La sorprendente evolución de la inteligencia artificial
Un programa de inteligencia artificial desarrollado por la empresa OpenAI, fundada por el multimillonario Elon Musk, acaba de recibir más de un millón de consultas de usuarios de Internet en la primera semana de su lanzamiento y sus respuestas sorprenden incluso a los más avezados en la materia. Sin embargo, los expertos advierten que, si bien lo que contesta el software puede causar asombro y una sensación de que posee un pensamiento racional, no deja de ser un lenguaje que no razona ni dispone de un conocimiento fiable
Uno de los especialistas que probó el nuevo programa de inteligencia artificial es el profesor titular del Departamento de Lenguajes y Sistemas Informáticos de la Universidad Nacional de Educación a Distancia de España, Julio Gonzalo. Tras reconocer que estuvo varios días obsesionado con Chat GPT, tal como se denomina el desarrollo de la empresa OpenAI, el catedrático observó que este sofisticado programa informático podría ser un salto cuantitativo y cualitativo en el campo de la Inteligencia Artificial, ya que emplea una interacción natural basada en el diálogo y tiene el potencial de resolver múltiples tipos de tareas. Además, destaca el experto, la fluidez de su interacción de lenguaje natural con los usuarios es asombrosa. Sin embargo, advierte Gonzalo, el programa demostró ser capaz de resolver en forma brillante problemas complejos, pero también puede fallar en forma catastrófica y desinformar en otros casos. Esto ocurre porque el programa no está preparado (al menos por ahora) para brindar información confiable, sino para mantener conversaciones creíbles y naturales. Es decir, fue diseñado para mantener diálogos. En este punto hay que agregar un pequeño gran detalle: algunas versiones indican que este sorprendente software podría reemplazar en un futuro no muy lejano al mismísimo buscador Google y a otros motores de búsqueda en Internet. Lo haría a través del diálogo con usuarios, no con el ingreso de textos en los cuadros de búsqueda como ocurre actualmente.
No obstante, algunos expertos son cautelosos a la hora de valorar este nuevo desarrollo de inteligencia artificial y señalan que no todas las respuestas que brinda el programa son ciento por ciento confiables. Por ejemplo, el profesor español Julio Gonzalo le pidió al software que le dé nombres de poetisas españolas del siglo XX. La respuesta que ofreció la máquina fue: "Algunas de las poetisas españolas más destacadas del siglo XX son Rosalía de Castro y Aurora de Albornoz". Hasta ahí, todo bien, ya que ambas vivieron en el siglo XX. Pero Gonzalo quiso poner a prueba al software y le tendió una trampa. Le dijo: "Creo que te has equivocado. Aurora de Albornoz vivió en el siglo XVI". Para sorpresa del catedrático, la máquina respondió: "Lo siento, tienes razón. Me equivoqué al decir que Aurora de Albornoz era una poetisa española del siglo XX. En realidad, Aurora de Albornoz fue una poetisa y escritora del siglo XVI, que vivió entre 1571 y 1636". Es decir, la máquina ofreció una respuesta falsa y, al interactuar, eligió una frase más ajustada al requerimiento del profesor que hizo la pregunta. Según el experto, este programa sigue, como sus antecesores, un modelo de pensamiento estrictamente intuitivo, no un modelo de pensamiento racional: aparentan saber mucho de cualquier tema, muestran coherencia en el diálogo y puede suceder que en una conversación superficial hasta resultan convincentes, pero si se profundiza la conversación se comprueba que puede ofrecer información falsa. En junio pasado, un ingeniero de Google causó revuelo al asegurar que un programa de inteligencia artificial que desarrolla esa empresa tecnológica adquirió consciencia propia. Sin embargo, varios expertos explicaron que el programa de Google lo que en realidad hace es repetir y combinar textos que lee en una enorme base de datos después de ser entrenado cientos de veces con textos redactados por humanos. Sin dejar de asombrarse por los avances logrados en este campo, observan que -salvando las distancias- los programas actuales de inteligencia artificial bien podrían compararse con aquellas aves que pueden imitar el habla humana (como los loros), que pueden generar la ilusión de estar dialogando pero que, en realidad, solo repiten frases. De todos modos, el hecho de que Chat GPT pueda mantener una conversación, por ejemplo, sobre derecho penal (aunque exprese inexactitudes) revela por sí mismo la asombrosa evolución de estas tecnologías.










