Hackean los John Deere para utilizar juegos
La industria de los videojuegos está plagada de títulos que se han convertido en obras de culto; sin embargo, ninguno despierta tanta veneración como Doom. 

Este juego de ID Software no solo es valorado por incorporar varios elementos técnicos adelantados a su época, sino también porque durante los últimos 29 años ha empujado a una legión de entusiastas a hackear cuanto dispositivo sea posible para ejecutarlo, debido a que el código fuente del juego se encuentra en circulación desde 1997.
Ello permitió que, a lo largo de los años, los entusiastas se hayan esmerado en probar sus habilidades haciendo correr el juego en dispositivos tan extraños como cajeros electrónicos o cualquier cosa que tenga una pantalla y un procesador, aunque no fueran diseñados para fines gamer, pero que aun así pueden correrlo.

Productores con las manos atadas
Los tractores John Deere están entre los mejores del mundo, pero han generado mucha polémica porque estaban completamente blindados a las reparaciones de terceros... hasta ahora. Como ocurre con los coches modernos, los tractores más avanzados son básicamente computadoras con ruedas. Esto permite llevar a cabo tareas avanzadas, como ajustar al máximo la forma de arar, o instalar sensores biométricos para analizar la tierra o las cosechas.
Pero en el caso de John Deere, esta informatización hace que sea imposible reparar el tractor, salvo en los talleres oficiales. Esto desató la polémica en las grandes llanuras de EEUU, porque limita al máximo el derecho a reparar de los compradores, e impide la libre competencia que abarataría el precio de las reparaciones.
John Deere se defendió argumentando que el sistema informático de sus tractores es muy complejo, además de un secreto profesional, y si estuviese abierto a todo el mundo podrían producirse problemas importantes en el tractor, con una mala configuración.
Además, este control informático permite a John Deere desactivar por completo un tractor cuando es robado, dejándolo completamente inutilizado. Pero como es lógico, muchos compradores no están de acuerdo con esto: si compran un tractor, es suyo, y deberían tener derecho a repararlo donde ellos quieran. Incluso arreglarlo ellos mismos.

Nada escapa al Doom
Según la revista Wired, un grupo de fans del Doom logró hackear un par de modelos de John Deere que estaban bloqueados por completo. Y para demostrar que tienen un acceso total al sistema operativo, no tuvieron mejor idea que ejecturar Doom en la pantalla de control de la máquina.
Pero no un Doom cualquiera. Se trata de una versión modificada por un modder para manejar un tractor y "trillar" a los malos en un campo de cultivo, una especie de "juego agrícola". Sick Codes asegura que fue un desafío complicado que les llevó "meses de trabajo". Tuvieron que hackear por completo el sistema Linux que usa el tractor John Deere 4240.
Y aunque se puede acceder a algunas funciones básicas con un hackeo por software, para el acceso total en modo "root" hay que intervenir la placa base del tractor, algo no tan difícil si se sabe dónde soldar los puentes de cables necesarios.
Ahora están desarrollando una herramienta que se encargue de todo, para que los tractores John Deere puedan repararse en cualquier taller mecánico. Debido a las críticas y para evitar que el hackeo sí produzca daños en sus equipos, ahora la empresa debió anunciar que permitirá el acceso al software de configuración a ciertos talleres de reparaciones independientes.










