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Una industria que genera empleos

Como un signo de estos tiempos, en los que predomina todo lo relacionado al mundo digital, la industria argentina productora de software generó en marzo pasado 1.470 empleos formales, convirtiéndose así en uno de los sectores más dinámicos de la economía local que ofrece nuevas oportunidades laborales. Sólo en los últimos tres años creó 28.000 puestos de trabajo.


Es uno de los pocos rubros que logró atravesar todas las restricciones impuestas en los momentos más duros de la pandemia sin problemas. Al ser el trabajo remoto ciento por ciento compatible con las tareas propias del sector, se dio el lujo de mejorar su desempeño en materia de exportaciones, logrando en 2021 superar sus propias marcas por ventas al exterior colocando productos por valores que superaron los 2.000 millones de dólares. Además, según la Cámara de la Industria Argentina del Software (CESSI), el sector también figura entre los que ofrecen los salarios más altos del país.

Hay quienes sostienen que esta actividad se vio favorecida en gran medida por la creciente demanda de servicios digitales que generó la crisis sanitaria desatada por la pandemia global. Sin embargo, el buen desempeño viene de mucho antes. Si se analiza la evolución del sector se puede observar que, más allá de algunos contratiempos, logró superar los vaivenes de la economía de las últimas dos décadas.

Tal como se ha señalado ya en otras oportunidades en esta misma columna, la escasa oferta de profesionales egresados de carreras afines es uno de los obstáculos que todavía tiene la industria en el país.

Por otra parte, también tiene que enfrentar (y resolver) el problema de los profesionales que reciben formación en universidades públicas de nuestro país, pero prefieren trabajar para empresas del exterior, en buena medida atraídos por el pago de honorarios en moneda extranjera, léase dólares o euros.

Estos factores terminarán por afectar, tarde o temprano, a una industria que necesita sumar más valor a su cadena productiva y, por supuesto, mejorar aún más su desempeño en un mercado altamente competitivo. Este es, sin dudas, un asunto que no debe estar ausente en la agenda de los temas que realmente importan para el país.

Es importante, por otra parte, incrementar la oferta exportable. En ese sentido merece mencionarse la misión comercial que organizó la Cancillería argentina para posicionar el sector en Bolivia y Paraguay, con empresas radicadas en las provincias de Buenos Aires, Chaco, Córdoba, Corrientes, Entre Ríos, Formosa, Mendoza, Santa Fe, Tucumán y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires que desarrollan productos pensados para la agroindustria y sectores de actividades financieras, educativas, de salud y seguros.

La Cámara de la Industria Argentina del Software asegura que el sector puede seguir generando puestos de trabajo en todo el país y aumentar sus exportaciones en los próximos años. Crear empleo es un desafío permanente que va más allá de los gobiernos de turno. En el mundo actual, las nuevas tecnologías de la información y la comunicación se presentan como una oportunidad para generar empleo de calidad en un país que necesita, de manera imperiosa, crecer y dejar atrás los problemas de su macroeconomía.

Es de esperar, además, que se cumpla con lo establecido en el Plan Estratégico Federal de la Industria Argentina del Software, a través del cual se espera llegar al año 2030 con más de 500.000 empleos en el sector, y que los mismos estén distribuidos a lo largo y ancho de la geografía nacional.

El plan tiene como meta contribuir a que Argentina logre estar en al menos los primeros 30 puestos del índice de digitalización a nivel mundial, que analiza el progreso digital registrado en diversas regiones del mundo y la integración de la conectividad a la vida de miles de millones de personas.

Ojalá que se cumplan estas metas, teniendo en cuenta que la transformación digital de un país no es una simple implementación e incorporación de tecnología, sino una reinvención y un cambio cultural de la sociedad que afecta a los procesos, los procedimientos, los hábitos y los comportamientos de todas las organizaciones y personas, mejorando la capacidad de hacer frente a los desafíos que presenta el complejo mundo actual.

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