Avances en la lucha contra el dengue
La eliminación de criaderos de mosquitos sigue siendo una de las medidas de prevención más recomendadas para combatir el dengue, un flagelo que, según la Organización Mundial de la Salud, cada año produce 390 millones de infecciones en todo el mundo. Pero ahora podría sumarse una nueva herramienta en la lucha contra la enfermedad. Se trata de una vacuna desarrollada por una farmacéutica japonesa que acaba de ser autorizada por la Agencia Europea de Medicamentos.
La vacuna contra el dengue de la farmacéutica japonesa Takeda fue autorizada esta semana para su uso en la Unión Europea, lo que la convierte en la segunda vacuna aprobada para la enfermedad transmitida por mosquitos. Según informan agencias de noticias europeas, la vacuna está diseñada para su uso en personas de cuatro años o más para prevenir cualquiera de los cuatro serotipos de dengue. Las multinacionales farmacéuticas no habían mostrado demasiado interés en el desarrollo de vacunas contra esta enfermedad viral transmitida por el mosquito Aedes aegypti. Sin embargo, eso podría comenzar a cambiar si se cumplen las proyecciones de la compañía japonesa Takeda, con sede en Tokio: su vacuna contra el dengue podría generar ventas anuales máximas de al menos 700 millones de dólares, mostrando a sus competidoras que existe una gran demanda por este tipo de inmunizaciones. La empresa japonesa informó que su vacuna tiene un esquema basado en un virus del dengue tipo 2, con ADN de los otros tres serotipos añadidos, de manera que tiene capacidad para inducir respuestas inmunes en un grado variado contra los cuatro tipos de dengue. Explicó, además, que la vacuna también obtuvo la aprobación de las autoridades regulatorias de Indonesia y que tramitan la autorización de su empleo en distintos países de América Latina y el Caribe, una de las regiones más castigadas por esa y otras enfermedades transmitidas por mosquitos.
En rigor, ésta no es la primera vacuna que se desarrolla contra el dengue. En el año 2015, la farmacéutica francesa Sanofi obtuvo permisos para la comercialización de su vacuna Dengvaxia. Los esfuerzos por desarrollar una vacuna contra el dengue despiertan interés en todo el mundo y por supuesto también en el nordeste argentino, una de las regiones del país más afectadas por esta enfermedad viral transmitida por el mosquito Aedes aegypti. Cabe recordar que unos días antes de que se encendieron las primeras alarmas por la pandemia de coronavirus, en marzo de 2020, la atención sanitaria en nuestra región estaba puesta en la lucha contra el dengue.
Como se dijo, hasta ahora uno de los métodos más eficientes para evitar la transmisión de esta enfermedad se basa en reducir al mínimo las posibilidades de proliferación de los mosquitos Aedes aegypti que actúan como vector de esta y otras enfermedades como el zika o chikungunya. La posibilidad de contar con una vacuna contra el dengue es, en ese sentido, un avance científico muy importante y podría marcar un antes y un después en la lucha contra la enfermedad en una región como la nuestra donde las jornadas de altas temperaturas que se registran a nivel local son propicias para que se multiplique el mosquito transmisor que puede completar su ciclo de vida, desde el huevo hasta la etapa adulta, en un período que va entre los siete y los diez días. Pero mientras se esperan los controles y las correspondientes autorizaciones de una vacuna contra el dengue, tanto en nuestro país como en los países de la región, es importante tener presente algunas recomendaciones como evitar la exposición al aire libre durante las primeras horas de la mañana y al atardecer, las horas de mayor actividad del mosquito. En lo posible utilizar mangas largas y pantalones largos si se realizan actividades al aire libre; proteger las cunas o cochecitos de los bebés con mosquiteros tipo tul al permanecer al aire libre y cuidar que, en estos casos, el espacio en el que están los niños tenga una correcta ventilación.
La lucha contra el dengue será más efectiva en la medida en que exista un mayor compromiso de la población para poner en prácticas todas las medidas de prevención que siguen siendo las herramientas más efectivas para evitar nuevos brotes de la enfermedad.










