunidad, fundamentalmente para prevenir nuevos hechos de violencia. La paz social es el resultado de un largo proceso en el que cada uno de los integrantes de una comunidad comprende que lo mejor para todos es que cada uno contribuya a minimizar los conflictos. No se trata de negar el conflicto, sino de habilitar canales de diálogo y negociación para que cualquier problema se resuelva en forma pacífica. Al mismo tiempo, hay que sumar nuevos esfuerzos para generar las condiciones de confianza, bienestar, justicia y solidaridad, que son imprescindibles para que una sociedad tenga mayores fortalezas para erradicar la violencia.

Para que una comunidad pueda progresar y generar bienestar para todos sus integrantes es necesario también que exista un mínimo de confianza entre los distintos grupos que la conforman. Es que la confianza es un elemento fundamental y necesario para la cohesión social. Sin ella se vuelve mucho más difícil el camino del diálogo, que es imprescindible para comenzar a resolver los conflictos.

Te puede interesar