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12 de octubre, el encubrimiento de América

En homenaje a la Memoria, la Verdad y la Justicia histórica

Nuestro territorio americano —el orgulloso Abya Yala del Pueblo Kuna— descubierto y ocupado desde hace unos 20.000 años, fue invadido el 12 de octubre de 1492.  

Esta conquista, ejecutada por esbirros europeos encargados por sus aristocracias respectivas, buscaba la expansión territorial de un acorralado rincón planetario (la Europa hiperfragmentada de entonces), intentando equilibrar el poder mundial que —como ahora— tenía como eje el Oriente en general y la China en particular. 

Se inaugura entonces una larga etapa de saqueos y exterminios, que constituyen una de las catástrofes humanitarias que más y mayor tiempo de encubrimiento tuvo a lo largo de nuestra historia oficial. 

Esta situación habría de inspirar a Eduardo Galeano para decir que el 12 de octubre Europa no descubrió América, sino que ese día nuestros pueblos originarios descubrieron al capitalismo. 

Desde entonces cada lucha por resistir, cada derecho por conquistar siempre suponía una"previa"de expoliación y apropiación económica y cultural. 

Solo después de las experiencias nacionalistas del siglo pasado, y posterior a superar las últimas dictaduras del siglo XX, en Latinoamérica se notaron mayores avances en las demandas y en la participación, llegándose incluso a elegir un presidente indígena por primera vez en América. 

Se demostró una vez más que solo en democracia y con gobiernos nacionales y populares se dan las condiciones no solo para el reconocimiento de derechos, sino también para el ejercicio efectivo de los mismos. 

En nuestro país con la reforma constitucional de 1994, en el inciso 17, del artículo 75, recién se acepta formalmente "reconocer la preexistencia étnica y cultural de los pueblos indígenas argentinos…", junto a otros derechos esenciales. 

En el Chaco hemos asistido a numerosos progresos en los últimos años, muchos de ellos plasmados en modo simbólico, o solo en papeles todavía. 

Sabemos que falta mucho, y cada granito de arena en este largo proceso reparador es valorable, no solo por el legítimo reconocimiento de derechos, sino especialmente por el aporte gigantesco que nuestros pueblos originarios pueden hacer en esta etapa de la humanidad, en que la depredación social, cultural y ambiental del capitalismo salvaje pone en riesgo nuestra Casa Común. 

Aunque "España tenía la vaca, pero no tomaba la leche", como nos recordaba Galeano en su obra "Las Venas Abiertas de América Latina", es justo que este 12 de octubre no olvidemos el sacrificio de nuestros ancestros, que nunca supieron que el saqueo de sus territorios financiaron el surgimiento del capitalismo y el parasitismo de las Cortes, cuestión que, está visto, no ha producido ningún desconsuelo en ellas, y tampoco ninguna angustia en los cipayos locales de la época, cuyo ADN facineroso y cómplice del saqueo habría de persistir hasta nuestros días. 

Es bueno también no olvidar a nuestra Potosí boliviana (el Sumac Orcko en quechua), un símbolo hoy todavía postrada, que fue llamada Villa Imperial de Potosí por la misma Corona, cuando tenía 120.000 habitantes en 1573, París apenas tenía 60.000 y Madrid solo 40.000, desde donde se produjo la mitad de la producción mundial de plata, entre los años 1545 y 1600. 

Podemos conmemorar con diversas etiquetas al 12 de Octubre, pero si persiste la voluntad de encubrimiento, seguirá oculta gran parte de nuestra historia, quedando una deuda tan eterna como las que hoy en día se nos pretende naturalizar.  

Y en homenaje a la Memoria, la Verdad y la Justicia histórica, en la actualidad tampoco olvidemos los dichos de Rigoberta Menchú —líder indígena que lograra el Premio Nobel— cuando afirmaba: "No vamos a cambiar el país en poco tiempo, pero cualquier cambio se hará con nosotros, no sin nosotros". Amén.          

JORGE LUIS MIGUELES

DNI 11801527

MOVIMIENTO 11 DE MARZO / FRENTE DE TODXS CHACO

RESISTENCIA