Oscar Yaniselli: "Debemos cerrar la brecha entre los que leen y los que no leen"
Docente, especialista en literatura infantil, trabajó durante mucho tiempo en el Plan de Lectura y hoy es rector del Instituto Superior de la Fundación Mempo Giardinelli.

Desde el comienzo de este ciclo de entrevistas hemos hablado de la lectura para niños, niñas y adolescentes. Es justamente en los comienzos de las infancias donde muchos adultos forman su futuro laboral.
Oscar de Jesús Yaniselli se remonta al recorrido que hizo por la educación básica en el Barrio Güiraldes. Relata que en su hogar había pocas lecturas, pero estaba presente a través de historietas como "Nippur de Lagash", "Dago", "Helena", entre otras. También llegaron algunos libros con historias de terror. Guarda en su memoria la imagen de su padre leyendo, y esa foto despertó más tarde su interés por la lectura, que empezó en su hogar y se extendió después por el barrio y por la biblioteca de su escuela.
Afuera es un día de sol radiante. Nos encontramos con Oscar cerca del mediodía, bebemos algo helado, mientras él despliega sobre la mesa una serie de libros que trajo para hacer foco en la importancia de la formación de los mediadores de la lectura.
Él es profesor en Letras de la Unne, se especializó en pedagogía y políticas de la lectura, y hoy es rector del Instituto Superior de la Fundación Mempo Giardinelli, donde se brindan postítulos y especialidades en pedagogía de la lectura. Estos campos lo atraviesan, son parte de un todo en su vida y a lo largo de la entrevista los pone de relieve en cada tramo.
"A cierta edad uno se pregunta cómo llegué a este lugar", desliza y sus palabras salen en torrentes, sin pausas. "Aun estando en un colegio marginal tuve la oportunidad de tener excelentes docentes que me acercaron a los libros. Tengo presente cuando una profesora, Alicia Ramírez, me aconsejó estudiar letras. A mí me gustaba leer y escribir. La profesora me acercó los primeros libros con los que me preparé para ingresar a estudiar".
Tiene el rostro moreno, barba de dos días, el pelo peinado prolijamente resaltado por su camisa celeste. Sus respuestas se extienden y lo vuelvo a traer con otra pregunta. Sonríe, hace una pausa y comienza de nuevo.
A diferencia de otras entrevistas en este espacio, Oscar Yaniselli trajo sus 5inco imprescindibles sobre libros que les pueden servir a los mediadores de lectura. No escogió libros para niños, niñas o adolescentes. "Traje textos que pueden servir a los adultos interesados y proponer lecturas para los más pequeños", destacó.

—¿Se puede contagiar el deseo de leer?
—Esa es una gran discusión. Es una pregunta frecuente, pero la respuesta está en el mismo entorno. Si una publicidad puede despertarte deseos o necesidades, también la pedagogía puede hacerlo con la lectura. Creo que sí se puede despertar el deseo, tanto en los niños como en los adultos.
Cuando hay un mediador preparado, que puede ser un docente en el aula que lee por leer, por puro placer del encuentro con la lectura, puede despertar en los alumnos el deseo lector. Para ello es necesario que los docentes tengan libros disponibles. El Estado, a través de programas como el Plan de Lecturas, envía libros a todas las escuelas, así que las herramientas están disponibles.
—¿Podrías nombrar herramientas fundamentales o esenciales para despertar el deseo lector?
—Dentro de la pedagogía lectora no hay recetas infalibles. Muchas veces pasa que quienes leen no saben transmitir a otro eso que les pasa cuando están leyendo. De igual forma, insisto, no hay recetas infalibles, nadie puede decir esta no va a fallar.
Sin embargo, podemos tener presente algunas claves. Primero, el adulto o quien quiera transmitir el deseo de leer debe leer mucho. Un mediador de lectura tiene que ser en sí mismo un lector, ser lector implica conocer no solo los textos canónicos clásicos, sino ser un curioso lector. Hay que leer lo que se está publicando. La literatura infantil y juvenil se desarrolló enormemente en estas últimas tres décadas, sobre todo en la Argentina, tras el advenimiento de la democracia. Otra práctica central es leer en voz alta. Es algo que parece sencillo pero todavía cuesta que los adultos lean en voz alta. En la escuela hay docentes que todavía no se animan a leer en voz alta frente a sus alumnos.
—Hilando más fino, ¿qué es leer?
—Desde una definición técnica podemos decir leer es más que decodificar un texto. Leer es construir sentido, es poder asistir o poder acceder a lo que Jorge Larrosa llama la experiencia. Larrosa dice que solo leemos cuando aquello que leemos o aquello que nos leen se constituye en una experiencia. Algo nos pasa con esa lectura, sentimos rechazo, o sentimos alegría, o sentimos miedo, pero algo sentimos.
La experiencia nos atraviesa, nos transforma, no somos los mismos después de que leemos o después de que alguien nos lee. Leer es construir sentido, es convivir con los libros para vivir experiencias estéticas que de alguna manera nos permiten ser distintos.
Si bien la lectura no nos hace mejores personas, no nos hace más buenos ni más lindos, ni tener más suerte, la lectura es una práctica que nos permite mirar el mundo con ojos más críticos, no caer en las garras de la manipulación mediática de la información. Leer nos permite vivir otras vidas.
—¿La literatura infantil y juvenil es un invento del mercado editorial, o la impulsaron los escritores y las escritoras?
—Creo que esa ya es una discusión bizantina. Hay consenso en que la literatura infantil y juvenil es un concepto del mercado que sirve para clasificar las producciones editoriales. La literatura infantil existe. Tenemos todo un mundo de libros que están pensados para las infancias. Libros que están muy bien escritos y editados. Nosotros adherimos lo que dice María Teresa Andrueto, cuando aboga por una literatura sin adjetivos. Ella dice que la literatura es literatura, que no tenemos necesidad de adjetivarla. En la provincia y en la Argentina tenemos escritores y escritoras que están a la altura de los más grandes escritores de la historia de la humanidad. Hay una escritora brasileña, Ana María Machado, quien dice que la literatura infantil es una literatura que pueden leer incluso los niños. Además, hoy la literatura infantil aborda todos los temas y a todos los géneros. Incluso escritores como Mempo Giardinelli han escrito textos para niños.

—Como mediador de la lectura has leído para niños y niñas en distintos espacios, ¿qué te sucede cuando leés en voz alta?
—Lo que más me gusta hacer es compartir lecturas. Tengo un álbum inmenso de las experiencias de lecturas con los más pequeños. Todos los días tengo la suerte que distintas escuelas o bibliotecas me inviten a leer. Durante esta semana estuve en Taco Pozo reunido con bibliotecarios de la zona. Estuve en la feria del libro de Resistencia. Recorrí hace pocos días ciudades que están en el margen del río Uruguay en la provincia de Corrientes.
Siempre leo en voz alta. La experiencia de leer un libro, de ver la forma en que los chicos reciben los textos cuando el ambiente es propicio para cada contexto lector. Es necesario crear un ambiente para que el que va a escuchar tenga disposición a escuchar. Eso se hace conversando con el chico, contándole qué vamos a leer, hablando del texto o del autor, así se va creando un clima para la lectura y para la escucha. Así podemos favorecer a que el chico tenga una verdadera experiencia emocional estética cognitiva. Eso es lo que uno vive cuando lee. No encontré hasta el momento un niño que rechace la lectura ofrecida de este modo.
Las escuelas deben tener o hacerse un tiempo para leer por placer. Ya sabemos que vamos a la escuela para aprender y eso no se negocia, que hay que leer para aprender. Pero debemos abrir el juego a la lectura por placer, hay cientos de chicos que si no tienen ese espacio abierto en la escuela, de leer por placer, no van a encontrarlo en otro lugar. Es fundamental el espacio de gratuidad de la lectura, donde no le pedimos nada al libro, no lo analizamos, no estudiamos, simplemente compartimos un espacio en común. Si logramos esa conexión los chicos y los grandes se vuelven lectores.
—¿Los niños y niñas que leen sueñan distinto? ¿Qué les pasa con las palabras a las personas más pequeñas cuando les leemos desde sus más tierna edad?
—Justamente hace poco estuve leyendo un capítulo del libro "La magia de leer en voz alta", de Meghan Cox Gurdon. La autora es una escritora norteamericana que sostiene que los niños que no asisten a prácticas de lecturas desde su infancia a los cinco años habrán escuchado cinco millones de palabras menos que otros niños que sí asistieron a prácticas de lectura.
Hay otra escritora colombiana, Yolanda Reyes, quien sostiene que a los niños debemos asistirlos con alimentos, pero también debemos nutrirlos simbólicamente y cognitivamente a través de la lectura. Los niños que acceden a prácticas de lectura tienen un capacidad en términos de caudal léxico más rico y más diversificado, además de una capacidad para construir su propio imaginario. La capacidad de imaginarse mundos y situaciones que permiten la literatura. La brecha entre los niños que sí acceden a la lectura es una muestra más cruda de la desigualdad que vive el mundo actual. Hay que trabajar para acortar esa brecha entre los que leen y los que no leen. Tenemos los recursos para trabajar en ese sentido, hay mucho por hacer.

Resolución provincial de la lectura en voz alta
Con Oscar Yaniselli nos reunimos en un bar. Mientras nuestras copas de licuado y jugo se fueron vaciando, discurrimos sobre la importancia de la lectura, cerca de una hora hablando de diferentes abordajes, de las falencias que tienen algunos eventos importantes en la provincia, donde no se tiene en cuenta a los mediadores de lectura. Él insistió una y otra vez sobre la importancia de leer en voz alta. Al respecto, sostuvo: "Hoy sabemos, desde la pedagogía de la lectura, que nadie nace lector y nadie nace no lector. Cada uno se hace lector de acuerdo con las circunstancias y a las experiencias. Por ello, el rol del docente es fundamental. La escuela es el lugar donde todos pueden encontrarse con los libros y la lectura".
En su gestión como coordinador del Plan de Lectura a través del ministerio de Educación se promulgó la "Resolución de Lecturas en voz alta" (Nº 2183/10) del Ministerio de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología de la provincia. "Esta es conocida como la resolución de la lectura en voz alta", explicó. "Desde el Estado se le pide a los docentes comenzar las clases de todos los niveles con una lectura en voz alta. Los libros son suministrados por el plan de lectura". Por último, Yaniselli dice que las herramientas están dadas, tanto desde la provincia del Chaco como desde el gobierno nacional, para acercar libros y lecturas a los niños, niñas y adolescentes.

5inco Imprescindibles
"El sentido de la lectura", de Ángela Pradelli; "La magia de leer en voz alta", de Meghan Cox Gurdon; "Volver a leer. Propuesta para ser una nación de lectores", de Mempo Giardinelli; "La frontera indómita", de Graciela Montes; "Cómo mirar a la luna. Confesiones a una maestra sobre la formación del lector", de Juan Mata.










