Resistencia22°Min. 18° • Max. 23°
Charla con Micaela Camino ganadora del "Oscar Verde"

"Gracias a las familias que viven en los bosques todavía tenemos un Chaco tan rico y tan diverso"

La investigadora cuenta cómo llegó al Chaco y qué es el Proyecto Quimilero: "La mayor amenaza que enfrenta la especie es la pérdida de su hábitat, que son los bosques chaqueños".

micaela_proyecto quimilero 011.jpg
“La primera vez que pisé la región fue en el Chaco salteño. Eso me encantó. Fui tomando contacto con ese bosque gigante, descubrí diversidad de especies y descubrí a la gente viviendo en los bosques”, comentó Camino.

"El Proyecto Quimilero fue creciendo poco a poco y de forma orgánica. La primera vez que pisé la región fue en el Chaco salteño. Eso me encantó. Fui tomando contacto con ese bosque gigante, descubrí diversidad de especies y descubrí a la gente viviendo en los bosques". Así arranca la charla con Micaela Camino, investigadora del Conicet en el Centro de Ecología Aplicada del Litoral (Cecoal, Conicet-UNNE). Hace pocas semanas ganó el premio Whitley, entregado en Londres, galardón conocido como el "Oscar Verde" que distingue proyectos de conservación orientados a países ricos en biodiversidad.


"El objetivo es contribuir a la conservación a largo plazo del pecarí quimilero, conservando su hábitat y la conectividad del mismo. Trabajamos en un marco de respeto a las comunidades locales, contemplando sus necesidades, saberes y visiones a la hora de investigar o aplicar acciones de conservación", describe la página web del Proyecto Quimilero. El quimilero (catagonus wagneri) es una especie endémica de la región del Chaco seco, que está amenazada y que, de acuerdo con estimaciones de la investigadora, podría desaparecer en menos de 30 años. Micaela Camino vino desde Buenos Aires y encontró en el Chaco todo lo que necesitaba para quedarse. "Hace muchos años propuse hacer mi doctorado en un área muy amplia del Chaco seco que cubría porciones de la provincia del Chaco, Formosa y Salta. Para hacer mi doctorado quería saber qué animales medianos y grandes estaban en el monte, cuál era la relación de estos animales con los pobladores del monte criollos e indígenas", rememora.

En la provincia se sorprendió con todo el saber de la gente del monte, el conocimiento local y tradicional, tanto de indígenas como de criollos. Además de la ciencia, en sus comienzos trabajó y buscó plataformas de interacción para generar un saber horizontal junto con las comunidades. Desarrolló un monitoreo participativo de fauna silvestre, junto con pobladoras y pobladores de El Impenetrable, elaborando en conjunto los métodos y la forma de analizar la información. La gente del monte aportaba datos de su vida cotidiana y desde la ciencia trataba dar respuestas a otras preguntas sobre uso de hábitat y demás cuestiones del quimilero.


—¿Por qué el nombre "Proyecto Quimilero"?

—Surge porque nos habíamos enfocado en esta especie, el pecarí quimilero. Cuando empezamos no estábamos seguros de que la especie estuviera en el territorio; la persona que estaba a cargo de los recursos naturales en la provincia del Chaco me aseguraba de que estaba extinta. Sin embargo, estaba presente. Nos pusimos contentos de haberlo encontrado. Su estado de conservación califica a la especie en "peligro de extinción", tanto en escala nacional como internacional. La mayor amenaza que enfrenta la especie es la pérdida de hábitat.


—La región del Chaco es muy diversa y hay quizás otras especies que necesitan protección, ¿por qué se decidieron por el quimilero?


—Hay muchos ecosistemas para proteger. Trabajo en los ecosistemas boscosos, que no son los únicos que tenemos en la región chaqueña, hay humedales, pastizales, arbustales, muchos tipos de ambientes. El Chaco es muy rico en especies. Nosotros nos enfocamos en el quimilero por dos motivos: es una especie endémica, solo existe en el Chaco seco. Si desaparece del Chaco seco, desaparece del mundo, porque está extinta de forma absoluta en la naturaleza (aunque podrían criarla en zoos). Entonces tenemos ese patrimonio, esta especie única que representa un camino evolutivo único.

micaela_proyecto quimilero 004.jpg
“Si tenemos éxito en conservar al quimilero, será porque tuvimos éxito en conservar los bosques con su gran diversidad”.


Sin esfuerzos de conservación, el quimilero no tendrá oportunidad a largo plazo. Además, como necesita de los bosques para sobrevivir y a la vez puede convivir con familias campesinas criollas e indígenas, si hay un manejo de los perros y otros cuidados la especie puede compartir los bosques con estas familias. Al enfocarnos en esta especie logramos abordar el ecosistema boscoso completo, con su diversidad biológica y cultural, pues es el hábitat del quimilero, el que necesita la especie para sobrevivir.


—¿Proteger esta especie tendrá otros beneficios? ¿Cuáles?


—Los bosques, además de toda su riqueza, contienen a muchas personas. Esto nos permite ampliar el radio de trabajo en la diversidad biológica y cultural de esta región. Si tenemos éxito en conservar al quimilero, será porque tuvimos éxito en conservar los bosques con su gran diversidad. Hay que aclarar que lamentablemente las áreas protegidas de la región del Chaco seco no son suficientes para conservar esta especie. Por ello es importante trabajar con las comunidades locales: de acuerdo con nuestras investigaciones, más de la mitad de los bosques que quedan están en territorios indígenas y de familias criollas. En biología hablamos de "paraguas", el quimilero es un paraguas que nos permite abordar la conservación de todo el ecosistema boscoso con su diver sidad y con su gente.


—Los ambientalistas son acusados de frenar la producción primaria, ¿cómo convive la producción con la conservación?


—Cuando hablamos de conservación no estamos diciendo que no se pueden tocar los árboles o que estamos en contra de la producción primaria. Conservar no significa que el territorio tenga que estar estático, hablamos de un sistema que sobreviva con sus dinámicas, que las generaciones que vienen puedan beneficiarse de estos sistemas y que el sistema nos siga brindando los servicios ecosistémicos de los que dependemos. Ya hemos perdido una gran superficie de los ecosistemas del Chaco y sentimos las consecuencias, por ejemplo en la pérdida de regulación del clima: pasamos de sequías a inundaciones o incendios, que son predicciones que la ciencia hizo ya en 2009, avisando que teníamos que conservar nuestra naturaleza.

micaela_proyecto quimilero 006.JPG
“Nos gusta trabajar interactuando con las comunidades locales y articulando esfuerzos con otros investigadores e investigadoras, oenegés del Chaco y de otras provincias”, expresó Micaela Micaela.


—¿En este contexto es fundamental el trabajo con las comunidades?

—Sin lugar a dudas. Gracias a las familias que viven en los bosques todavía tenemos un Chaco tan rico y tan diverso, tenemos un patrimonio natural y cultural muy importante. Son los verdaderos guardianes de los bosques. Según nuestras investigaciones, la mayor parte de la cobertura natural se encuentra en territorios indígenas y criollos. La mayoría de estas personas que he conocido quiere conservar sus sistemas naturales. Obviamente, son ellas quienes deben liderar el manejo sostenible de sus hogares y la conservación de nuestras especies. Nosotros debemos acompañar y construir junto a ellos. En este momento estas mismas familias no tienen garantizados sus derechos, su acceso al agua, a la justicia, a sus territorios. Entonces es clave abordar también estas problemáticas, porque los bosques del Chaco no están vacíos.


***

Cuando Micaela Camino llegó a la provincia no tenía recursos. Sí traía en su mochila muchas ganas y tiempo para trabajar. Llegó con Sara. El primer viaje lo hizo a dedo, o tomando colectivos, la gente las iba acercando de un lugar a otro. Su primer paso fue conocer y charlar con la gente. Así supo qué animales había en los bosques. "Conocimos gente de organizaciones indígenas y criollas. Cuando llegó el primer financiamiento compramos dos bicicletas y un GPS". Así comenzó hacer monitoreo participativo de fauna en la provincia. "En ese entonces nos apoyó la Red Agroforestal de Chaco (Redaf)".

El trabajo horizontal es fundamental para Micaela. "Vengo de una cultura blanca y occidental, que domina lamentablemente sobre otras culturas. El trabajo horizontal al comienzo no fue como hubiéramos querido. Pero esa relación fue mejorando y seguimos en esa senda", describió. A medida que avanzó con el trabajo de conservación fue incorporando gente. El apoyo ahora se acentuó con el premio recibido en Londres. "Muchos están contentos y contentas, es un premio colectivo, esto lo tengo presente. Si bien hoy recibí el premio, el Proyecto Quimilero sirve para visibilizar la riqueza de la provincia. Vamos a trabajar siempre desde el respeto. Si algo puede ser importante para mí, no significa que para la persona del territorio sea importante, las personas tienen otras necesidades más urgentes; la conservación que no considere los problemas socioeconómicos a los que va asociada no sirve, toda esta mirada integral ha hecho que tengamos buena recepción con las comunidades locales".

****

micaela_proyecto quimilero 003.jpg
Proyecto Quimilero recibió la premio conocido como el Oscar Verde

—Se dice que recibieron el "Oscar Verde", ¿qué significa ganar este premio?


—Esta distinción es entregada por la fundación Whitley Funds for Nature. Desde que fuimos nominados significó un aumento en la visibilidad de nuestro trabajo porque la noticia tuvo mucha cobertura mediática. No es que nos guste estar en los medios, pero entendemos la importancia de difundir lo que hacemos, visibilizar las otras iniciativas de personas, de grupos y de instituciones que están trabajando aquí. Además se puso en foco lo maravilloso que es el Chaco, su amplia diversidad, sus especies únicas, su gente y sus costumbres.


Significa además poder mostrar y llevar esta magia del Chaco a otros territorios y a otros ámbitos. Nosotros hablamos de una región que tiene el bosque seco tropical-subtropical más grande del mundo. Es la ecorregión más grande de nuestro continente después de la Amazonía, sin embargo qué poco se habla del Chaco, qué poco sabemos del Chaco. Este premio es muy reconocido y nos da mucho prestigio, es muy competitivo. Se postularon muchos proyectos de todo el mundo. Me postulé yo a través de Redaf, que es la red de agroforestal del Chaco, porque soy parte de Redaf además del grupo del proyecto Quimilero. Trabajo en el Conicet, en el centro de ecología aplicada al Litoral. Me presenté con Redaf a estos premios porque es un montón de plata, y esa plata es para ejecutar un proyecto, no es para mí, sino para usar en el territorio. Es mejor que Redaf reciba y administre los recursos que vamos a recibir, porque es nuestra organización madre.

—¿Qué puertas se abren con este premio ?


—Creo que el tiempo lo va a decir. Nos gusta trabajar interactuando con las comunidades locales y articulando esfuerzos con otros investigadores e investigadoras, oenegés del Chaco y de otras provincias. Creo que nos fortalece en lo ya construido y nos permitirá interactuar con otros grupos. Estamos en un mundo que vive una crisis climática y ambiental que no se conoce, no tenemos precedente de lo que estamos viviendo, es único. Entonces esto es algo que tenemos que hacer entre todos, entre todas y entre todes. Quizás las puertas que se abren sean para que se sume más gente.

micaela_proyecto quimilero 002.JPG
Micaela Camino


—Hablamos del apoyo de la comunidad, ¿también necesitan apoyo de los municipios y del gobierno provincial?

—Para hacer ciertas investigaciones científicas tenemos que pedir permiso a las instituciones gubernamentales. Apoyo no sé si es la palabra exacta, creo que necesitamos un trabajo colaborativo horizontal. Así como construimos con las comunidades, necesitamos construir con las personas que están en los puestos de decisión y en los puestos administrativos, tanto locales como nacionales, que tienen un poder otorgado por la sociedad muy importante. Es una responsabilidad enorme y no me imagino las tensiones y los distintos intereses que tienen que combinar.

La información que tenemos puede ser útil, lo que ellos saben puede ser útil, es importante que todos tiremos para el mismo lado. Los gobernantes tienen una responsabilidad enorme con nuestra supervivencia. Necesitamos juntarnos y escucharnos. Estamos en una crisis, tenemos la oportunidad de que el Chaco sea mundialmente un modelo de cómo un ambiente al borde de la extinción se convierte en un ambiente que puede sobrevivir a largo término y dar un ejemplo de desarrollo verdadero para toda la sociedad.

micaela_proyecto quimilero 005.JPG
Micaela Camino

El trabajo de todos es esencial

Así describió Micaela al equipo de trabajo de Proyecto Quimilero: "Hay un grupo que trabaja en Proyecto Quimilero. Para empezar está Mariana Altrichter. Ella fue mi directora del doctorado y directora del grupo especialista de pecaríes de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza hasta este año, porque ahora decidió dejar el espacio a otra persona. Tenemos dos técnicos principales, uno es el codirector, Hugo Correa, esencial para todo lo que ocurre en el Proyecto Quimilero. Hay personas que estudiaron para guardaparques, hay estudiantes de biología, personas locales, indígenas, criollos, después está Redaf, que también es parte del proyecto, nos ayuda a administrar y guiar el trabajo. Hay mucha gente trabajando. Mi director del Conicet, Rubén Quintana, me ayudó en la postulación enviando una carta de apoyo (él está en la Universidad Nacional de San Martín). Hay una red que me excede y por eso repito que esto es un trabajo colectivo, logrado por cada una de las personas de los grupos y las personas y las instituciones que dedicamos nuestro tiempo extra y no laboral para la conservación del Chaco seco".s

Más de Proyecto Quimilero+ Ver todas
Te puede interesar