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Por qué la Inteligencia Artificial no puede con las manos

La generación de contenido a través de la IA ha impactado a muchos por su alto nivel de detalle y precisión. Sin embargo, todavía tiene tres temas por resolver para que las imágenes sean más reales: manos, pies y dientes.

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No son modelos, el error en las manos revela que son imágenes creadas por la Inteligencia Artificial. Las imágenes revelan cuán difícil es para una IA generar manos “creíbles” en sus representaciones.

Las herramientas que crean imágenes -como por ejemplo Stable Diffusion, DALL-E 2 y Midjourney- al pedirles que diseñen un perro de cierta forma, buscará en su conjunto de datos los modelos de perros que tenga y con el entrenamiento automático dará el resultado final, pero siempre tendrá una falla en esos detalles mencionados.

Se pensaba que eran errores inducidos en la programación de la IA para evitar fraudes y su uso en "deep fakes", pero parece que no: a la "inteligencia" le cuesta representar las manos, tanto o más que lo que costó a Miguel Ángel o a Leonardo.

En el punto específico de las manos y los pies sucede algo especial. "En general, se entiende que, dentro de los conjuntos de datos de IA, las imágenes humanas muestran las manos de manera menos visible que las caras. Las manos también tienden a ser mucho más pequeñas en las imágenes de origen, ya que rara vez se ven en forma grande", afirmó un portavoz de Stability AI a BuzzFeed News. Es decir, las IA no encuentran suficiente cantidad de manos  como para "aprender" a representarlas, algo difícil de creer.

La dificultad de dibujar manos es una realidad entre artistas y dibujantes de todo tipo de género. Las manos han sido protagonistas en obras tan conocidas como la célebre "Manos dibujando"", de Escher, o las "Manos en oración", de Alberto Durero, que se han convertido en la representación del rezo más utilizada y reproducida en todo el mundo.

De hecho, Walt Disney exigió a sus dibujantes que hicieran las manos de Mickey sólo con cuatro dedos, porque se demoraban mucho más en hacer cinco.

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Las manos pintadas por Miguel Ángel se acercan a la perfección pictórica, pero aun así no son 100% correctas en sus proporciones. En 1474 Leonardo elaboró su “Estudio de las manos”, a sabiendas de lo difícil que resultaba recrearlas.

Las manos en la historia

Cuando el Papa Julio II encargó a Miguel Ángel que decorara la Capilla Sixtina, el joven genio no se sentía preparado. "Yo soy escultor", le dijo "no pintor".  "Qué raro", pensó el Papa. "¿Por qué me lo habrá recomendado entonces Bramante?". 

La razón era clara. Donato Bramante, arquitecto jefe del Papa a cargo de la Basílica de San Pedro, era enemigo acérrimo del florentino, y quería verlo fracasar porque era sabido que un pintor no puede representar correctamente las manos por más esmero que ponga. 

Aquella obra convirtió a Miguel Ángel en una leyenda del renacimiento, y de aquel trabajo se destaca especialmente una escena del Antiguo Testamento: "La creación de Adán", en la cual aparece la mano de Dios dándole vida a Adán en un gesto en el que su mano casi toca la del primer hombre. Miguel Ángel había superado el desafío, algo que las IA no logran aún.

Leonardo, aunque dejó su famoso "Estudio de las manos" que hoy se guarda en el Castillo de Windsor en Inglaterra, sabía lo difícil que era representarlas. En la "Gioconda", por ejemplo, se teoriza con el hecho de que la Mona Lisa estuviera embarazada por la posición de las manos. Leonardo sabía muy bien lo que importaban las manos, y lo difícil que era pintarlas. 

Se sigue debatiendo por qué las IA no consiguen replicar las manos, y para complicar aún más el problema, una mano generada por IA parece más real en una imagen con una persona, que en una imagen con 20 personas.

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