La muestra de un verdadero amor
Si existe un ser humano merecedor de amor, halagos y reconocimientos es la madre.
Si bien es cierto que al menos una vez al año se la homenajea, la mayoría de las veces se lo hace impulsado por una movida comercial que añora este tipo de fechas para vender sus productos para homenajear a la madre.
EL ROL DE MADRE
Sería muy interesante que, de manera especial, los hijos pudieran reconocer a la mujer en ese rol de otra manera. Un modo cotidiano del que se desprenda un reconocimiento permanente por su labor.
La madre es alguien que da la vida por su familia. Es alguien que luchará como lo hace una leona cuando defiende a sus cachorros de los animales salvajes. Es alguien que lo llevó en sus entrañas nueve meses, y eso la convierte en un ser muy especial, distinto al resto, incluso distinto al padre. Por ese mismo motivo, cuando viene algún ataque contra sus hijos, es la que más sufre.
ES LA MUESTRA DEL VERDADERO AMOR
Cuando el apóstol Pablo les enseña a los cristianos corintios, en su primera carta, en el capítulo 13, lo que significa el amor verdadero como objetivo a alcanzar, hace un listado de las cualidades que debería tener.
Allí Pablo dice que el amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, más se goza de la verdad.
Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta porque el amor nunca deja de ser.
Es probable, por lo menos eso pensamos nosotros, que el rol de la mujer como madre es lo que más se acerca a esta definición bíblica de lo que es el verdadero amor.
Desde nuestro lugar, hacemos una pausa y le brindamos a la mujer en su rol de madre nuestro más sincero homenaje y deseamos que Dios bendiga y prospere a cada una de ellas.










