Robo de aeronaves y narcotráfico
El robo de aeronaves que, en menos de un mes, afectó a dos aeroclubes de la provincia pone de relieve la necesidad de actualizar las medidas de seguridad en entidades civiles dedicadas a promover las actividades aeronáuticas y fortalecer el trabajo de coordinación institucional para hacer frente a un delito que puede sorprender por el saldo de cinco muertes que dejó la fallida sustracción de la aeronave en Villa Ángela, pero que no es nuevo en la región.
Desde hace más de una década se vienen registrando operaciones de transporte de sustancias ilícitas en pequeñas aeronaves en la región. Una simple búsqueda en internet arroja, por ejemplo, que en noviembre de 2013 efectivos de Gendarmería Nacional secuestraron en la localidad correntina de Santo Tomé 330 kilos de cocaína de máxima pureza que era transportada en un avión Cessna 200. Según la información oficial difundida en ese momento, las personas detenidas en relación a ese caso integraban un grupo transnacional que tenía vínculos con organizaciones criminales de otros países. Entre los objetos secuestrados en esa oportunidad llamaron la atención los teléfonos satelitales que utilizaba la banda, similares al que se encontró hace pocos días en el campo de Villa de Villa Ángela donde impactó y se destruyó el Cessna 206 robado por cinco hombres de un hangar del aeroclub local.
En septiembre de 2021, en un allanamiento realizado en Concordia, Entre Ríos, se secuestró una aeronave bimotor Beechcraft Baron que se utilizaba para transportar droga desde Paraguay a Uruguay, pasando por el espacio aéreo argentino. También en el marco de esta causa se secuestró un teléfono satelital. Tres personas de nacionalidad argentina, todas mayores de edad, quedaron detenidas a disposición de la Justicia Federal. Un mes después, Gendarmería Nacional secuestraba una segunda aeronave, un Cessna 210, relacionada a la misma organización delictiva en un operativo realizado en San Pedro, provincia de Buenos Aires.
En Paraguay, en diciembre del año pasado, delincuentes armados ingresaron a una estancia ubicada en la localidad de Caapucú y robaron un Cessna 210 propiedad de un productor ganadero. La semana pasada la policía de Bolivia encontró abandonada en una zona boscosa de ese país una aeronave Cessna 182 que había sido robada pocos días antes en una colonia menonita del departamento de Caaguazú, en Paraguay.
La lista de incidentes de este tipo informados por medios de la región es, por supuesto, más extensa y confirma que el uso de aeronaves de pequeño porte para transportar sustancias ilícitas por parte de organizaciones narcocriminales no es un fenómeno nuevo en la región. Es más, un recordado defensor de la naturaleza chaqueña, en una charla que ofreció sobre las innumerables expediciones que había realizado en las zonas más inhóspitas de la provincia sorprendió cuando, al responder a una pregunta relacionada a cómo era navegar los ríos de noche y si alguna vez había observado algún tipo de objeto volador no identificado, dijo que —en ese sentido— lo único que le había llamado la atención era el ruido de motores de aeronaves surcando los cielos de El Impenetrable.
Por todo lo expuesto, se impone la necesidad de una mayor coordinación institucional a fin de sistematizar y compartir información que puede ser clave en la prevención del robo de aeronaves y en la detección de pistas que operan en la clandestinidad en la región. Un aspecto a tener en cuenta es la posibilidad de obtener datos de los teléfonos satelitales que, por lo que se observa, es un elemento que es utilizado con frecuencia por las organizaciones narco.
El tráfico ilícito de drogas sigue siendo, según la ONU, uno de los negocios más rentables del mundo. Eso explica la gran capacidad de recursos que tienen las organizaciones criminales dedicadas a estos ilícitos para permear todo tipo de estructuras, generando economías paralelas al margen de la ley que, si no son controladas y erradicadas a tiempo, terminan diversificándose.
Como advierte el especialista en este tema, Marcelo Bergman, los mercados ilícitos de drogas generan todas estas capacidades de organizaciones que empiezan haciendo dinero con la venta de drogas en los márgenes, pero terminan socavando toda la capacidad estatal de aplicar la ley. Es, por cierto, un llamado de atención que no debe ser ignorado por la sociedad chaqueña.










