Para ver esta nota en internet ingrese a: https://www.diarionorte.com/a/219545
Leticia Muñoz

Periodista

La inflación acapara toda la escena económica  

Es el centro de todas las disputas, dentro y fuera del gobierno, mientras sigue su ascenso mensual y licúa ingresos. La actividad económica, apoyada en exportaciones y consumo, todavía sostiene una dinámica virtuosa, aunque el Fondo ya pide moderar el crecimiento de la demanda.  

Los números redondos tienen cierto impacto, al menos reflejados en un papel o en una pantalla. Decir que una familia de cuatro integrantes necesita hoy casi 100.000 pesos sólo para cubrir sus necesidades básicas genera preocupación y, por qué no, desesperanza; aunque sea solo el reflejo de la realidad. Y el reflejo del avance de la inflación, con efectos erosionantes en salarios y en quienes dependen de la asistencia social. 

La inflación de mayo subió 5,51% en el Chaco según datos oficiales, más que el nivel nacional y también más que en el NEA. 

Dinámicas como el consumo de bienes y servicios, la generación de empleo, la mayor actividad industrial, comercial y de servicios, sumergidas dentro de un proceso inflacionario —y pese al impulso pos-pandemia que hizo que todo se viera como crecimiento—, aparecen hoy aprisionadas y limitadas porque a nadie escapa que es creciente el número de familias que tienen sus ingresos cada día más condicionados. 

No en vano la vicepresidenta de la Nación habló en su última visita a nuestra provincia, en mayo pasado, de "trabajadores en relación de dependencia pobres", aunque asociando esa situación "inédita" en la Argentina con políticas de salarios bajos y alta concentración de los ingresos. 

Si hay algo en lo que la mayor parte del arco político y de los economistas coincide es en que la inflación es un problema que debe abordarse lo antes posible, aunque esta determinación de urgencia no se traduzca en la práctica, en las góndolas de alimentos, ni en los bolsillos. Es aquí, en este escenario, donde aparecen las "tradicionales" recetas del FMI, de las cuales el organismo vuelve a hablar abiertamente, sin más discursos velados. Así lo hizo tras aprobar la primera revisión del programa con Argentina, marcando que para cumplir la meta fiscal fijada para este año (2,5% del PBI), habrá que aplicar "políticas fiscales más estrictas en la segunda mitad del año", entre las cuales postula directamente aquellas para "moderar el crecimiento de la demanda interna (el consumo de bienes y servicios), y ayudar a abordar la alta inflación".   

Frenar el consumo interno es algo que el país ya atravesó hasta 2019, porque durante cada año de la gestión de Mauricio Macri hubo retrocesos en este indicador: en 2016 comenzó la seguidilla con 4,5% interanual, que llegó a 3,1% en 2017; a 1,5% en 2018 y a 7,3% en 2019, según datos de la consultora Scentia. El golpe fue en toda la cadena pyme, con múltiples cierres.  

Ese condimento llamado incertidumbre 

Ante la evolución inflacionaria, no ayuda un contexto signado por varios factores que agregan incertidumbre. "Las internas (dentro del gobierno nacional) terminan deteriorando muchísimo la economía y el Gobierno llegó a un punto límite en el que la economía, si no se la aborda de frente, si no se hacen algunas correcciones, se puede llegar a romper", dice, con habitualidad en sus entrevistas, el economista Emmanuel Álvarez Agis, exviceministro de Economía de la Nación. 

Lo que muchos especialistas advierten por estos días es que el escenario macroeconómico que enfrenta el Gobierno comienza a ofrecer cercanías con aquel que recibió Alberto Fernández a fines de 2019. Esto es alta inflación (+60%) y tasas de interés elevadas, que ya no surten efecto para frenarla; riesgo país por encima de los 2.000 puntos; imposibilidad de financiarse en dólares; y dificultades con la deuda en pesos.

Frente al problema de evolución de precios, las respuestas para evitar un atraso irremediable en los salarios fueron adelantar paritarias y echar mano a más recursos públicos para reforzar ingresos en los sectores más vulnerables. 

Por ejemplo, hace unos días, desde el gobierno chaqueño dieron a conocer la inversión mensual de recursos de Anses en la provincia, que en mayo totalizó 16.500 millones de pesos, sumando distintas prestaciones y beneficios como jubilaciones y pensiones, el refuerzo de ingresos para trabajadores, las asignaciones Universal por Hijo y Familiar por Embarazo, el REPRO II (para empresas), la asignación familiar por hija/o con discapacidad, por desempleo, cónyuge y prenatal, prestación por desempleo, Progresar y Programa Hogar.

Ese mes se hizo efectivo el primer pago de 9000 pesos del refuerzo de 18.000, asignado a 315.000 trabajadoras y trabajadores de la provincia para un total de 2.835 millones de pesos. Y también el refuerzo a jubiladas/os y pensionadas/os de 12.000 pesos se otorgó en mayo a 202.428 chaqueños por una inversión total de 2.413,9 millones de pesos. 

Todos los esfuerzos para contener el corto plazo 

Marcelo Nievas es un economista de habitual consulta en NORTE y, sobre los procesos inflacionarios, contrasta el corto y el largo plazo. Así, sostiene que el gasto social es la única manera hallada por el Gobierno para que la pérdida del salario real se sienta menos en los bolsillos. Entonces, como los grupos menos favorecidos gastan todo lo que reciben de ingresos, eso genera un cierto dinamismo en la actividad económica en el corto plazo; pero poco tiene que ver con mejorar la economía a largo plazo.

En su análisis, resalta que la necesidad de deshacerse de los pesos dinamiza la micro hasta el punto que la inflación y la falta de producción (por la inflación, porque el horizonte de precios y costos es incierto) llevan a que haya menos oferta de productos. 

Dentro de ese escenario, advierte que el Gobierno perdió las anclas que mantenían controlados los precios (por el acuerdo con el FMI, dejando correr el dólar oficial y las tarifas, segmentación mediante). Así es que hoy, para frenar la escalada, solo le queda una vía: enfriar la economía a través del aumento de tasas y del freno a importaciones que llegará tarde o temprano. 

¿Pero, cómo se revierte esa dinámica? Según postula, con un plan económico que pueda llevarse a la práctica, con resultados reales que sean previsibles y que arranque con el recorte del déficit, y aquí está el mayor punto débil porque implica debatir qué hacer y si es sostenible toda la "inversión social", los subsidios, la obra pública, entre otros ítems. Implementar ese plan no parece posible hoy, con un escenario donde predominan y se profundizan las diferencias dentro del frente gobernante. 

También dentro de ese análisis de la micro, y del sector pyme, Nievas habla de realidades como dificultades para stockearse y así conservar algo del valor de los pesos en ese juego de sacárselos de encima lo más rápido posible, aunque cada vez más frecuentemente hay faltantes de equipos o máquinas y no hay financiamiento más allá del cortísimo plazo. 

En definitiva, cuando la demanda no pueda seguir comprando, el freno se sentirá de golpe —advierte—, resaltando como conclusión que las malas decisiones de política económica pueden demorarse en el tiempo, pero los costos, tarde o temprano, aparecen.

 

Las malas decisiones de política económica pueden demorarse en el tiempo, pero los costos, tarde o temprano, aparecen.

 

Casi 100.000 pesos para no ser pobre  

Un termómetro de lo que ocurre con la evolución de precios en barriadas del Gran Resistencia y Sáenz Peña es el informe que, cada mes, elabora el Instituto de Investigación Social, Económica y Política ciudadana (Isepci). En mayo hubo nuevas subas en la Canasta Básica Alimentaria (CBA), que delimita la línea de indigencia, y en la Canasta Básica Total (CBT), que determina la línea de pobreza. Este relevamiento en el segmento más sensible de la cadena de comercialización incluye almacenes y locales barriales. Con mayo, ya van cinco meses con aceleración de los precios.

La CBT para una familia de dos adultos y dos menores, llegó a $97.046 en mayo, lo que significa que en treinta días aumentó $6.415. En cinco meses, el incremento fue de $22.435. Y la CBA llegó a $43.324, con $3.043 de diferencia de mes a mes. En este caso, el incremento acumulativo en cinco meses es de $11.574. 

Otro indicador sobre la evolución de los precios en el Chaco es el índice de precios al consumidor (IPC) que elabora el Instituto Provincial de Estadística y Ciencia de Datos (IPECD). En mayo, creció 5,51%, nivel por encima de la variación de precios en el país, medida por el Indec, que llegó a 5,1%, y por sobre la del NEA, que fue del 5,3%.

Es cierto, sin embargo, que después de tres meses consecutivos de subas, la variación de los precios tuvo un freno. Igual que con el dato mensual, el acumulado en lo que va del año del 30,8% de inflación resulta superior al nacional, que en cinco meses suma 29,3%.

Según el índice provincial, los mayores aumentos de mayo fueron en Bienes y servicios varios (8,45%), Transporte y comunicaciones (7,78%), Enseñanza (5,71%); Alimentos y Bebidas (5,33%); e Indumentaria y calzado y Esparcimiento y cultura, ambos (5,02%).

Crecimiento económico y nivel de actividad

Con signo positivo 

Saliendo del problema de habitual mención en materia económica, hay indicadores con un recorrido positivo. Por caso, los recientes datos sobre actividad económica, empleo y desocupación para el aglomerado Gran Resistencia, que exhibieron mejoras parciales, según reflejó el análisis de la Consultora Politikon. 

Es que, un mejor nivel de actividad en el primer trimestre de 2022, comparando con igual trimestre de 2021 (creció del 39,9% al 42,6%), significó un aumento en el volumen de la población económicamente activa (+12 mil personas). Además de ese progreso interanual, también hubo un crecimiento contra el trimestre anterior (cuarto del 2021, 0,5 puntos porcentuales, +2 mil personas).

Sin embargo, frente a esa mayor cantidad de población activa, el mercado de empleo no logró una absorción total. Y eso se refleja en el dato de desocupación y pese a haber mejorado el empleo (+1,4 puntos porcentuales de crecimiento en el primer trimestre de 2022 versus igual lapso del año anterior y 0,9 p.p. mejor que el trimestre anterior).

En los primeros tres meses de 2022, la desocupación en el Gran Resistencia fue del 7,1%. En el trimestre anterior (cuarto del 2021) había tocado el 8,4%. Es decir que, con el último dato, se redujo 1,3 puntos porcentuales trimestral, lo que se traduce en 2 mil desocupados menos. 

Pero el dato negativo es que la desocupación en el primer trimestre del 2021 (comparación interanual) había sido de 4,7%. Por tanto, en la comparación entre trimestres iguales, la tasa creció 2,4 p.p., lo que significa 5 mil desocupados más. 

Crecen casi todos los componentes de la demanda 

Otro dato reciente, y positivo, es el que refleja el crecimiento económico del país. Según el Indec, el Producto Interno Bruto (PIB) creció 0,9% trimestral en la serie sin estacionalidad (s.e.) en el primer trimestre de 2022, registrando así la tercera suba consecutiva. 

En la comparación interanual, el PIB creció 6,0% (vs. 8,9% cuarto trimestre de 2021), y acumula así cinco trimestres consecutivos de crecimiento. Además, comparado con el primer trimestre de 2020 (correspondiente al último nivel previo a la irrupción de la pandemia), el PIB del primer trimestre de 2022 es 9,4% superior, mientras que, respecto al primer trimestre de 2019, el PIB crece 3,9%.

Se destaca, además, que crecieron casi todos los componentes de la demanda comparados con el cuarto trimestre de 2021: la Inversión creció 3,3% s.e.; el Consumo Privado 3,2% y el Consumo Público 0,7%, y las Importaciones se expandieron 7,6% s.e. Por su parte, las Exportaciones cayeron -2,3% trimestral. 

Por el lado de la oferta, en el primer trimestre de 2022 se registró un crecimiento interanual generalizado con excepción de los sectores de la Pesca (-3,5% interanual) y del Agropecuario, que apenas retrocedió -0,1% interanual, ambos recortando apenas en -0,01 puntos porcentuales (p.p.) el crecimiento del PIB. Por otro lado, lideró el crecimiento Hoteles y restaurantes (+33,6%), y aportó 0,4 p.p. al crecimiento del PIB. También registraron subas a dos dígitos Minas y canteras (+13,4%; aporte +0,4 p.p.), Servicio doméstico (+10,5%; aporte +0,06 p.p.) y Transporte y comunicaciones (+12,2%; aporte +0,9 p.p.). Este último sector, junto con la Industria (+4,9%; aporte +0,8 p.p.) y el Comercio (+5,7%; aporte +0,7 p.p.) fueron los que más aportaron al crecimiento del PIB. Los Impuestos crecieron 5,8% interanual, con una contribución de 1,0 p.p.