Hábitos que afectan la calidad del sueño
El creciente uso de dispositivos electrónicos durante las horas que deberían estar dedicadas al descanso es uno de los factores que afectan la calidad del sueño nocturno. Así lo advierten especialistas que explican que cuando una persona no duerme el tiempo mínimo que necesita para poder mantener el estado de vigilia durante el día puede padecer un déficit en la atención y capacidad de concentración, irritabilidad y falta de motivación, entre otros problemas.
La falta de un descanso adecuado está estrechamente relacionada con hábitos de la sociedad actual que sobrevalora el consumo y promueve la alta productividad y, al mismo tiempo, asocia de manera errónea el buen dormir y el ocio con la aversión al trabajo o la pereza. No es casual que aumente el consumo de fármacos para mantenerse despiertos o energizantes, sobre todo entre adultos jóvenes. Debido a que en casi todo el mundo se detectan cada año más casos de pacientes con trastornos y perturbaciones del sueño, este tipo de problemas adquiere mayor importancia entre las ciencias de la salud. Investigaciones científicas realizadas en este campo confirmaron que el sueño insuficiente en las personas puede generar consecuencias negativas en la vida de los individuos afectados y también efectos económicos y de muchos otros tipos a nivel social. Hay que recordar que la Medicina del Sueño es una especialidad que se ocupa de la prevención, el estudio y tratamiento de los trastornos del sueño y sus consecuencias sobre la vigilia. Expertos en ese campo advierten que el creciente uso de teléfonos celulares y computadoras portátiles en horas que deberían dedicarse al descanso alteran el normal ciclo del sueño. En ese sentido, explican que estos dispositivos emiten una luz que confunde al reloj biológico humano, haciendo creer al cerebro que es de día, y por lo tanto que no es hora de dormir. El uso frecuente de estos equipos a altas horas de la noche termina por afectar la calidad y cantidad de sueño de las personas, a quienes les cuesta conciliar el sueño. Así sucede que al día siguiente se resiente notablemente el rendimiento en los horarios de trabajo y en las aulas. Las investigaciones realizadas para indagar sobre este asunto coinciden en señalar que todos los trastornos del sueño afectan directa o indirectamente la calidad de vida de las personas.
La Asociación Argentina de Medicina del Sueño explica que en nuestra sociedad el problema del sueño insuficiente ocurre debido a factores sociales y culturales, como por ejemplo una mayor demanda laboral y familiar, uso de dispositivos electrónicos durante la noche o actividades recreativas que se prolongan y ocupan el tiempo que debería ser destinado al descanso. Según esta institución, este problema es frecuente en la adolescencia, aunque puede afectar a mujeres y hombres de cualquier edad que, por los motivos mencionados, dedican una cantidad de horas al sueño nocturno menor a la necesaria para mantener el estado de vigilia y alerta durante el día, debido a un tiempo corto en cama. Estos individuos, agrega la organización, generalmente duermen más si tienen la posibilidad (vacaciones, fines de semana). Quienes padecen de falta de sueño están expuestos a sufrir fatiga o somnolencia diurna, déficit en la atención y capacidad de concentración, sufrir distracciones y cometer un mayor número de errores. Además de irritabilidad, falta de motivación, inquietud o depresión. Otro de los problemas asociados es el riesgo de abuso de estimulantes.
Se estima que en nuestro país 40 por ciento de las personas tiene dificultades para conciliar el sueño y en muchos casos se descansa poco y mal. Como se dijo, los inconvenientes que generan los episodios de insomnio es producto de un estilo de vida que induce a estar muchas horas despiertos. El uso en el hogar, cada vez más frecuente, de dispositivos electrónicos, como teléfonos inteligentes, computadoras y televisión con 24 horas de programación, ha transformado los hábitos de la mayoría de la población, que de esta manera resta valiosos momentos de descanso nocturno. Se trata de un modelo cultural basado en una maquinaria de consumo que exige estar más tiempo despiertos. Es importante que la población tome conciencia de esta amenaza para la salud y que revise aquellas costumbres que restan horas al descanso.










