Semenya se ofreció a mostrar su intimidad a dirigentes del atletismo para demostrar que era mujer
Lo hizo cuando tenía 18 años. La mujer, que ahora tiene 31 años, irrumpió en escena en 2009, al ganar el título mundial de los 800 m femeninos por un margen asombroso

Horas después, el organismo rector del deporte mundial dijo que debía someterse a pruebas de verificación de género. "Pensaron que tenía un pene, probablemente", dijo Semenya en entrevista con HBO Real Sports, que realizó un documental sobre su experiencia. "Les dije: ’Está bien. Soy mujer, no me importa. Si quieren ver que soy una mujer, les mostraré mi vagina. ¿De acuerdo? ‘".

La doble campeona olímpica de los 800 m Caster Semenya debió someterse a "pruebas de género" que demostraron, al parecer, que la corredora no tenía útero ni ovarios, y en cambio tenía testículos internos, los órganos sexuales masculinos que producen testosterona, y sus niveles de esta hormona eran tres veces superiores a los de una mujer "normal".
Semenya padece una enfermedad conocida como hiperandrogenismo, que se caracteriza por niveles más altos que lo habitual de testosterona, una hormona que aumenta la masa y la fuerza muscular y la capacidad del cuerpo para utilizar el oxígeno.
Semenya tomó medicación después de que en 2011 la Asociación Mundial de Atletismo -entonces Asociación Internacional de Federaciones de Atletismo- dictaminara por primera vez que todas las atletas con hiperandrogenismo debían reducir mediante tratamientos médicos sus niveles de testosterona.
"Me enfermó, me hizo subir de peso, tenía ataques de pánico, no sabía si iba a tener un ataque al corazón", dijo Semenya a HBO. "Es como apuñalarse con un cuchillo todos los días. Sin embargo, no tenía otra opción".

"Tengo 18 años, quiero correr, quiero llegar a los Juegos Olímpicos, es la única opción para mí". En 2020, Semenya perdió un recurso ante el Tribunal Federal Suizo para anular una sentencia del Tribunal de Arbitraje de 2019 que establecía que las atletas con altos niveles naturales de testosterona debían tomar medicamentos para reducirlos.
Ella acudió al tribunal después de que el TAS dictaminara que las regulaciones eran necesarias para los atletas con DSD en carreras que van desde los 400 m a la milla para garantizar una "competencia justa".











