Para ver esta nota en internet ingrese a: https://www.diarionorte.com/a/217400

Latinoamérica: posturas, historias y gestos sobre Malvinas

La guerra exhibió un sinnúmero de situaciones y posiciones de cada Estado del continente, entre ellas la inutilidad del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca, que luego de la contienda dejó de existir.

Estados como Venezuela, Perú, Bolivia, Cuba y Panamá, apoyaron en forma pública y unánime a la Argentina, algunos de manera real y efectiva. Cuba, que había cerrado su embajada luego del golpe cívico-militar de 1976, repuso casi de inmediato a su embajador, el 4 de abril de 1982. Venezuela expresó su apoyo con el envío de municiones y combustible para la aviación. Además, el pueblo venezolano demostró su generosidad con los argentinos: los artistas y la tv organizaron una maratón para recaudar fondos para la guerra, encabezada por el cantante José Luis "el Puma" Rodríguez, nacido en Caracas, mundialmente famoso por aquellos años. 

La relación Argentina-Venezuela databa de mucho tiempo. El general Juan Domingo Perón estuvo exiliado durante dos años allí (1956-58) tras su derrocamiento. Y para muchos argentinos fue su hogar durante los distintos golpes militares en años subsiguientes. Recuerdo los casos del músico (pianista tucumano) Miguel Ángel Estrella y del político y periodista radical Rodolfo Terragno, quien no solo estuvo exiliado en ese país durante casi todo "el Proceso" (de 1976 a 1980) sino que además, junto a otros periodistas compatriotas, fundó y dirigió "El Diario de Caracas". 

Durante la guerra fue fundamental la labor del canciller Juan Ramón Aguirre Lanari (correntino, Partido Liberal), quien pese a ser "un embajador de la dictadura" protegió a los exiliados y mantuvo las relaciones con el gobierno de dicho país durante su labor oficial. "La reacción del pueblo venezolano será imborrable. El libertador Simón Bolívar estaría orgulloso ustedes", expresó el diplomático (Diario Popular, abril 1982)

Brasil y un hecho poco conocido

Las relaciones con el Brasil nunca fueron las mejores, hasta no hace mucho, diría que hasta la creación del Mercosur. Si bien "oficial y diplomáticamente" Brasil junto a Uruguay se declararon neutrales, al igual que Chile (siempre se supo que operó para los ingleses), durante el conflicto sucedió un hecho casi bélico (que la dictadura brasileña intentó esconder) en favor argentino. 

El 9 de junio de 1982, radares del país tropical detectaron una nave intrusa en el espacio aéreo brasileño. De inmediato, dos aviones cazas TigerF5 fueron a interceptarla: era un poderoso bombardero Vulcan de largo alcance, con el que los ingleses bombardeaban las islas, día y noche, partiendo desde la Isla Ascensión, base inglesa más próxima a Malvinas. 

Una vez tomado contacto, la poderosa nave fue obligada a aterrizar en el aeropuerto El Galeao de Río de Janeiro. El hecho generó un revuelo internacional y una grieta en las relaciones Brasil-Reino Unido. El avión, que estaba cargado de bombas y misiles, fue "tomado prisionero" hasta el fin de la guerra, siendo luego devuelto, pero sin su cargamento bélico.

Resistencia como base militar

El caso del Perú fue similar al de Venezuela y Bolivia: el apoyo del pueblo y gobierno fue total. El país -cuyo prócer nacional es el General José de San Martín- no dudó en ponerse del lado argentino. Desde sus habitantes, quienes embanderaron sus hogares y edificios con los colores de ambos países, hasta los estadios de fútbol, y aún más: 400 peruanos, algunos con formación militar y otros simples civiles, hicieron cola en la embajada argentina para anotarse como "voluntarios" para la guerra. 

Además, el gobierno envió un escuadrón completo, más de 30 naves, entre ellas modernos Mirage (aviones de fabricación francesa), que fueron destacados en distintos aeropuertos, entre ellos el de Resistencia, sede de la RANE (Región Aérea Nordeste), que recibió a 10 cazas con su tripulación completa -mecánicos, repuestos y armamento. La misma actitud tomó Bolivia, con el envío de cazabombarderos, aviones de transporte de tropas y pertrechos bélicos.

La postura uruguaya fue similar (tibia, como la del Brasil) a la adoptada por otros 16 países de la OEA, casi un mes después, cuando se pidió la activación del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca TIAR —(acuerdo de "si tocan a uno, tocan a todos"). Distinta fue la actitud de EEUU, Trinidad y Tobago, Colombia y Chile, que se abstuvieron en la votación. El gobierno de Augusto Pinochet incluso apoyó las operaciones militares británicas, cediendo como base de operaciones la ciudad-puerto de Punta Arenas.

Chile y una larga historia

Con Chile veníamos de una "cuasi guerra" en la Navidad de 1979 (cuando llegaron a sucederse enfrentamientos y disparos entre tropas de ambos países) por la disputa de las islas Picton, Nueva y Lennox en el Canal de Beagle,  vecinas a Ushuaia en el extremo sur continental, conflicto que fue evitado por la intervención del entonces papa Juan Pablo II mediante los "buenos oficios" de su enviado, el cardenal Samoré. 

Luego de muchos años, la situación fue dirimida durante el gobierno del presidente Raúl Ricardo Alfonsín, en 1984, mediante un referéndum nacional en el que la población votó la aprobación del acuerdo (sufragó el 72% del electorado; 82% a favor, 17% en contra, y 2% nulos). El Partido Justicialista y parte del radicalismo, encabezado por el senador chaqueño Luis Agustín León, fueron promotores de una negativa a la cuestión. 

Actualmente, durante la visita del actual presidente de la República de Chile, Gabriel Boric, de tan solo 36 años (nacido en  Punta Arenas, zona de los conflictos), en su primer viaje al exterior vino a la Argentina, y remarcó que una de las metas de su gobierno será terminar con las disputas territoriales con la Argentina y otros países de la región. Así lo manifestó en un cálido y ameno encuentro con su par argentino Alberto Fernández, acontecido hace pocos días. Dijo, tajante, el mandatario trasandino: "Latinoamérica tiene que recuperar una voz unida, si seguimos separados nos vamos a hundir separados".

Hay aún "mucha tela para cortar", pero en cuestiones como Malvinas salen a la luz la importancia de las relaciones exteriores, el trato bilateral con los "países hermanos" y la deseada "Unidad Latinoamericana" que soñaron (y lucharon por ella junto a otros emancipadores) figuras como San Martín y Bolívar. Ese debe ser el camino, la Unión de los Pueblos Libres de América Latina.

(Recortes periodísticos del archivo personal del autor).