Fumar, un hábito que daña la salud
Se estima que en nuestro país cada año mueren cerca de 45.000 personas por enfermedades relacionadas con el tabaco. Se sabe también que este problema genera costos sanitarios por 21.000 millones de pesos anuales. Además, distintos estudios realizados para conocer la expectativa de vida de las personas fumadoras revelaron que viven en promedio entre 10 y 15 años menos que las que no tienen ese hábito de consumo.
Según la Fundación Interamericana del Corazón, lo que se observa a nivel global es una epidemia de tabaquismo que tiene consecuencias sanitarias, sociales, económicas y ambientales que genera costos sanitarios y ambientales que exceden las recaudaciones fiscales por impuestos al tabaco. La organización advierte, por otra parte, que esta epidemia se cobra más vidas que la tuberculosis, el VIH/SIDA y el paludismo juntos y representa la primera causa de muerte prematura evitable a nivel mundial.
La información que la población dispone sobre los efectos dañinos del hábito de fumar son más que abundantes. Una rápida búsqueda por Internet arroja miles de resultados, muchos de ellos pertenecientes a fuentes confiables, que explican por ejemplo que el tabaquismo se asocia con alteraciones en todos los órganos e informan que las principales causas de muerte por consumo de tabaco son las enfermedades del sistema cardiovascular, es decir infartos y accidentes cerebrovasculares, además de provocar enfermedades respiratorias, neumonías, bronquitis crónica, cáncer de pulmón y de otros órganos, entre otros males. El Ministerio de Salud de la Nación, en tanto, advierte que la mayoría de los efectos adversos del tabaquismo son "dosis dependiente", es decir que son peores cuanto más se fuma. Sin embargo, no hay un nivel de consumo de tabaco seguro para la salud. El consumo de tabaco comienza a dañar el organismo ni bien se comienza a fumar. Incluso el hábito de fumar unos pocos cigarrillos por día (uno a cuatro cigarrillos) también es dañino para la salud ya que aumenta significativamente el riesgo de enfermedad cardiovascular.
Lo que llama la atención es que todos los años se realizan campañas para alertar a la población sobre estos riesgos, y aún así el consumo de cigarrillos sigue cosechando la aceptación de personas de todas las edades. Según la Organización Mundial de la Salud, actualmente hay 1.300 millones de consumidores de tabaco en todo el mundo. Pero, tal como lo advierte el mismo organismo internacional en una de sus campañas, esa cifra podría ser aún mayor si el tabaco no matase a la mitad de sus consumidores, ya que cada cuatro segundos el tabaco acaba con una vida en algún lugar del planeta. ¿Cuáles son las razones, entonces, que llevan a una persona a iniciarse en el hábito de fumar? La OMS afirma que en las últimas décadas la industria tabacalera mundial comenzó a utilizar tácticas deshonestas para atraer a nuevos consumidores de tabaco y la nicotina. Para algunos estudiosos del problema, no es casual que en no pocos productos de la industria cinematográfica y televisiva se vea cada vez más a personas fumando y creen que detrás de esa actitud, en apariencia inocente, está la mano "invisible" de grandes tabacaleras.
Una encuesta realizada el año pasado en nuestro país reveló que la población asegura tener una mayor conciencia de los severos daños que genera en la salud el hábito de fumar, pero al mismo tiempo se registran cambios que muestran que el consumo se está desplazando de varones a mujeres y de niveles socioeconómicos altos a bajos, por lo que se observa un crecimiento sostenido de la mortalidad femenina por cáncer de pulmón.
Según la OMS, las grandes compañías globales del tabaco y la nicotina buscan constantemente nuevos consumidores para poder ofrecer los máximos beneficios posibles a sus inversores y mantener atractivo su negocio. "Cada vez más niños y adolescentes caen víctimas de la industria tabacalera y de otras industrias relacionadas, que se dirigen directamente a ellos con tácticas publicitarias y una nueva cartera de productos peligrosos para la salud", advierte la organización internacional. Según los especialistas de la OMS, esas industrias se mueven con rapidez para lanzar productos nuevos y existentes, y utilizan todos los medios posibles para ampliar su cuota de mercado antes de verse limitados por nuevas normativas.
Las nuevas generaciones no deben sumarse al consumo de productos que generan enfermedades. Hay que hacer hincapié en el rol que deben asumir los adultos para educar a niños y adolescentes a fin de protegerlos de hábitos que son muy dañinos para la salud.










