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Nadia Fink: "Creamos libros con cuentos que se quieren leer una y otra vez"

La escritora y periodista, referente de la editorial Chirimbote, abrió el telón para dejarnos conocer cómo trabajan. "En nuestros libros las ilustraciones están en el mismo plano que la palabra", destacó.

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A muchas niñas y niños no les gusta dormir la siesta. Esta costumbre estaba arraigada en la casa familiar de Nadia Fink. En esa hora donde el sol se pone en vertical y el silencio comienza imperar, Nadia se tendía de panza en el piso y leía Mafalda. Ese es el primer recuerdo que tiene de la lectura en su infancia. Después comenzó a leer todo lo que caía en sus manos. 

En enero la editorial Chirimbote cumplirá ocho años de aquel encuentro inicial. "Sostener este proyecto colectivo durante ocho años es hermoso. Nos llevamos muy bien. Disfrutamos de trabajar juntos. Seguimos siendo amigos por sobre todas las cosas. Hacemos algo genuino con los altibajos que puede tener cualquier proyecto. Con el paso del tiempo seguimos jugando y haciendo algo colectivo, todo el tiempo pensamos en hacer cosas desde las infancias y nos parece que es clave para el desarrollo de nuestro proyecto", expresó Nadia.  

En nuestro ciclo "Más lees - Más ves", ahora nos detenemos a conocer cómo trabaja y cómo lleva adelante una editorial que apunta a la infancia, y hace libros como objetos preciosos en los que –como afirma Nadia– "las ilustraciones están en el mismo plano que la palabra".

—¿Cómo nació la editorial Chirimbote?

—Nació con el primer libro de Antiprincesas, que fue Frida Kahlo. Teníamos la idea de hacer una colección de Antiprincesas y Antihéroes, nombre de fantasía que nos pareció bueno. Así comenzamos a trabajar, después llegó el segundo libro de Violeta Parra, en 2015. Esos libros primeros fueron como hijos que llegaron a nuestras vidas. En ese contexto había comenzado la campaña de Ni Una Menos, donde se sintió la necesidad de otra literatura infantil. En aquel contexto explotó de alguna manera la editorial y tuvimos que pensar en un marco legal, por lo que generamos la cooperativa. Así fuimos pensando en otras producciones infantiles. Luego se sumaron otras producciones pensadas para personas adultas, pero vinculado con crianzas y educación con perspectiva de género. 

—Abrieron un espacio con temática y lenguaje nuevo, ¿cómo fue encontrar o abrir esa puerta dedicada a las infancias?

—Veníamos trabajando en periodismo hacía más de diez años. Veníamos de mucha militancia en el territorio y trabajando con perspectiva de clase. En ese marco, sentíamos que las infancias no eran tenidas en cuenta por todo el arco progresista y de izquierda; se encargaban de las juventudes o de las personas adultas, pero no había una mirada sobre la niñez, no había material o trabajos pensados con perspectiva de clase y de género. Hablamos de las ofertas que había en librerías y en kioskos de diarios, y sentimos la necesidad de hacer biografías de mujeres y de hombres de Latinoamérica para acercar otro tipo de lecturas.

—El catálogo de la editorial se amplió en estos años, ¿quién decide qué van a publicar y por qué?

—Cuando empezamos éramos tres. Ahora somos nueve. Se va sumando gente para pensar y trabajar en conjunto. Hoy nos llega mucho material para publicar. Elegimos lo que podemos, porque los costos de la imprenta aumentan mucho: este año, 500%. Pero siempre tratamos de generar cosas propias y contenidos nuevos, acordes con los avances de los feminismos populares. 

—Hoy se está introduciendo cada vez más el lenguaje inclusivo en distintos ámbitos, ¿cómo lo trabajan en la editorial?

—Nuestro primer libro ya fue dirigido a chicos y chicas. Eso lo hicimos en 2015, cuando todavía la cuestión del lenguaje inclusivo no estaba en discusión. Después nos pasó que el uso de la E es una forma de incluir a las diversidades. Cuando hablamos de a - o no incluye a las personas trans, a las personas no binarias y a todo el arco amplio de diversidad. Nosotres tenemos las patas en el territorio y buscamos escuchar a docentes y a las organizaciones sociales. Charlamos y vemos cómo juega el lenguaje en distintos ámbitos. Hemos notado que la e que todavía es resistida, y ya tenemos libros donde en el título usamos palabras con e. Tenemos el libro "Un mundo donde quepan todes" y la colección que se llama ESI para chiques. 

Lo que vemos es que en las escuelas todavía se resiste mucho el uso de la E. También hay familias que no la quieren usar. En ese contexto, mientras promovemos y alentamos las normativas vigentes, buscamos otras alternativas para poder entrar en esos lugares y generar cambios más profundos. Buscamos incluir a todo el mundo a veces sin necesidad de usar la E, porque esto provoca rechazo y algunas personas adultas se cierran a seguir profundizando algunos temas. Podemos romper con el sexismo y binarismo en el lenguaje con muchas estrategias. 

—La escuela sigue siendo un ámbito de lo que se lee y de lo que no se lee, ¿ustedes con su trabajo buscan penetrar en ese ámbito?

—En realidad nuestro objetivo es llegar a todos los lugares posibles donde se acompañe la crianza de las niñas y los niños. Nosotras pensamos en familias, en organizaciones sociales que trabajan en el territorio; en algunas escuelas hemos hecho talleres para trabajar la ESI. Venimos haciendo un trabajo de hormiga, pero sin pausa. 

—En ese contexto se me viene a la memoria el Plan de Lectura: ¿alguna vez pensaron o vieron la posibilidad de entrar al plan con los libros de la editorial?

—Somos una editorial cooperativa, nos hemos juntado con otras editoriales cooperativas y hemos presentado una carta al Ministerio de Educación para poder ser parte, aunque todavía no se nos incorpora, pero es una lucha que damos en colectivo. 

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—Han hecho muchos trabajos, pero me detengo en uno solo: ¿qué descubriste cuando hicieron el libro de Rosa Luxemburgo?

—Cuando abordamos la biografía conocemos siempre una parte antes de encarar la investigación. En el caso de Rosa, había cosas que me llamaban la atención, que era importante trabajar con las infancias, por ejemplo el lazo de Rosa con la naturaleza, la relación con sus amigas y amigos. Y trajimos a Rosa y su lucha antibélica, que nos pareció muy superadora para su época. Me encantó el vínculo que tenía Rosa con su gatita, de hecho la mascota del texto terminó siendo la gatita, porque era parte de su vida. Hoy las mascotas están mucho más incorporadas en la vida de las personas, antes no era así, pero Rosa si la tenía presente. Su presencia se extendía al diálogo que tenía Rosa con las amigas sobre su gata. Además, ella se interesaba por las mascotas de sus amigas, hablaba con los pájaros e imitaba el canto de los pájaros, los clasificaba, todo ese vínculo con la naturaleza es muy importante. Otra cuestión que descubrimos fue que Rosa tuvo muchos amantes, algo que me encantó, porque siempre descubrimos que estas mujeres tan importantes para la historia de la humanidad fueron muy amadoras, me parece que eso es lindo para traer en estos tiempos. Es muy lindo transmitir a las infancias el deseo. Rosa Luxemburgo parece una señora chiquita, seria, pero vas trayendo estas aristas donde es rescatada gozando de la vida. Estas cosas me sorprendieron y me enganché mucho investigando sobre su vida. 

—Sos lectora y hacés libros para que las niñas y niños lean, pero ¿qué es leer para vos?

—Para mí es una necesidad. Lo pondría en la misma categoría de comer, dormir, respirar. ¿Por qué para alguien la lectura puede ser un placer o una necesidad? Hay gente que encuentra placer en dibujar, en ver cine, en escuchar música, en otras cosas. Para mí, leer es una necesidad y un placer que se conecta con la vida. Leo mucho para investigar y para trabajar. Pero me conecto con la lectura desde el placer cuando leo novelas, cuentos y últimamente poesía. Esos son momentos de escape, ligados a la fantasía. Hace poco estuve en Venezuela, donde dicen que si levantás una baldosa salen dos poetas, me he traído libros de poesía que me regaló gente muy hermosa. Este lenguaje de la poesía es belleza pura, me reconforta y me lleva a lugares mucho menos mediado por las palabras, más sensible y más honesto.

—Trabajan para que los niños tengan esa experiencia de goce y placer cuando tomen contacto con sus libros…

—Esa es nuestra preocupación constante, desde el principio nos pareció importante. Si bien hacemos biografías, buscamos que sean entretenidos para los niños y las niñas. Creamos libros de cuentos que se quieren leer una y otra vez. No buscamos hacer libros que bajen línea de algunos conceptos. Queremos que estén a mano y se usen, deseamos que formen parte del entretenimiento, de la diversión y la fantasía de las infancias. Por eso usamos las mascotas preguntonas y el humor, para que el libro sea ameno para la lectura. Las ilustraciones son importantes para nosotras y está en el mismo plano que la palabra. 

—Ya abordaron a escritores, escritoras, cantautoras y referentes de distintas ramas del tejido social, ¿qué le falta a la editorial?

—Tenemos muchas cosas para hacer. Todavía nos quedan referentes que pueden entrar como Antiprincesas y Antihéroes. Me gusta lo rupturista. Las ligas de antiprincesas nos han permitido conectar con algo mucho más lúdico: si bien utilizan personajes reales, como son historias ficcionadas podemos volar todo lo que queremos, viajamos por el tiempo, cambiamos de dimensiones e historias, unimos gente que nunca se hubiera podido unir porque vivieron en épocas diferentes. Nos parece que las ligas tienen mucha potencia, porque son mujeres luchando juntas. Se genera diversión, fantasía, lucha colectiva, es muy potente trabajar en ellas.

—¿Qué es la libertad?

—La libertad se conecta con quien deseo ser. Creo que la libertad es acercarse a la infancia. Siento que a veces los adultos la complicamos un montón, nos llenaron de instituciones, escuelas, universidades, todas cosas que nos orientan a un pensamiento cerrado. Después, cuando crecemos, nos queremos sacar la ropa y la mochilas, cuando más grandes somos más queremos volver a esa etapa donde podíamos jugar. Cuanto más adulto sos, más querés volver a la sencillez de las cosas. 

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Imprescindibles

"Sapo en Buenos Aires", de Gustavo Roldán; "Juana Arzuduy", de la colección Antiprincesas; "Diente de lata", de Analía Couceyro con ilustraciones de Celeste Geretto. 

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