El drama de los refugiados
La Agencia de la ONU para los refugiados hizo pública su consternación por las fotos de 92 migrantes afganos y sirios que fueron encontrados desnudos en la frontera terrestre entre Grecia y Turquía. El trato cruel y degradante que padecieron las personas que aparecen en las imágenes vuelve a instalar el debate sobre las violaciones a los derechos humanos que se registran en las puertas de entrada a la Unión Europea.
El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), el organismo encargado de proteger a los refugiados y desplazados por persecuciones o conflictos, emitió un comunicado condenando "el trato cruel y degradante" que recibieron los migrantes afganos y sirios y exigió una investigación completa sobre el incidente. Por su parte, la organización no gubernamental Mare Liberum, que documenta los casos de violencia contra migrantes y refugiados en el Mar Egeo, aseguró que en la frontera entre Grecia y Turquía las fuerzas de seguridad de ambos países cometen a diario crímenes sistemáticos contra los derechos humanos.
Las imágenes de los refugiados despojados de sus ropas fueron difundidas por la agencia europea de vigilancia de fronteras Frontex, que informó que los migrantes fueron rescatados con el apoyo de las autoridades griegas. Éstas sostienen que Turquía obligó a esas personas a desvestirse antes de expulsarlas al lado griego de la frontera. Desde Ankara, las autoridades turcas no demoraron en responder asegurando que no tienen ninguna responsabilidad en el incidente y acusando a Grecia de haber difundido información falsa para desprestigiar a Turquía ante la comunidad internacional.
Según Mare Liberum, lo que se observa en el fondo de este drama humano es un conflicto entre dos estados a expensas de los migrantes y refugiados, en una zona que se ha convertido en ruta de escape para personas que buscan huir de guerras o persecuciones en sus países. La misma organización asegura que tanto las autoridades turcas como griegas rechazan regularmente a los refugiados con medios violentos para impedirles llegar a la Unión Europea; al mismo tiempo denuncia que miles de personas se han ahogado tratando de cruzar el mar Egeo. Se trata -dice la organización humanitaria- de una región fronteriza altamente militarizada donde las violaciones diarias de los derechos humanos son moneda corriente. Y afirma, además, que la Unión Europea invierte miles de millones de euros en la militarización de la frontera para alejar por la fuerza a las personas migrantes o refugiadas, para lo cual utiliza como escudo a la Agencia Europea de Protección de Fronteras (Frontex).
Tras tomar estado público las fotos de los refugiados sin ropa, algunos observadores señalaron que las imágenes podrían formar parte de una narrativa del conflicto, donde uno de los países busca dejar mal parado al otro. Esta hipótesis se apoya en la idea del escritor Viet Nguyen, ganador en 2016 del premio Pulitzer, que sostiene que "las guerras se libran dos veces, primero en el campo de batalla y luego en la memoria".
Pero más allá de las especulaciones en torno a este lamentable episodio y de las narrativas sobre los conflictos, es necesario no perder de vista el drama de millones de personas desplazadas por la fuerza en todo el mundo, a raíz de persecuciones, conflictos, violencias, violaciones a los derechos humanos o acontecimientos que alteraron gravemente el orden público.
En la última Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado, el Papa Francisco abordó este asunto y llamó a "un mundo cada vez más inclusivo", es decir, un mundo en el que las personas sientan preocupación por lo que le sucede al otro, especialmente si ese otro es alguien que se encuentra en una situación de vulnerabilidad. "Es necesario caminar juntos sin prejuicios y sin miedos, poniéndose junto a quien es más vulnerable", remarcó en esa oportunidad Bergoglio. Pero Europa parece ir sentido contrario: el año pasado Austria, Bulgaria, Chipre, República Checa, Estonia, Grecia, Hungría, Lituania, Letonia, Polonia, Eslovaquia y de Dinamarca enviaron una carta conjunta a la UE para pedir que financie la construcción de muros con el fin de evitar el ingreso de inmigrantes. Al mismo tiempo, una investigación periodística internacional reveló la existencia de grupos organizados que atacan a golpes a inmigrantes en las fronteras para impedir que ingresen a la Unión Europea.










