Nueva manera de producir
La Industria 4.0, que algunos prefieren llamar Cuarta Revolución Industrial, está transformando el mundo. Tal como ocurrió con otros procesos similares que cambiaron la manera de producir, la incorporación de nuevas tecnologías al trabajo industrial genera temores y desconfianzas, pero también trae oportunidades.
Ayer, el Consejo Económico y Social de la Nación presentó una oferta de capacitación que tiene como objetivo la creación de una Red Federal de Expertos 4.0 con la participación de especialistas certificados en asuntos relacionados a la transformación digital e implementación de tecnologías propias de la Industria 4.0. Se trata del diplomado en Transformación Productiva y Digital Productiva e Industria 4.0, que formará recursos humanos capacitados para brindar asistencia técnica calificada a las pequeñas y medianas empresas del país. Cabe aclarar que esta iniciativa es el resultado de una serie de propuestas presentadas oportunamente por la Unión Industrial Argentina (UIA), la Universidad Tecnológica Nacional (UTN), la Organización Internacional del Trabajo (OIT), las cámaras que representan a las industrias regionales y la firma Accenture.
¿Qué se entiende por Industria 4.0? El término hace referencia a una nueva forma de producir mediante la adopción de tecnologías como la interconectividad, la automatización y el empleo de datos en tiempo real. Para que se entienda mejor el concepto se puede citar el ejemplo de una empresa argentina que fabrica pinturas que inició un proceso de incorporación de nuevas tecnologías para contar con un depósito totalmente automatizado, envasadoras de alta velocidad y robots de paletizado. Los cambios que adoptó la empresa le permitió, por un lado, solucionar el problema de ocupación de su depósito y de capacidad restringida de almacenamiento y despacho de productos, y por otra hizo posible un objetivo largamente esperado: duplicar su producción. De esa manera, pasó de una producción mensual de 4 millones de litros a 7,8 millones de litros de pintura en el mismo período de tiempo. Al mismo tiempo, la empresa mejoró su posición exportadora con ventas a los mercados de Chile, Ecuador, Israel e India.
Una combinación de herramientas como la inteligencia artificial para el análisis de datos, robots y servicios en la nube forma parte de los cambios que se incorporan cada vez a un mayor número de empresas de todos los tamaños y que van configurando esta cuarta revolución industrial.
La primera ocurrió en el siglo XVIII. Fue la que reemplazó la fuerza física, del hombre o del animal, por el vapor. La segunda revolución industrial llegó un siglo después y está representada por lo que hizo el empresario y emprendedor estadounidense, Henry Ford, fundador de la compañía que lleva su apellido y que es considerado un pionero en el empleo de las cadenas de producción modernas utilizadas para la producción masiva de un producto. Su creación, el Ford T, cambió para siempre la movilidad de las personas y revolucionó el transporte y la industria en todo el mundo.
La revolución industrial siguiente tuvo lugar hace aproximadamente 50 años, impulsada principalmente por la aparición en el mercado de computadoras que facilitaron la tarea humana. La actual es la cuarta y es, básicamente, una revolución de los datos. Ayer, en esta misma columna, se señalaba que los datos, precisamente, se afianzan como protagonistas centrales en la economía global: se calcula que actualmente cada persona que emplea algún dispositivo conectado a Internet en algún lugar del planeta genera 1,7 Mb de datos por segundo. No debe sorprender, decíamos ayer, que países como China y EEUU estén embarcados en una vertiginosa carrera para manejar los enormes flujos de datos y controlar la infraestructura de telecomunicaciones como el 5G. Por otra parte, hay cada vez más dispositivos y objetos con sensores que generan datos, a lo que se suma una capacidad de almacenamiento masivo que permite guardar una enorme cantidad de información a bajo costo y accesible desde la nube. Además, un nuevo factor entra en escena: programas de inteligencia artificial que permiten extraer patrones de interés de toda esa información y que son de gran utilidad para las empresas y para la economía en general.
Hay que decir también que a lo largo de la historia se puede observar que en cada una de estas revoluciones industriales todos los países del mundo, cada uno de acuerdo con sus posibilidades, experimentó un incremento de su PBI. Es de esperar que también en el Chaco se puedan aprovechar las oportunidades que ofrecen estos cambios.










