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Chaco, con los ojos en Brasil

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Que Lula haya ganado en Brasil no cabe duda que fue un triunfo a medida de los intereses de su principal socio en esta región de América que es la Argentina en el esquema del gran Mercado Común del Sur. Sólo un dato de muestra: durante el gobierno brasileño de Jair Messias Bolsonaro el intercambio comercial con nuestro país hasta un 40 por ciento según estimaciones oficiales. El retroceso tiene que ver especialmente con el desplome de las importaciones pero también el enfoque de la administración de Bolsonaro que abiertamente negoció con otros lugares del mundo y le dio a la espalda a Latinoamérica. Hoy ambos países se necesitan para recuperar el tiempo perdido y el crecimiento que marcaron las relaciones bilaterales de otras épocas, apenas hace un poco más de una década. El postergado pero rico norte argentino y específicamente nuestra provincia comenzaron a percibir aires frescos insuflados por la nueva performance que está formateando Brasil con su nueva mirada continental. Las expectativas generadas a partir de la nueva presidencia brasileña alientan un futuro de mayor integración y desarrollo del gran Mercado Común del Sur.

Pero, siempre hay un pero, mientras se inicia una gestión de gobierno en el gigante productivo suramericano comienza un camino de incertidumbre por el resultado de las elecciones de este fin de año para cambiar la conducción política tanto del Chaco como de nuestro país.

Luis Inácio Lula da Silva, un obrero metalúrgico, dirigente? sindical y político del progresismo, inició su mandato el pasado 1 de enero de este año en tanto la definición del futuro que se construirá en nuestra provincia y en el país comenzará en diciembre con quien respalde el electorado local. Hoy los planetas en la región parecen alinearse pero el proceso democrático en marcha en nuestra Nación no tiene final anunciado.

De todas maneras las políticas de Estado que beneficien al bienestar general especialmente si vienen de la mano del trabajo y la producción no deberían cambiar las condiciones que se vislumbran positivas.

Al gran socio argentino, salud

La principal información sobre inversiones que ocupó la escena informativa en nuestra provincia fue la visita del gobierno chaqueño a Brasil para tentar a un sector empresarial importante para la radicación de un proyecto comercial avícola.

Hay que recordar que a esta puerta abierta se suma la radicación de la fábrica de pelotas de fútbol Cagiva que se está instalando en suelo chaqueño, sin olvidar la apuesta algodonera de la fábrica Santana instalada hace años en el principal parque industrial de nuestra región instalado en Puerto Tirol.

La reciente misión oficial impulsada por el gobernador del Chaco Jorge Capitanich fue para atraer a los inversores que encabeza Jefferson Nogaroli, presidente del Grupo Nogaroli, que cuenta con 67 supermercados, dos mayoristas y dos centros de distribución con un 29 % de participación en sus ventas de marcas propias, con una proyección de llegar al 50%.

La oferta provincial exhibió el complejo instalado en la zona de Sáenz Peña de la Granja Tres Arroyos que complementaría perfectamente las proyecciones de los empresarios brasileños. Además la provincia ofreció un escenario con más de un millón de toneladas de maíz y más de 1,6 millones de soja al año, valores también vinculados al desarrollo del Puerto de Las Palmas, con lo que se generan las condiciones ideales para concretar la inversión.

Entre este mes y marzo Jefferson Nogaroli visitará nuestra provincia para trabajar en una estructura de financiamiento que incluirá a sectores como la producción de arroz, alimentos en general, y la industria cárnica (principalmente la avícola).

Esta incursión chaqueña en Brasil está en línea con el interés nacional y el de varias provincias argentinas que buscan profundizar los lazos comerciales con el principal socio comercial en esta parte del continente.

Desde el Paraguay piden pista

En este contexto también en la semana desde Paraguay aparecieron voces que reclamaban una integración para el desarrollo regional que involucra al Chaco como eje. Desde el Departamento Ñeembucú piden que se tiendan puentes, literalmente, con esta zona argentina.

Desde hace muchos años que los chaqueños y los vecinos paraguayos compartimos actividades comunes a pesar del escollo que presenta el impetuoso y caudaloso río Paraguay, hoy impactado por una sequía de más de tres años sin lluvias importantes.

Hoy reflotan la demanda de esa región que tiene como capital a la ciudad de Pilar frente a Puerto Cano del lado argentino, jurisdicción formoseña pegado al límite con Chaco y próximo al estratégico Puerto de Las Palmas en el Departamento Bermejo. Esta gran obra fluvial está construida frente a la amplia zona fronteriza, escenario de las más cruentas batallas de la fratricida guerra de la Triple Alianza donde está emplazado el Parque Nacional Humaitá.

El Parlamento del Mercosur recibió esta demanda de Ñeembucú, una de las zonas más empobrecidas del Paraguay que sabe que su desarrollo está estrechamente ligado a la integración con nuestro país, especialmente con el Noreste argentino.

La demanda paraguaya de conectividad plena con Chaco, Formosa e incluso Corrientes pide puentes y servicio público de transporte para romper con la comunicación ancestral a través de balsas y botes. El porqué del reclamo: ‘El departamento de Ñeembucú es uno de los más subdesarrollados y las provincias del norte argentino, Formosa, Chaco y Corrientes, tampoco figuran como las más desarrolladas de la Argentina‘.

El fundamento paraguayo expone a la vez las asimetrías que en nuestro país padece el bloque del Norte Grande en pro del beneficio de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

El planteo paraguayo es que una buena conectividad es clave para favorecer el comercio, la producción y la industria, además del turismo, la educación y la cultura, entre otros aspectos para el desarrollo común.

La propuesta es un cruce entre Pilar y Puerto Cano en Formosa pero también nuestra provincia ideó y promocionó hace años una conexión terrestre con Ñeembucú, cercana a nuestro estratégico y flamante puerto a punto de inaugurarse.

Como se puede observar hay una claridad sobre lo que le conviene a nuestras regiones del postergado norte argentino con una zona paraguaya en las mismas condiciones. El desafío es tentador porque además no se puede seguir esperando que el centralismo porteño cambie su mirada sobre el resto del país. Es necesario construir alianzas para contrarrestar una política que posterga al NEA y todo el Norte Grande argentino.

Para avanzar en determinar las factibilidades de este proyecto integrador hoy nuestra provincia cuenta con el ex gobernador Domingo Peppo como embajador en Paraguay y en el Parlasur adonde está el pedido de Ñeembucú, a un legislador con prestigio como Julio René Sotelo.

Es una oportunidad para al menos intentar una construcción de alianzas regionales superando las fronteras ante un escenario Mundial difícil y complejo, altamente conflictivo en el que está en juego el bienestar de nuestras comunidades.

El viento a favor hay que aprovecharlo, del centralismo porteño y de los candidatos y candidatas que se perfilan hoy para la gran elección de fin de año, no se puede esperar otra cosa que más de lo mismo.

Brasil y Argentina hoy allanan un camino para afrontar los difíciles momentos que se vislumbran en el contexto internacional.

Más allá del resultado en las urnas la consigna debe ser la del bien común que encauce la crispación por los conflictos eternos, la pobreza y toda forma de exclusión. La prioridad debe ser una comunidad que se desarrolle en un gran acuerdo social basado en el entendimiento, respeto, tolerancia y mucha paz, único antídoto para lo que se viene.

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