La invasión de los plásticos
Los plásticos están presentes en la mayoría de los objetos que las personas usan a diario. Eso se debe, en gran medida, a que es un material liviano, además de ser barato y fácil de fabricar. Pero de la mano de esas ventajas aparentes también vienen serios problemas para el medio ambiente: el Foro Económico Mundial advierte que en el año 2050 podría haber en los océanos más plástico que peces si no se toman medidas concretas para frenar el uso indiscriminado de este material.
Liviano, práctico y barato. Esta combinación de propiedades del plástico hizo que el mundo adoptara el material en forma masiva. Se estima que en el último medio siglo, a nivel global, se fabricó más plástico que en toda la historia de la humanidad. Fue en los años 50 cuando su uso comenzó a crecer en forma exponencial, hasta llegar al mundo de hoy con la omnipresencia de estos materiales que se encuentra por doquier, incluso en los lugares menos esperados, generando una contaminación que no registra antecedentes en la historia del planeta. Microscópicas partículas plásticas se han encontrado en todos los rincones de la Tierra y hasta en muestras de sangre humana. En efecto, a principios de este año un grupo de investigadores de la Universidad Vrije, con sede en Ámsterdam, llevó a cabo un estudio que se basó en el análisis de sangre aportada por 22 donantes voluntarios. El resultado dejó boquiabierto a más de uno: en 17 de las 22 muestras se hallaron restos de microscópicas partículas de plásticos. El polímero más encontrado fue un tipo de plástico comúnmente utilizado en envases y botellas de bebidas gaseosas, agua y aceite, denominado Tereftalato de Polietileno, más conocido como PET. Este material se halló en la mitad de las muestras de sangre analizadas. Para uno de los autores del trabajo de investigación, el doctor Dick Vethaak, experto en estudios ambientales, la explicación de cómo estas micropartículas ingresaron al cuerpo humano tiene una sola respuesta: lo hicieron a través del consumo de determinados alimentos y la ingesta de bebidas, pero también a través del aire.
En 2019, otro hallazgo encendió las alarmas de la comunidad científica internacional, cuando investigadores de la Universidad de Coimbra, Portugal, encontraron microplásticos en la cadena alimentaria de los pingüinos que habitan en la Antártida. Partículas similares se habían hallado antes en la Fosa de las Marianas, a 10.935 metros de profundidad y también en el monte Everest, a más de 8.400 metros sobre el nivel del mar. El empleo masivo y desmedido de los plásticos ha generado un grave problema ambiental que afecta a todo el planeta, convirtiendo la contaminación por este tipo de material en una nueva amenaza que produce daños en miles de especies, y que sólo ahora se está empezando a comprender. Así lo advierte el biólogo de la Universidad de Sevilla, Álvaro Luna, en su libro "La Era del Plástico. Una nueva amenaza para la conservación de la naturaleza".
Distintas organizaciones ambientalistas coinciden en señalar que en la actualidad los plásticos están presentes en todos los mares del mundo. En el caso del océano Pacífico, la basura proviene de solo cinco países: Japón, China, Corea del Sur, Estados Unidos y Taiwán. Pero ninguna nación está libre del problema. Sólo en nuestro país, se descartan alrededor de 12 millones de botellas de plástico por día.
Según Greenpeace, solo 9 por ciento del plástico utilizado hasta la actualidad a nivel mundial se ha reciclado, mientras que 12 por ciento se ha incinerado, y la gran mayoría, 79 por ciento, ha terminado en basureros o arrojado al aire libre.
Como se dijo, lo que en un primer momento fue una solución para múltiples necesidades del mundo moderno a esta altura de los acontecimientos se ha convertido en un serio problema ambiental y también en peligro para la salud de las personas.
Urge promover más acciones para reducir la enorme cantidad de residuos plásticos que inundan la mayoría de las localidades, un problema que es más grave en los grandes centros urbanos. Es necesario que la ciudadanía tome conciencia y colabore, evitando arrojar envases plásticos en la vía pública ya que se trata de un material resistente que tarda muchos años en degradarse.










