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Los mismos desafíos ante la oportunidad de un contexto internacional favorable

En este nuevo aniversario, además de enviar mis saludos a quienes hicieron y hacen grande a NORTE, no quiero dejar pasar la oportunidad de reflexionar sobre nuestra rica historia como provincia y los desafíos que nuestra generación tiene por delante.

La historia del Chaco está marcada por corrientes inmigratorias que se abrieron paso en una tierra que vendió caras las riquezas que ocultaba en sus entrañas. Fue así que criollos y gringos forjaron su carácter como territorio primero y como provincia después, dándole impulso a la conexión de sus comunidades, con precarios caminos primero, luego con el ferrocarril abriéndose paso para transportar la riqueza de nuestra tierra hacia los puertos y de ahí al mundo. También tuvimos una industria incipiente que por malas decisiones a nivel nacional y la falta de adaptación al contexto internacional no logró reconvertirse.

Muchos años después, ya con NORTE reflejando nuestra realidad, nuestras frustraciones y nuestros sueños, fuimos capaces de avanzar hacia una integración regional. Hasta que sobrevino una nueva frustración, con políticas que apuntaban hacia el mercado, olvidándose del espíritu de esta tierra; repitiendo viejas frustraciones. Los ciclos se repiten inexorablemente. 

El desafío siempre fue: aprovechar los buenos tiempos y prepararse para los tiempos difíciles. Lamentablemente no lo hicimos. Para eso hace falta planificación y continuidad en las políticas públicas, apuntalando a los sectores más dinámicos de nuestra economía y buscando nuevos horizontes para todo aquello que somos capaces de producir. 

La frase "Es la economía, estúpido", que se popularizó en la política norteamericana a principios de los 90, sigue vigente porque sin un bienestar económico, tanto individual como colectivo, es prácticamente imposible disfrutar de los derechos que tanto nos costó conseguir.

Estoy convencido de que todos tenemos una visión particular de lo que significa bienestar. Para algunos será la posibilidad de emprender un negocio propio, para otros contar con un empleo seguro en alguna actividad que les guste, incluso potenciar lo que sus padres le han heredado. En todos los casos, es natural que queramos estar mejor. También estoy seguro de que a pesar del enorme abanico de esa diversidad, podremos coincidir en algunos puntos comunes: la importancia de la educación, la salud, la seguridad, todas ellas responsabilidades del Estado. Un Estado que además debe dotar de infraestructura para el desarrollo, y fundamentalmente administrar de manera responsable los recursos que son de todos.

Las sucesivas frustraciones han llevado a que gran parte de la ciudadanía descrea de la política y los políticos, abriendo una peligrosa grieta entre representantes y representados, con el resurgir de expresiones "antisistema" que prometen soluciones mágicas que, como la historia nos enseña, son la receta para más frustraciones.

Quienes creemos que la política es la herramienta para transformar la realidad, debemos juntarnos para acordar los puntos en que podamos encontrar coincidencias, más allá de nuestras legítimas aspiraciones a ocupar cargos. No puede el interés individual estar por encima del bien común. Como sociedad debemos definir hacia dónde queremos ir y después elegir a los hombres y mujeres que queremos que asuman la responsabilidad de implementar las medidas necesarias. No puede ser al revés.

La falta de estos acuerdos nos ha traído al lugar en que nos encontramos hoy. No es posible superar una crisis si quienes tenemos la responsabilidad de ejercer un cargo y quienes aspiran a ocupar uno, no nos ponemos de acuerdo. Yo tengo la responsabilidad institucional de representar al Chaco ante el gobierno nacional, y toda iniciativa que sume para mi provincia me va a encontrar acompañándola. Las peleas, las discusiones estériles, las chicanas, no contribuyen ni le mejoran la calidad de vida a nuestra gente. Por eso seguiré trabajando en la búsqueda de consensos.

Tenemos un enorme potencial agroindustrial, contamos con universidades para formar los profesionales que nuestro desarrollo necesita, tenemos un pueblo con historia que supo ponerle el hombro a la adversidad. Solo necesitamos que nos pongamos de acuerdo. Que estemos dispuestos a escuchar y, si es necesario, ceder en algunas posiciones. De eso se trata la democracia. Nunca el interés personal puede estar por encima del bien común. Ese es el desafío.

(*) El autor es senador nacional por el Chaco. Dirigente de la Unión Cívica Radical.

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