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Puja por el poder global

La polémica visita a Taiwán de la presidenta de la Cámara de Representantes de EEUU, Nancy Pelosi, generó un fuerte rechazo de China y reavivó temores de un conflicto serio en esa región del planeta. Aunque es poco probable que la temeraria jugada norteamericana sea la chispa que desate un enfrentamiento armado entre ambas potencias, expertos advierten que la historia de la humanidad está plagada de ejemplos de incidentes, voluntarios o involuntarios, que hicieron que se impongan las posturas más belicistas.

Pelosi desembarcó en suelo taiwanés en un momento muy especial: el presidente de China, Xi Jinping, se prepara para que el próximo congreso del Partido Comunista Chino lo confirme como líder de un tercer mandato consecutivo, por lo que no puede mostrarse débil frente a la presencia de la funcionaria estadounidense en Taiwán. De hecho, esa situación fue calificada por Pekín como una "interferencia flagrante" en sus asuntos internos. Cabe recordar que el gigante asiático reclama a esa isla como parte de su territorio, y es por eso que la presencia de la demócrata en la isla, además de marcar un antes y un después en la relación entre China y Estados Unidos, muestra el juego que despliegan cada una de las potencias en la cada vez más evidente pulseada por el poder mundial.

En junio pasado los países miembros del G7 -Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y el Reino Unido- admitieron su preocupación por la influencia de China en el mundo y por eso anunciaron la puesta en marcha de un programa de inversiones de 600.000 millones de dólares para naciones en desarrollo.

Antes, en abril, la jefa del Comando Sur de los Estados Unidos, Laura Richardson, llegó a la Argentina en el marco de una gira por países latinoamericanos. En esa oportunidad, expresó su preocupación por el creciente interés demostrado por China en la región. Es que, desde hace más de una década, el gigante asiático viene tejiendo nuevos lazos comerciales con América Latina, un espacio geográfico considerado por Estados Unidos como zona bajo su influencia.

Por otra parte, no es un secreto que Pekín y Washington también disputan la carrera para implementar redes móviles de quinta generación, también conocidas como 5G, en todo el mundo. En América Latina, la multinacional china Huawei ganó la delantera y desembarcó con sus primeros equipos de telecomunicaciones e infraestructura 5G para pruebas en nuestro país, Brasil y Chile. Estados Unidos tomó nota de esa movida e instruyó a sus embajadores que se sumen a la estrategia para contrarrestar la avanzada tecnológica de China en la región. El 26 de mayo pasado, la embajada norteamericana organizó en la Ciudad de Buenos Aires el encuentro "Gobernanza 4.0" e invitó a representantes del gobierno nacional y gobiernos provinciales y del sector privado para que participen en el encuentro para promover "el diálogo sobre la importancia de proveedores confiables y seguros en la economía digital". En esa oportunidad, el embajador de EEUU en Argentina, Marc Stanley, dijo a través de su cuenta de Twitter que "una economía digital vibrante significa mayor prosperidad para todos los ciudadanos". Y remarcó: "Estados Unidos apoya los esfuerzos de las provincias para desarrollar sus economías digitales a través de proveedores confiables y seguros de tecnología".

Según el Departamento de Estado de EEUU, la tecnología de la firma china carece de seguridad y es una puerta de entrada a operaciones de espionaje a gran escala. La empresa Huawei negó esas acusaciones.

Según los expertos, las redes móviles de quinta generación provocarán una revolución en las telecomunicaciones, con un fuerte impacto en los sistemas de producción, la educación y en la vida cotidiana de miles de millones de personas. Desempeñarán un rol estratégico en la economía global, donde la conectividad ya es un factor clave de competitividad, comparable al que tuvieron en su momento el transporte y la infraestructura para aprovechar la energía.

Tanto es así que la Unión Europea, por ejemplo, se puso como meta que en el año 2025 todas las naciones que la integran dispongan de redes de 5G accesible para todos los ciudadanos y las instituciones del viejo continente.

Con la visita de Pelosi a Taiwán, Estados Unidos ignoró las advertencias de China y demostró que es el único país que puede desafiar a una potencia emergente. Habrá que ver cómo sigue la relación entre ambas naciones y qué impacto tendrá esa creciente tensión en los mercados globales y las cadenas de suministro.