CARTAS DE LECTORES
Recordando a Omar Cardozo
Señor director de NORTE:
Este año la vida me deparó la dolorosa pérdida de mi esposo Rafael, el 27 de marzo, con quien compartí 61 años de matrimonio. A pocos meses, el 23 de agosto, otro inmenso dolor: perdí a mi hijo Omar. Cuánta impotencia, cuánta angustia, dolor indescriptible por la pérdida de mis dos seres queridos.
Omar sobrellevaba un delicado estado de salud, debía soportar cuatro horas de diálisis, tres veces a la semana para mejorar su calidad de vida. Teníamos la esperanza de un trasplante que no fue posible, como consecuencia de la pandemia. Omar soportaba con entereza, sin quejarse de la diálisis; ver sus brazos deformes por las aplicaciones me llenaba de tristeza.
Él era director de la Escuela 166 Antonio Fernández de Sáenz Peña, donde se afincó por su trabajo. Si bien sus raíces estaban en Quitilipi, Sáenz Peña lo adoptó, la comunidad también. Allí formó su familia radicándose definitivamente en esa ciudad. En su velatorio fuimos acompañados por muchas personas de distintas edades, jóvenes, mayores, niños, sus colegas que me emocionaron con cada muestra de cariño, llorando acongojadas las maestras, con lágrimas en los ojos también los varones… Me sorprendió la cantidad de amistades que cosechó en esa ciudad, ignoraba que fuera tan apreciado; esto me enorgulleció porque él era muy buena persona, respetuoso, alegre, divertido. Los domingos en la mesa familiar, nos alegraba con bromas y cargadas a sus hermanas.
Un día le dije que dejara la escuela, y se dedicara a su salud. Y me respondió: "Mami, no voy a dejar mi escuela".
Sus colegas, en un gesto de verdadero cariño, solicitaron a las autoridades pertinentes imponer su nombre a la sala de maestros. El petitorio fue autorizado y el 28 de septiembre de este año se concretó el nombramiento con un emotivo acto. No dejó su escuela; está allí plasmado en una placa que reza: "Sala de Maestros Omar Cardozo", donde estará por siempre y para siempre.
Desde estas líneas, un sincero agradecimiento a sus compañeros; no olvido el llanto de una maestra que expresó "Él era nuestro papá". Gracias por todo el cariño, por el respeto que sentían hacia Omar, también a sus compañeros gremialistas, amistades, al intendente Bruno Cipolini, a sus compañeros de promoción que estuvieron presentes Mabel Blanco, Emilio Lucca, Pololo De Langhe, Quito Cardozo y Mario Ferreyra. A mis vecinos Miguel Romero y su esposa Tina, a los amigos Rubén Pérez, Mariela Morales, Raúl Palomino. A todos los que nos acompañaron con sus mensajes de condolencia.
Hoy, las ausencias de Omar y Rafael en nuestra mesa de los domingos duelen tanto por no tenerlos… Me consuela creer que están juntos y que abrazados habrán brindado el 24 de octubre el cumpleaños de su papi Rafael. Donde quiera que estén, muchos abrazos y besos. Hasta siempre y hasta cuando Dios disponga nuestro reencuentro. Los amo, los quiero, los extraño en todo momento, mis queridos Omar y Rafael, descansen en paz y sin dolor, sin sufrimiento. A Dios le pido que me ayude a sobrellevar este inmenso dolor.
JUSTINA CHUCHI RÍOS
QUITILIPI










