El recurso más preciado
La histórica sequía que afecta a localidades en el oeste de Estados Unidos y a varios países de Europa, África y Asia, convirtió al agua dulce en el recurso más preciado. La falta de lluvias y jornadas de calor extremo obligaron a declarar el estado de emergencia en ciudades del Reino Unido, Francia, Alemania, Portugal y Polonia. La población del norte de África sufre la peor escasez del líquido elemento de los últimos 50 años.
En el norte de África, según un reciente informe de la ONU, las consecuencias de la prolongada sequía se reflejan en un aumento de las enfermedades en humanos y animales, así como una mayor tensión entre países vecinos. A varios miles de kilómetros de allí, en EEUU la escasez de lluvias también ha dejado su huella. El embalse más grande de ese país construido en el río Colorado, a unos 48 kilómetros al sureste de Las Vegas, muestra estos días el menor nivel de agua de los últimos 80 años y puso en alerta a las autoridades debido a que de esta reserva depende el consumo de agua de casi 40 millones de estadounidenses que viven en siete estados. En algunas localidades de la costa oeste, en tanto, rige el estado de emergencia. La situación es tan dramática que los locales gastronómicos con atención al público cerraron los baños por falta de agua. Es frecuente ver frente a restoranes y cafeterías una fila de baños químicos que se instalaron para uso de los clientes.
En Europa la situación no es menos preocupante. En algunas regiones de Alemania varias semanas de temperaturas muy altas y sin precipitaciones pusieron en estado crítico el suministro de agua. En el municipio de Lauenau, Baja Sajonia, por ejemplo, las autoridades informaron que debido al alto consumo de agua el abastecimiento en esa localidad sigue siendo crítico y por eso los bomberos llevan agua potable a los barrios cada vez que se corta la distribución por redes. En declaraciones a la TV alemana el hidrólogo Klaus Arzet, del Ministerio de Medio Ambiente de Baviera, dijo que el agua es un recurso amenazado. "Quedaron atrás los tiempos en los que teníamos agua en abundancia", afirmó a la cadena DW. En Baja Franconia, una región del norte de Baviera, desde el año 2012 se viene registrando un descenso en el nivel de las aguas subterráneas. Es que esa región alemana ha registrado muy pocas precipitaciones durante los años 2013, 2015, 2018, 2019, 2020, 2021 y 2022. El Rin, uno de los mayores ríos de Europa y del que depende la economía de Alemania, también se ve afectado por la grave sequía.
Esta semana se publicaron imágenes obtenidas por el satélite Copernicus de grandes extensiones del sureste de Reino Unido y del oeste de Francia golpeadas por la sequía.
El último informe del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC) advierte que las sequías se volvieron más frecuentes en muchas regiones, afectando actividades como la agricultura y la producción de energía en centrales hidroeléctricas. El documento, además, observa que actualmente cerca de la mitad de la población mundial sufre una grave escasez de agua en algún momento del año.
El grupo de expertos que forman parte de este Panel Intergubernamental recomienda adoptar medidas urgentes para hacer frente a los riesgos crecientes impulsados por el calentamiento global. Según los especialistas, se deben restaurar ecosistemas dañados y conservar del 30 al 50 por ciento de los hábitats terrestres, de agua dulce y oceánicos de la Tierra.
Frente a este escenario global, a nivel local es necesario generar conciencia sobre la importancia de asegurar el cuidado y la protección del Acuífero Guaraní, que es el tercero en el mundo por su magnitud. Esta valiosa reserva de agua dulce que Argentina comparte con Paraguay, Brasil y Uruguay, es clave para la región, sobre todo teniendo en cuenta que en el Siglo XXI el agua potable es un recurso estratégico para las naciones. En ese sentido, también es importante consolidar la presencia de nuestro país en la Antártida, profundizando el trabajo que se lleva adelante en las seis bases argentinas donde se desarrollan actividades permanentes y también en las otras siete transitorias que solo se habilitan en la temporada de verano antártico.










