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Fenómenos extremos y cambio climático

¿Los fenómenos extremos como las lluvias intensas, las prolongadas sequías y el aumento de las temperaturas que se registran en distintas regiones del mundo son parte del ciclo natural de la Tierra o el resultado de la huella que deja la actividad humana sobre los ecosistemas? El último informe de expertos de la ONU no deja lugar a dudas: el calentamiento de la atmósfera y de los océanos se debe en gran medida a la acción humana.

La ola de calor que sufre estos días buena parte de Europa volvió a poner en el tema en la agenda y distintas organizaciones ambientalistas recordaron que la quema de combustibles fósiles, la expansión de la frontera agropecuaria, así como la reducción de las superficies boscosas y el incremento de actividades de algunas industrias altamente contaminantes en distintas regiones del mundo dejan sin argumentos a quienes niegan el cambio climático y sostienen que los fenómenos extremos que se registran como aumentos de temperaturas, lluvias intensas o sequías son solo parte de un ciclo natural del planeta. La excesiva liberación de dióxido de carbono a la atmósfera está cambiando el equilibrio del sistema climático, y eso es lo que explica -advierten- que el Reino Unido, por ejemplo, haya soportado esta semana la jornada más calurosa de su historia con temperaturas que superaron los 41 grados en el sur y centro de Inglaterra.

En el último informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), publicado en agosto del año pasado, ya se advertía que el calentamiento global está cambiando el clima de la Tierra y lo seguirá haciendo en las próximas décadas. A esa conclusión llegaron los 200 expertos de distintas disciplinas que integran el Panel Intergubernamental tras examinar más de 14.000 artículos científicos. El documento final, considerado el más completo hasta la fecha sobre el cambio climático, se tradujo en 3249 páginas donde, entre otras cosas, se advierte que se registran cambios en el clima de la Tierra en todas las regiones y en el sistema climático en su conjunto. "Muchos de los cambios observados en el clima no tienen precedentes en miles, sino en cientos de miles de años, y algunos de los cambios que ya se están produciendo, como el aumento continuo del nivel del mar, no se podrán revertir hasta dentro de varios siglos o milenios", señala el trabajo de los científicos convocados por Naciones Unidas.

Según este documento, el cambio climático está afectando a todas las regiones del mundo. En ese sentido, señala que la temperatura media mundial fue 1,09 grados celsius más alta entre los años 2011 y 2020. En otras palabras, el incremento de las temperaturas fue mayor en menos de una década que entre 1850 y 1900, es decir en medio siglo. Además, las mediciones más recientes del aumento del nivel del mar casi se ha triplicado, si se compara respecto a cuánto aumentó en el período que va entre 1901 a 1971. Pero eso no es todo. Los expertos notaron, por otra parte, que las olas de calor se han vuelto un fenómeno más frecuente desde 1950 hasta la fecha, incluso en países como el Reino Unido, donde las viviendas están más preparadas para jornadas de baja temperatura que para días de intenso calor.

Ayer, el secretario general de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), el finlandés Petteri Taalas, dijo que las olas de calor como la que actualmente vive Europa y otras tendencias negativas en el clima serán cada vez más frecuentes y continuarán al menos hasta el año 2060 independientemente del éxito o no que se alcance a la hora de mitigar el cambio climático. Según el funcionario, en el futuro las olas de calor no serán excepcionales y es probable que se registren extremos todavía más fuertes. "Hemos lanzado tanto dióxido de carbono a la atmósfera que la tendencia negativa continuará en las próximas décadas y de momento no hemos sido capaces de reducir nuestras emisiones mundiales", remarcó el experto en una conferencia de prensa que se llevó a cabo para informar sobre la actual ola de calor que golpea al viejo continente.

Cabe recordar que América Latina se proyecta como una de las regiones donde los efectos del cambio climático serán más intensos, de manera que, para hacer frente a esa situación habrá que adoptar con suficiente antelación una serie de medidas que permitan acotar los riesgos, especialmente en lo relacionado a la disminución del rendimiento de los cultivos y los incendios forestales.

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