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El abismo de la pobreza

Se espera hoy que se hagan públicas las cifras oficiales sobre la pobreza en el país, correspondientes al segundo semestre de 2021. Los informes privados más optimistas estiman una tasa cercana al 39 por ciento, aunque advierten que el actual proceso inflacionario complicará aún más la vida de millones de argentinos en la segunda mitad de este año. Muy atrás quedaron los registros de los años previos a la dictadura, cuando la pobreza no superaba el 8 por ciento

Parece increíble, pero la enorme brecha que hoy separa a los sectores con más recursos de los que están en la base de la pirámide social y económica no siempre existió en el país. En 1974 la Argentina tenía un 8 por ciento de pobreza y apenas un 2,7 por ciento de desempleo.

El modelo de fuerte reducción de la capacidad industrial del país que impuso la dictadura militar en 1976 inauguró un período de enorme retroceso para amplios sectores de la población a los que empujó a una zona de subsistencia de la que aún hoy, después de varias décadas de gobiernos elegidos por la voluntad popular, no pueden salir.

Suponiendo que en esta jornada el INDEC informe una tasa de pobreza inferior al 39 por ciento, la cifra sigue siendo escandalosa si se la compara con aquel lejano 8 por ciento de los primeros años de la década del 70.

¿Podrá el país recuperar aquellos niveles de justicia distributiva? ¿Acaso todo lo que se puede hacer hoy es nada más que evitar un mayor agravamiento de la situación, luego del duro golpe que asestó la pandemia a la economía y del alto endeudamiento que pesa sobre toda la sociedad? Si bien es cierto que algunos índices muestran una recuperación del empleo, se debe señalar que muchos de los que hoy tienen trabajo reciben salarios que apenas llegan a cubrir las necesidades más elementales. Dicho de otro modo, en muchos hogares hay empleo, pero se trata de empleo que bien se podría denominar de subsistencia.

Los datos actuales no dejan de ser preocupantes. ¿Cuántos menores de 14 años todavía están por debajo de la línea de la pobreza? ¿Y cuántos viven en la indigencia? Si las respuestas a esas preguntas siguen arrojando cifras de dos dígitos, entonces quiere decir que todavía hay una buena parte de la población que tiene hipotecado su futuro. Y quiere decir también que como sociedad hemos fracasado en la lucha contra la pobreza.

"Demasiada desigualdad es corrosiva para la sociedad", sostiene el politólogo británico James A Robinson, coautor del libro "Por qué fracasan los países", escrito junto al economista turco, Daron Acemoglu. En esa obra se plantea que la prosperidad de una nación no se debe al clima, a la geografía o a la cultura, sino a las políticas que emanan de las instituciones de cada país. Por eso, aseguran, los países no podrán conseguir que sus economías crezcan hasta que no cuenten con instituciones que desarrollen políticas acertadas.

Los autores hacen un repaso de las ventajas logradas por los países que promueven una verdadera participación ciudadana en la toma de decisiones y, según el estudio comparativo que realizaron para sostener su teoría, cuanto más saludable es la democracia más opciones tienen las comunidades para progresar. Siguiendo esta teoría, es de esperar que el ejercicio democrático permita a la ciudadanía argentina dar nacimiento a una nueva etapa que siente las bases para luchar en forma efectiva contra la pobreza y la indigencia y volver a los niveles de igualdad que alguna vez tuvo la Argentina.

En su obra "El capital en el Siglo XXI", el economista Thomas Piketty, advierte que la falta de equidad está creciendo en el mundo hasta niveles que son comparables con sociedades de hace más de 200 años, cuando la riqueza y la posición social heredadas predominaban por encima de las oportunidades. ¿Estará ocurriendo este fenómeno también en la Argentina?

Es necesario identificar y atacar las múltiples causas que producen la pobreza para avanzar en la construcción de una sociedad más justa y equitativa. La tarea no será sencilla, pero no se puede ni se debe bajar los brazos. Urge imaginar propuestas para que la pobreza deje de ser un abismo que separa a la sociedad argentina.

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