El valor social de las vacunas
El desarrollo de distintas vacunas brindó a la humanidad la oportunidad de protegerse de enfermedades infecciosas que durante siglos se han cobrado millones de vidas. La emergencia sanitaria global que provocó el coronavirus demostró, una vez más, que lograr la inmunización de la mayor parte de la población es crucial para el control de las infecciones y el cuidado de la salud pública.
En nuestra comunidad existe una gran aceptación de las vacunas, probablemente por el largo tiempo que llevan las campañas de inmunización. En rigor, fue a principios del siglo pasado que se puso en marcha el Calendario Nacional de Vacunación, que incluye un número importante de vacunas que se utilizan con el objetivo de controlar o erradicar enfermedades que son prevenibles. Es probable que esa trayectoria haya hecho posible que la Argentina sea uno de los países de la región con más altos niveles de cobertura de vacunación, según la Organización Mundial de la Salud. En ese sentido, el organismo internacional advierte que las naciones con bajas tasas de inmunización exponen a su población a un mayor riesgo de contraer enfermedades graves como el sarampión, la meningitis, la neumonía, el tétanos y la poliomielitis. Por otra parte, las estadísticas de la OMS indican que las vacunas infantiles salvan la vida de 4 millones de niños cada año en todo el mundo.
Y a propósito de vacunas pediátricas, una sentencia reciente de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires rechazó el planteo presentado por un padre que se oponía a que su hijo reciba una vacuna de refuerzo contra el Covid 19, tal como quería la madre del menor. La resolución del tribunal observa que en estos casos debe priorizarse el interés del menor y su derecho a la salud. "En este caso, no solo la progenitora insistió con completar el esquema de vacunación, sino que tanto la pediatra como las autoridades sanitarias han propiciado la conveniencia de aplicar las vacunas contra la enfermedad", agrega el documento judicial, que también destaca el valor social de las vacunas. "Es cierto que la vacunación contra esta enfermedad no es obligatoria, pero según el Ministerio Nacional existe un gran consenso entre expertos, sociedades científicas, sociedades civiles y autoridades sanitarias sobre la importancia de la vacunación de este grupo etario en la etapa actual del Plan Estratégico de Vacunación contra Covid-19 en Argentina", añade la sentencia, a la vez que recuerda que en el caso de la vacuna que se iba a aplicar el menor la Agencia Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) determinó que se encuentra en un margen aceptable de seguridad e inmunogenicidad para el grupo mayor de tres años. "Es por eso que recomendó al Ministerio de Salud de la Nación ampliar la autorización de uso de emergencia de esa vacuna a este grupo. También la Sociedad Argentina de Pediatría apoyó la vacunación contra el Covid-19 de niños entre 3 y 11 años", fundamentó el tribunal.
Es importante señalar que la persona que recibe una vacuna, además de protegerse a sí misma está protegiendo también a su entorno familiar y a todas aquellas personas con quienes tiene una relación cotidiana. Como se dijo, gracias a las vacunas la humanidad ha logrado protegerse de muchas enfermedades infecciosas, entre ellas la temida viruela -actualmente erradicada- que solo en el siglo XX provocó cerca de 500 millones de muertes en todo el mundo.
Volviendo al fallo citado más arriba, el mismo hace notar que las autoridades sanitarias concluyeron que la vacuna presenta un margen aceptable de seguridad y cuenta con la aprobación estatal. Y destaca -citando al Ministerio de Salud de la Nación- que además del beneficio individual de la vacunación, vacunar a niños y niñas otorga un beneficio colectivo ya que disminuye la transmisión de virus y contribuye a la inmunidad de toda la población.
Por último, vale citar un editorial de la revista Science de noviembre del año pasado que abordó el tema de las vacunas contra Covid 19 en niños, e invitar a la reflexión sobre este asunto. "Es comprensible que algunos padres duden en vacunar a sus hijos pequeños. Sin embargo, la elección de no vacunarse no es una elección libre de riesgos; más bien, es una elección que toma un riesgo diferente y más serio. La comunidad biomédica debe esforzarse por aclarar esto al público. Podría ser una de las decisiones de salud más importantes que tomarán los padres", concluye la columna de opinión de la prestigiosa revista científica.










