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Ciudades más saludables

Compartir momentos agradables en espacios verdes en compañía de otras personas hace bien a la salud. Si bien eso es algo que ya lo saben las personas que viven en ciudades y disfrutan de la vegetación disponible en los espacios públicos, nuevos estudios científicos confirman que existe una estrecha relación entre la salud neurológica y un mayor tiempo de exposición al verde en zonas urbanas.

Una investigación realizada en el Centro Médico Samsung de Seúl, Corea del Sur, sobre 2542 personas que voluntariamente participaron en un estudio de resonancia magnética, que se llevó a cabo en el área de Promoción de la Salud de ese centro, confirmó que quienes pasaron más tiempo libre en los espacios verdes de la ciudad, compartiendo con amigos o familiares, experimentaron un mayor grado de bienestar físico, mental y social comparado con aquellas personas que tuvieron menos contacto social en esos espacios comunitarios al aire libre. "La exposición a verde urbano se asocia con mayor salud neurológica", señala el trabajo de los investigadores coreanos Kyung- Duk Min y Ji Sun Kim, que se suma así a la evidencia existente sobre los beneficios que el espacio verde urbano ejerce sobre la salud.

La relación entre estas dos variables recibe cada año mayor atención por parte de urbanistas y profesionales de la salud, sobre todo en las ciudades de gran tamaño donde el incremento del uso del automóvil contribuye, de alguna manera, al sedentarismo y como si eso fuera poco aleja a las personas del contacto diario con la naturaleza.

Hacer que las ciudades sean más saludables es un desafío que se plantea en la mayoría de los países, especialmente a partir de una mayor toma de conciencia por parte de las sociedades de los problemas asociados con el cambio climático, como es el aumento de las temperaturas.

Se sabe que las áreas urbanas con menos árboles y muy pocos espacios verdes son las que padecen temperaturas más altas en verano. Según los expertos en clima es necesario que el verde urbano ocupe cada vez más espacios en las ciudades para evitar que en los próximos años la gente que vive en ellas sufra las consecuencias del cambio climático.

Un estudio de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires llevó a cabo mediciones para comprobar si, efectivamente, hay temperaturas más altas en las zonas donde predomina el cemento comparadas con aquellas donde el arbolado y los espacios verdes son más generosos. Para ello, en febrero de 2020 se realizaron mediciones en una misma franja horaria en distintas áreas de la ciudad de Buenos Aires.

El trabajo de investigación, que logró registrar temperaturas de 19 °C en el norte de la ciudad y 42 °C en el sur, llegó a la conclusión que esa amplitud térmica entre una zona y otra se explica, en gran parte, por el tamaño de los espacios verdes. El estudio fue realizado por Paula Galansino y formó parte de su tesis de grado para la Licenciatura en Ciencias Ambientales de la Facultad de Agronomía de la UBA. "Las ciudades suelen tener temperaturas más elevadas que sus entornos rurales. Este fenómeno se conoce como efecto ‘isla urbana de calor’ y se da por diferentes causas. Una es la falta de vegetación urbana, ya que, entre otros beneficios, las áreas verdes disminuyen la temperatura del aire. El problema es que en lugar de espacios vegetados se colocan grandes superficies impermeables, como concreto y asfalto, que retienen más calor y lo liberan a lo largo del día y la noche", observó la autora del trabajo de investigación.

La Organización Mundial de la Salud aconseja que las ciudades tengan al menos un árbol por cada habitante, ya que el arbolado tiene una estrecha relación con la salud de la población. No es el único organismo internacional que promueve la creación de espacios más verdes. También lo hace el Programa de Naciones Unidas para los Asentamientos Urbanos —ONU Hábitat—, que asegura que la ubicación estratégica de árboles en las ciudades puede ayudar a enfriar el aire entre 2 y 8 grados centígrados.

Es importante que las ciudades sean diseñadas para mejorar la vida de quienes viven en ellas. Y, como está demostrado, los espacios verdes urbanos pueden contribuir a promover las relaciones sociales y también la salud de los ciudadanos.

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