Los casamientos, cada vez más íntimos y menos costosos
Tras las restricciones impuestas por la pandemia, las parejas celebran su unión en formatos novedosos.

Todas las modificaciones en la dinámica de una sociedad se reflejan en la forma de sus costumbres y rituales. La fiesta de casamiento siempre ha tenido implicancias profundas para todas las culturas.
En nuestra ciudad, la evolución de esta celebración ha acompañado las transformaciones que han sufrido en las últimas décadas la relación matrimonial y la composición de los núcleos familiares. Una constante, a pesar de todo, es el festejo, que varía en sus modos y sus alcances.
HORARIOS AMPLIOS Y LUGARES ABIERTOS
Daniel Bugliolo tiene una vasta experiencia en el rubro de organización de eventos. Tras sus inicios como deejay (DJ), su empresa fue diversificando la oferta de servicios, siempre con la atención puesta en las nuevas demandas que se presentan con el paso del tiempo.
"En lo que respecta a los casamientos, los hábitos se han alterado bastante. La pandemia fue un disparador, tanto para reconfigurar las maneras en que la gente quiere hacer su fiesta como en los efectos que esto tuvo para quienes nos dedicamos a este rubro", explica.
"En la actualidad se hacen muy pocas fiestas grandes, para 200 personas, como se estilaba casi obligadamente antes. La cantidad de invitados es mucho menor, 30, 40 o 50 es lo normal. Quizás las medidas sanitarias sirvieron de excusa, pero también el factor económico es gravitante. Y el impacto de esta reducción es fundamental, porque con menos gente la fiesta se puede hacer en otro tipo de locaciones y con otro tipo de servicios, y hasta en cualquier horario", asegura.
"Para un casamiento como los tradicionales se necesita un lugar amplio, y de esos hay pocos y con una disponibilidad acotada justamente por la agenda. Hoy en una quinta tranquilamente concurren de 50 a 80 invitados y se organiza a gusto del cliente tanto de día como de noche", indica.
"Para el catering, alguien con una logística amateur e incluso un grupo familiar pueden atender a 40 o 50 personas. Pienso que hubo una respuesta a una necesidad doble: un menor costo para quien contrata y una salida laboral para la gente que vivía de esto y se quedó sin trabajo en la pandemia.
Estos cambios en las celebraciones dan cuenta, además, de la modificación del lazo: a las antiguas fotografías de largas mesas y una asistencia perfecta de familias enteras para legitimar la nueva e indestructible unión de un hombre y una mujer muy jóvenes. Las han reemplazado las instantáneas calculadamente espontáneas y con formato de red social en que novios, por lo general de más de 30 años y en ocasiones del mismo sexo, muestran su felicidad. Muchas parejas que ya conviven hace tiempo lo viven como una suerte de formalización. Otras ya han tenido hijos, y están las que no piensan tenerlos.

La moda de la celebración exprés
‘Toda la organización se basa sobre la cantidad de personas: el catering, los servicios, las locaciones‘ señala Bugliolo.
‘Con una estructura grande los costos fijos son muy altos. Para una fiesta de escala mayor necesitás disponer de 200 sillas, 20 a 30 mesas, y todo así. ¿Dónde las guardás? ¿Dónde lavás 20 manteles, dónde los colgás? Antes de la pandemia ofrecía el servicio completo. Ahora con mi empresa me concentro en el catering y en poner música yo mismo como DJ. Con la bebida, últimamente la opción es que los novios paguen la comida y los invitados lleven lo que van a tomar, ya que es muy engorroso calcular cantidades, si se va a consumir más vino que cerveza o gaseosas y termina sobrando de algo y faltando de lo otro. Pero con esta novedad, por ejemplo, se impuso la barra de tragos, así se ofrece un aperitivo antes de comer como bienvenida mientras los invitados conversan. La clave es la adaptación a lo que la gente quiere y puede pagar. Si uno lo hace bien, sigue siendo rentable. Contamos con wedding planner que puede asesorar en todo‘.
Para el cálculo puro y duro, la inflación deja lugar solo para valores orientativos: ‘Un lunch puede costar de 3000 a 5000 pesos por persona, sin bebida, con vajillas y servicio de mozos incluido. Es bueno marcar que nosotros no formamos precios‘ indica Bugliolo.
¿Y LAS LISTAS DE CASAMIENTO?
Un clásico en las vidrieras de los bazares y casas de electrodomésticos, han perdido lugar conforme la economía y la duración de las relaciones se deterioran. "Aún se arman, pero los invitados compran lo que pueden", comentaron en una importante casa de cristalería de Resistencia.










