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HISTORIAS CHAQUEÑAS A 40 AÑOS DE MALVINAS

Mario Barreto: "Los bombardeos nos maltrataron por meses"

Desde Puerto Tirol recuerda su experiencia, junto al uniforme con el que fue a combatir, y
rememora cómo lo afectaba el sonido de la pirotecnia al regreso.

Mario Barreto, en la entrevista que brindó a Chaqueña en el paseo costanero de Puerto Tirol. Foto: Talo Barboza.

Este 2 de abril se cumplieron 40 años del inicio de la guerra de Malvinas, un conflicto armado en el que la Argentina pretendía recuperar las islas que fueron usurpadas en 1833 por la corona británica.

Arraigado en Resistencia, Mario Barreto, veterano de guerra, recuerda su historia desde su Puerto Tirol natal, adonde siempre vuelve para visitar a su familia, amigos y excombatientes. Hijo de padre ferroviario, con 20 años fue convocado para ir a la guerra como parte de una de las compañías del Regimiento de Infantería 4 de Monte Caseros, Corrientes.

Lo acompañaron sus compueblanos, los hermanos Antonio y Martiniano Gómez, éste último uno de los dos soldados tiroleros caídos en las islas.

-¿Cuantos años tenía cuando fue a combatir en las islas? 

-Me fui con 20 años. Estaba en el servicio militar cuando empezaron a llegar los llamados. Hasta ese momento no sabía qué era el operativo "Rosario", del que se hablaba mucho. Manejábamos la telegrafía y escuchábamos hablar del operativo. Después resulta que ese operativo era la toma de Malvinas.

-¿Dónde estuvo en Malvinas y qué tareas desempeñaba? 

-En Monte Harriet. Era operador de radio, tenía una radio muy pesada, puro hierro, que te la ponías encima y al rato te la querías sacar.

Mario conserva el uniforme con el que combatió en Malvinas. Foto: Talo Barboza.

-¿Qué implicaba ser telegrafista? 

-Por telegrafía antes se transmitían telegramas, informes, novedades. En aquel tiempo la tecnología era la radio, entonces se hablaba por radio. En la isla éramos operadores de radio, pero muy poco se pudo usar, porque había mucha humedad. No existían las baterías secas. Cuando se hacía la avanzada en combate generalmente íbamos hacia el frente y ahí pasábamos adelante todo por código.

-¿Cuál es el recuerdo más triste de la guerra? 

-Lo más triste fue enterarme de la muerte de Martiniano Gómez, por la cercanía que tenía con Antonio. Con Martiniano siempre hablábamos, pero no había amistad de pueblo porque nos conocimos en el regimiento. Me impactó mucho, me dolió verlo a Antonio sufrir por su hermano.

-¿Qué situaciones debió atravesar en las islas y hoy todavía recuerda? 

-A nosotros nos preocupaban los bombardeos, nos maltrataron por meses, hasta que nos llegaron y pasaron al frente. Al volver, recuerdo que ese año (´82) salieron las famosas cañitas voladoras, que eran inofensivas. En Navidad mi hermana tiró una cañita y yo me tiré debajo de la mesa. Mi papá lo vio, se le cayeron unas lágrimas y me dijo: "Tranquilo, hijo, ya pasó. Va a pasar siempre, escuchás un cohete y te va a traer ese recuerdo".

En General Obligado, donde vivíamos, no éramos muchos, siempre se hacía ruido, pero con el sonido de la pólvora quedamos muy sentibles. Siempre cuando es Navidad y tiran algo cerca, tenés una reacción, por más que no quieras.

-Dicen que cuando volvieron no podían hablar, o no querían. ¿Cómo vivió eso? 

-Sí, en Campo de Mayo nos bañaron. Te hacían un examen psicológico y psiquiátrico. Si vos pasabas, te venías de vuelta. Si pasabas, firmabas un consentimiento de no hablar de lo que pasó allá, si mataste, si no mataste, qué hiciste.

-¿Le parece bien que ahora se conozca algo más sobre la guerra? 

-Sí, tendría que haberse conocido desde el primer momento. El primer gobierno democrático debería haber hecho eso, que la guerra no quedara como algo malo que pasó. Como cuando nos trajeron de Malvinas, que en vez de mostrarnos, bajarnos y desfilar delante de la gente, nos escondieron. Hasta el día de hoy se nos prohíbe hasta desfilar.

-Este año se cumplen 40 años. ¿Le parece necesario seguir recordando? 

-Hay que recordar siempre, porque esto fue una gesta histórica, más en el caso de nuestra provincia, porque es la primera vez que puso a un hijo (refiriéndose a los soldados) de la provincia a defender a la patria. Siempre se habló de Buenos Aires, de Tucumán, Santiago del Estero, Salta, Corrientes, pero hasta ese momento ningún chaqueño estuvo en este tipo de hechos.

Su poncho y frazada por Entre Ríos Mario conserva el uniforme con el que combatió en las Malvinas. Cuenta que durante estos 40 años recibió más de una oferta de interesados en adquirirlo, pero asegura que "no tiene precio".

En este contexto, comentó que pasado el tiempo supo que el poncho y la frazada que lo abrigaron en Malvinas están en Entre Ríos, en la casa de un exsuboficial de apellido Parra. Explicó que lo llamó por teléfono y le dijo que esas dos cosas le pertenecían.

"Él pensaba que eran de otra persona. Yo le dije: No, el poncho y la frazada con míos. Si usted me sacó mi ropa es un viejito de 82 años", señala.