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HONDO PESAR EN TODO EL SUDOESTE CHAQUEÑO

Falleció Carlos Rojo, entrenador del histórico Unión de Pinedo

Dejó un enorme sello como jugador, DT y dirigente. En enero había recibido un reconocimiento por parte de la liga del noroeste chaqueño.

CHARATA (Agencia) Tras batallar con una enfermedad, falleció a los 82 años Carlos Rojo, quien fuera entrenador Unión de General Pinedo cuando alcanzó la gloria al clasificar al torneo Nacional de fútbol en 1984.

Carlos Rojo (DT), Cisterna, Goytea, Capitanich, Pared, Pereyra, Omar Gómez, Ledesma (P.F.); abajo: Schoning, Argüello, Gutiérrez, Coria y Córdoba. Unión de Pinedo del ‘84.

Carlos Ramón Rojo nació el 27 de marzo de 1940, en Sáenz Peña, y partió el 20 de junio, a las 11.30 en el pueblo que lo adoptó, Pinedo. De pequeño iba y venía con sus padres, ayudaba a poner la lona en la cancha de Unión.

Fue don Julio Ramírez quien le dio su posición de arquero (puesto con el que defendería también los colores del seleccionado de la Liga). Pero no fue el único club al que contribuyó. En Ferro de Pinedo, con su pase a Rafaela, lograron hacer su pista de baile.

También fue dirigente (en el mismo Unión, logrando recuperar el pasado glorioso del club), pero como entrenador (incluso dirigió en Paraguay) volvió en 2016 a calzarse el buzo del club que lo tuvo a la cabeza de aquél histórico equipo amateur de Unión de Pinedo que dio el batacazo clasificando al Nacional en el año 1984, venciendo a Boca Unidos de Corrientes, como visitante 4 a 3, tras haber empatado 0 a 0 en el juego como local, y que luego jugaría con los grandes del fútbol argentino.

Al cumplirse 100 años de la institución, don Carlos fue homenajeado por la Liga, por el aporte que hizo al fútbol de la región que escribió una de las páginas más gloriosas en su historia con aquél Unión de Pinedo, sobre el cual se sigue hablando en algún almuerzo familiar.

TRIUNFO DE LA SIMPLEZA

Así lo titulaba la inmortal revista El Gráfico a la hazaña del equipo que conducía Rojo y que llegó al Nacional del ‘84.

"La desacostumbrada actividad del pueblo en medio de la siesta provinciana ya denuncia un cambio. Se lo ve en la actitud de la gente. Se lo palpa en cada charla bolichera.

Lo confirma un tema que a partir del 29 de enero pasó a figurar como obligado en todos los ámbitos: Unión de General Pinedo al Campeonato Nacional.

¿Cómo pretender reconocer el logro de un equipo que recibe el aporte de sólo cien socios con sus cuotas al día? ¿Qué fuego sagrado los habrá iluminado para dejar atrás a Patria de Formosa, Sarmiento de Chaco y al mismísimo Boca Unidos de Corrientes y estar ahora en la pasarela del fútbol grande?

Es cierto, desde lejos cuesta entenderlo. Cualquier intento racional choca con lo imposible. Pero hubo que acercarse a esos siete mil habitantes para comprender que lo suyo tiene una raíz. Que está entroncada con la fe, con la idiosincrasia de aquél que todo lo consigue con esfuerzo.

Y claro, si sus jugadores no son siquiera profesionales. Están esparcidos por aquella tórrida geografía, cada uno con su oficio. Allá se los ve a los albañiles, empleados de la empresa de construcción del presidente del club, don Humberto García.

Cerca nomás, el panadero, que duerme sólo cuatro horas diarias porque su trabajo y el entrenamiento le absorbe el resto. Y está el chapista, y el vendedor de lotería, y el expendedor de nafta, unidos todos por una misma pasión: el fútbol. 

Porque como dice uno de sus jugadores: 'Nosotros todo lo logramos a puro pulmón. A los jugadores que estábamos en Pinedo se fueron agregando otros de pueblos vecinos. Y así, luchamos, porque a pesar de las limitaciones y los descuidos (me muestra dos paquetes de cigarrillos) nosotros tenemos lo que muy pocos jugadores profesionales: el amor a la camiseta'", decía El Gráfico.