En lista de espera para un trasplante
Hace veinticinco años se produjo en la Argentina un hecho trascendental, sin precedentes: nacía Dante, el hijo de la primera paciente que dio a luz después de haber recibido un trasplante hepático en un hospital público. Por ese motivo, cada 30 de mayo se conmemora el Día Nacional de la Donación de Órganos y Tejidos.
Según el Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante (Incucai), el organismo que impulsa, coordina y fiscaliza las actividades de donación y trasplante de órganos, tejidos y células en todo el país, actualmente hay 7370 personas en lista de espera que necesitan un trasplante. Los avances logrados con las técnicas de ablación, conservación y trasplante de órganos en todo el mundo, sumado al desarrollo de nuevos fármacos que impiden que el sistema inmune dañe el órgano o tejido trasplantado permiten en la actualidad mejorar la calidad de vida de los pacientes trasplantados.
De hecho, existen numerosos testimonios de personas que, además de recuperar su salud, lograron también volver a sus tareas habituales. Pero esto último no sería posible si no existiera voluntad de donar. Y para eso es necesario que toda la ciudadanía comprenda cabalmente que en nuestro país el sistema de donación y trasplante de órganos se rige con reglas que garantizan la equidad y la transparencia en todo el proceso.
Esta fecha se presenta como una oportunidad para reflexionar sobre un problema de salud pública que afecta a ciudadanos de nuestro país que siguen en la lista de espera para recibir un trasplante. Vale recordar que la donación de órganos siempre debe responder a una decisión solidaria, altruista y desinteresada, por lo que no debe existir ninguna retribución de carácter económico a cambio.
En ese sentido, no está de más remarcar que la ley argentina prohíbe el comercio de órganos. Solo está permitida la donación de órganos en vida para los mayores de 18 años en caso de parientes consanguíneos o por adopción hasta el cuarto grado, cónyuges, o personas que mantengan una unión convivencial.
El marco normativo establece que en todos los casos es indispensable el dictamen favorable de los profesionales a cargo de la realización del trasplante, y toda otra situación no contemplada debe ser resuelta por autoridad judicial, en el marco de un procedimiento judicial especial. De esta forma, se garantiza que no exista comercio ni ningún tipo de contraprestación por la donación de órganos.
Dicho de otro modo, la comunidad debe estar tranquila respecto a la equidad y la transparencia que caracterizan al sistema de donación y trasplante de órganos. Hay que señalar también que en nuestro país está vigente una ley que facilita ese proceso. Se trata de la ley nacional (27.447), también conocida como ley Justina, que establece que todos los argentinos mayores de 18 años son donantes de órganos o tejidos, salvo que en vida dejen expresa constancia de lo contrario.
El nombre de la ley hace referencia a Justina Lo Cane, una niña de 12 años que estaba internada en una clínica de la Ciudad de Buenos Aires, esperando un trasplante de corazón. Pero el órgano, lamentablemente, nunca llegó y en noviembre de 2017 la niña falleció. En los últimos años el trasplante de órganos y tejidos se ha consolidado como tratamiento médico para dar respuesta a determinadas patologías, pero la cantidad de donantes no ha acompañado esa evolución.
A diferencia de otras prácticas médicas, el trasplante requiere de la participación y el compromiso de la sociedad. Por eso es fundamental que la ciudadanía sepa que el sistema de salud cuenta con profesionales médicos altamente capacitados y con centros sanitarios adecuados para llevar a cabo este tipo de intervenciones.
Al marco normativo vigente y el trabajo a conciencia que se realiza en todo el sistema de salud es necesario sumar la confianza de la comunidad hacia la donación de órganos. Donar órganos es, por cierto, una acción solidaria que gracias a los extraordinarios avances de la trasplantología moderna ofrece renovadas esperanzas a los 7370 argentinos que hoy están en lista de espera para recibir un órgano y también, por supuesto, a sus familias.










