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La prevención de siniestros viales

La siniestralidad vial es la primera causa de muerte en menores de 35 años en la Argentina y el consumo de bebidas alcohólicas está presente en, al menos, uno de cada cuatro siniestros que ocurren en todo el territorio nacional. La provincia del Chaco se sumó esta semana al grupo de jurisdicciones de todo el país que cuentan con una ley de tolerancia cero al alcohol para conductores de vehículos.

La prohibición total de consumir alcohol al momento de ponerse al frente de un volante ya rige como ley en las provincias de Córdoba, Entre Ríos, Jujuy, Río Negro, Salta, Santa Cruz, Tierra del Fuego y Tucumán. También existen normas similares en las ciudades de Rosario, Reconquista, Posadas y en Neuquén Capital. En la ciudad de Resistencia, en tanto, el mes pasado entró en vigencia el nuevo Código Unificado de Tránsito y Transporte que, entre otras cuestiones, establece sanciones para conductores que al momento de ser evaluados con pruebas de alcoholemia arrojen resultados superiores a cero miligramos de alcohol por litro de sangre. Son cada vez más los municipios y las provincias que toman nota de los enormes riesgos que trae aparejado la conducción de vehículos bajo los efectos del alcohol y la urgente necesidad de reducir los índices de siniestralidad en las rutas.

Está demostrado que el consumo de alcohol, por mínima que sea la cantidad ingerida, hace que la persona pierda reflejos y capacidad de reacción cuando se desplaza con su vehículo por la vía pública. Algunas personas, erróneamente, creen que si beben solo uno o dos vasos de alguna bebida alcohólica no tendrán problemas a la hora de conducir. No es así. A través de distintos estudios de laboratorio se demostró que sin importar la cantidad de bebida que ingiere, el conductor igual verá afectado el funcionamiento de su sistema nervioso central ya que el alcohol tiene un efecto psicodepresor, incluso en pequeñas cantidades. Bajo los efectos del alcohol primero se experimenta una estimulación por un cuadro de excitación, pero inmediatamente sobreviene un efecto de sedación que disminuye la agudeza mental y perturba la capacidad de juicio. Otro rasgo común es la falsa sensación de seguridad que experimenta el conductor bajo los efectos del alcohol, y que se traduce en una serie de errores de juicio e interpretación, que predispone a excesos de velocidad y a todo tipo de violaciones a las normas de seguridad en el tránsito. En otras palabras, un siniestro vial en el que está presente el alcohol es un hecho que podría haberse evitado. De ahí la necesidad de generar conciencia en la población sobre este asunto y hacer un llamado a la reflexión a quienes tienen la responsabilidad de conducir un vehículo sobre la relación directa que existe entre el alcohol en sangre, los siniestros viales y la gravedad de las lesiones resultantes.

La ley que acaba de aprobar la Legislatura chaqueña para prohibir en todo el territorio provincial la conducción de vehículos a aquellas personas que consumieron bebidas alcohólicas al momento de ponerse al frente de un volante es, por cierto, un paso adelante en materia de prevención de siniestros viales. Durante mucho tiempo se asoció este tipo de siniestros a la fatalidad, a lo inevitable, restándole así importancia a la responsabilidad humana en el tránsito. En los últimos años, en cambio, se demostró que el factor humano está presente en más de 90 por ciento de lo que antes se denominaba "accidente", es decir, de lo que se creía que era un suceso imposible de prevenir.

El cambio de paradigma permitió, a nivel mundial, abordar el serio problema del tránsito desde otra perspectiva, haciendo hincapié en las conductas humanas. Dicho de otro modo, si se comprende que es el ser humano el que decide circular con su vehículo a velocidades no permitidas o con niveles no permitidos de alcohol en sangre (con todos los riesgos que eso implica) y se genera conciencia sobre esa cuestión, entonces es posible reducir los índices de siniestralidad. Así lo demuestran las estadísticas de los países que establecieron tolerancia cero al alcohol en conductores de vehículos y que tienen estrictos controles de velocidades en rutas.

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