Donación de médula ósea: historias de vida que no conocen fronteras
SÁENZ PEÑA (Agencia) - Las historias de ‘sobrevivientes‘ no respetan fronteras geográficas, diferencias de culturas o idiomas y así lo refleja desde Sáenz Peña, Marian Ambrosin, que desde Israel recibió la médula para el trasplante que hoy le permite seguir disfrutando de la vida.
La humanidad, inmersa en un contexto mundial que desanima, tiene la posibilidad de salvar
vidas con acciones solidarias como la de donar órganos, médula ósea o sangre.
Las historias de ‘sobrevivientes‘ no respetan fronteras geográficas, diferencias de culturas o idiomas y así lo refleja desde Sáenz Peña, Marian Ambrosin, que desde Israel recibió la médula para el trasplante que hoy le permite seguir disfrutando de la vida.
En el mes en el que se conmemoró el día mundial de la donación de médula ósea, el 1 de abril, son válidos los relatos que demuestran como el simple gesto de manifestar la voluntad de donar, puede salvar la vida de un humano en cualquier lugar del mundo.

A Marian Ambrosin, una joven madre y vecina de la ciudad, le diagnosticaron leucemia en el año 2019. La enfermedad detectada implicó para ella realizar los tratamientos de quimioterapia y radioterapia, pero ‘no podía avanzar más porque si o si necesitaba un donante de médula ósea‘.
‘Sin esa voluntad, yo no podría hoy estar viva y contando mi experiencia‘, lo dice con plena conciencia esa mujer que sigue viva gracias a un manifiesto expresado en algún lugar del mundo.
‘Como paciente ponía todas las ganas pero era consciente de que estaba a la deriva, esperando que algún alma generosa pudiera ser mi donante‘, relató a NORTE, Marian Ambrosin cuando va transcurriendo el tercer año de aquel trasplante de vida. El dador era fundamental para que ella siguiera con vida.
DE ISRAEL, UNA VOLUNTAD DE VIDA
La necesidad de ese trasplante implicó que se hicieran todos los estudios de compatibilidad en su misma línea de sangre, en su familia. ‘Se hacen primero los estudios genéticos con mis hermanos, uno de los cuales directamente se descartó debido a su condición oncomatológica, mientras que con el otro solamente somos compatibles en un cincuenta por ciento lo que implicaba que, para mí tipo de leucemia, no se pudieran utilizar sus células‘, relató. La imposibilidad de lograr un trasplante con aporte de células de su familia generó la búsqueda, a través del Incucai, de un humano compatible. ‘La gente del Incucai se contactó, se hace la búsqueda en la Argentina y tampoco se encuentra un donador, lo que derivó en el ingreso al banco mundial y antes de los dos meses la médica me comunica que habían encontrado compatibilidad en Israel‘, mencionó Marian Ambrosin. El dador resultó ser un joven de apenas 23 años que se había manifestado su voluntad cuando se había enrolado para el ejército israelí. ‘Él se inscribió y se había olvidado completamente hasta que en el 2019, el equipo de trasplante de su Israel lo invoca y le comenta que alguien lo necesitaba‘, continúa refiriendo Marian que sigue en contacto con el joven que le devolvió la vida. SOLIDARIDAD SIN FRONTERAS El proceso de donación de médula no requiere del traslado de la persona, es por eso que el manifiesto realizado en el lugar de origen del donante sirve para cualquier lugar del mundo. El proceso es simple pero como todo trasplante requiere de la preparación de las personas. La aprobación del donador implicó que tanto el dador como la receptora, ‘debían estar bien‘. En el caso de Marian, su cáncer debía estar en remisión mientras que dador ‘tenía que estar en perfectas condiciones‘. Esas condiciones las determinaron los estudios a les fueron realizados a ambos y cuando se determinó que estaban ‘en perfecto estado‘ se realizó el operativo. La aprobación del estado físico determinó la extracción al joven israelí y esas células madres fueron trasladadas en avión sanitario por personal de salud hasta la Argentina para otorgar vida a una mujer del Chaco adentro. En el trasplante de médula ósea, el proceso no se realiza mediante una cirugía, sino que ‘se efectúa por transfusión‘. ‘En una cama del hospital, en un ambiente completamente estéril, controlada por los profesionales, la médica llegó con una bolsita repleta de células madres, la abrió y comenzó para mí nuevamente la vida‘, enunció Marian Ambrosin. ‘Es tan simple el proceso para manifestar la voluntad de ser donante de médula y muchos lamentablemente lo desconocen. Debemos tomar conciencia de que las células madres no se pueden producir artificialmente y la única esperanza de vida que tenemos los que padecemos una enfermedad oncohematológica es la solidaridad del que manifiesta su voluntad de ser donador‘, cerró.











