Lancia Trevi, el eslabón perdido
Esta es una nota sobre autos de rally, más precisamente, de la época en que irrumpió la doble tracción cambiando el paradigma de lo que evolucionó hasta ser hoy el WRC.
Por los años 80, con la llegada de los Audi Quattro quedó claro que la tracción trasera quedaba obsoleta y así el Lancia 037 fue el último gran exponente de esta forma de hacer las cosas frente a los nuevos modelos con tracción total.

Lancia emprendió una transición hacia los exitosos Delta Integrale en la que hubo un eslabón perdido firmado por uno de los mejores probadores que nunca haya tenido el Grupo FIAT, Giorgio Pianta, el Trevi Bimotore
Como dato anecdótico cabe destacar que tanto los primeros Audi Quattro como el Lancia Delta Integrale fueron coches conducidos y victoriosos en mano del cordobés Jorge Recalde.

Mientras Audi ya ganaba con el Quattro en Italia los ingenieros del departamento de competición del Grupo FIAT resistían apegados al purismo de la propulsión trasera. Tanto así que, en pleno 1982, presentaron el Lancia 037 que al no contar con tracción total nació condenado a mirar de atrás a los Audi.
La evolución
Finalmente Lancia presentó los Delta tanto en pista como en los rallys y casi nadie se percató de como Fiat había mutado del 037 cupé diseñado solo para correr al sedan de 4 puertas y tracción doble.

Aquí es donde entra el modesto y desconocido el Lancia Trevi Bimotore de 1984, la curiosa creación de Giorgo Pianta que dio rienda suelta a sus conocimientos en ingeniería tomando a la modesta berlina Lancia Trevi que delante tenía todo como de fábrica. Un block de cuatro cilindros en línea, dos litros, doble árbol de levas y un carburador de doble cuerpo para entregar 135CV.
Sin embargo, era en el trasero donde llegaba la novedad. Prescindiendo de la bancada posterior para instalar encima del eje otro motor exactamente igual al que iba delante, un mecanismo a priori sencillo pero muy complejo de sincronizar.

La fórmula de doble motor no era compatible con el reparto desigual de par motor que sí tuvo el Delta S4 para compensar el mal ajuste de pesos, pero mientras tanto Pianta diseñó un ingenioso sistema para que el motor trasero acelerase con un poco de retraso respecto al delantero pensando que el Delta tardaría mucho en mostrar su potencial ante Audi.
Finalmente, el Lancia Trevi Bimotore fue desechado porque mecánicamente era mucho más interesante seguir el camino del Delta S4 y su único motor con turbocompresor como mandaba la ingeniería de competición de la época.
Aunque nadie pensaba que el Delta, un auto de 4 puertas pudiera ser una verdadera bestia pura sangre, lo fue desde el día que lo bajaron del remolque sellando la suerte del Trevi cuyo desarrolló se congeló con la llegada de su sucesor, el Lancia Delta HF.










