Llamado de atención por desperdicio de alimentos
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) calcula que cada año se desperdician 1.300 toneladas de comida en todo el mundo. Según esa organización, esa cantidad es suficiente para alimentar a las familias más vulnerables de África, Europa y las Américas a lo largo de todo un año.
Un reciente informe de la FAO señala que los alimentos que más se desperdician son frutas y verduras, pescados, cereales, huevos y leche. El documento explica, por otra parte, que en los países en desarrollo el desperdicio se produce principalmente durante la etapa de producción y el almacenamiento; mientras que en las naciones ricas se observa más durante la distribución y el consumo. A partir de este diagnóstico, los expertos en la lucha contra el hambre de la FAO y distintas organizaciones no gubernamentales pusieron en marcha campañas de sensibilización con recomendaciones a productores para que se evite la sobreproducción y se invierta en más infraestructura de almacenamiento, de manera tal que, llegado el caso, se pueda vender directamente al público y evitar el desperdicio de alimentos que conservan su valor nutritivo.
En nuestro país, en tanto, el alto costo de los productos de la canasta básica multiplicó el trabajo de organizaciones de bien público que preparan alimentos destinados a personas que viven en la pobreza. Se trata de organizaciones solidarias que se dedican a sumar esfuerzos para lograr que los alimentos lleguen a las familias que tienen dificultades para acceder a un plato seguro de comida todos los días. A modo de ejemplo se puede citar la valiosa tarea que, en ese sentido, realizan en la ciudad de Resistencia los integrantes del grupo "Cinco Panes" que todos los viernes recorren plazas y avenidas de la capital chaqueña con las viandas que se cocinan y preparan en la parroquia San Francisco Javier.
En Argentina se desperdicia casi un kilo de alimentos por habitante por día. Son productos que a pesar de ser aptos para el consumo humano van a parar a la basura porque su aspecto exterior dificulta su comercialización en las cadenas de ventas tradicionales. Esto hizo que distintas organizaciones de la sociedad civil que luchan contra el problema de la desnutrición sumen esfuerzos para ayudar a los que menos tienen.
En todo el país funcionan 18 Bancos de Alimentos que cuentan con la ayuda y el compromiso de grupos de empresas, transportistas y productores agropecuarios que aportan cada uno lo suyo para colaborar con la nutrición de los sectores más vulnerables de la población. La tarea de los Bancos de Alimentos consiste en rescatar productos excedentes de la industria alimenticia, las cadenas de supermercados o productores frutihortícolas. Lo hacen a partir de pedidos de donaciones de productos aptos para el consumo que por distintos motivos fueron sacados de circulación o perdieron valor comercial. Una vez que reciben los alimentos donados, los clasifican con ayuda de voluntarios, los almacenan en depósitos y, por último, lo distribuyen entre organizaciones sociales. Los donantes son grandes, pequeñas y medianas empresas de la industria alimenticia, supermercados y productores de frutas y verduras que donan alimentos por varios motivos: por tener excedentes de producción, o porque se trata de productos que tienen una vida útil muy corta, o bien tienen un embalaje o etiquetado defectuoso. También son donados productos estacionales fuera de temporada y otros que formaban parte de campañas de ventas y promociones que no tuvieron la salida esperada. En todos los casos los productos son, como se dijo, aptos para que los pueda consumir cualquier persona, es decir que no representan ningún riesgo para la salud pública.
En estos momentos en los que los precios de los alimentos se mantienen en un nivel muy alto para las familias de menores recursos (el valor del kilo de pan se acerca a los 400 pesos), es importante hacer un llamado de atención por el problema del desperdicio de alimento y, al mismo tiempo, promover la solidaridad de toda la comunidad para que colabore con estas organizaciones que cumplen un rol fundamental a la hora de garantizar el acceso a los alimentos a las personas más vulnerables.










