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"Por el principio de duda razonable"

Abuso en el San José Obrero: absolvieron al catequista Juan Medina

La jueza de la sala unipersonal de la Cámara Primera en lo Criminal de Resistencia Glenda Vidarte absolvió al docente Juan Salvador Medina, alias "Salva" o "Jesús" por presunto abuso sexual simple a un niño de 4 años, cuando concurría al jardín de infantes del colegio religioso ubicado en calle Molina 565.

Medina, quien llegó al debate en libertad, fue absuleto este viernes , tras conocerse la sentencia a las 10 en la Cámara Primera en lo Criminal de Resistencia.

Medina fue absuelto por falta de prueba de la existencia del delito, que generó la duda razonable, en la causa por abuso sexual simple agravado por condición de encargado de educación (expediente 31.096/17-1) por la que llegó a juicio.

Así lo resolvió, en sala unipersonal, Glenda Vidarte de Sánchez Dansey, jueza de la Cámara del Crimen N° 1 de Resistencia, a través de la sentencia Nº 38/22.

Frente del colegio San José Obrero.

Durante los alegatos se había pedido una pena de 3 a 7 años de prisión efectiva, tal cual lo solicitaron la fiscal de la Cámara Graciela Griffith Barreto y el abogado querellante Pablo Vianello. La defensa del catequista requirió a la jueza que sea declarado absuelto.

LOS HECHOS

‘Salva‘ Medina, así lo apodan, entre las 14 y las 17 horas de un día no precisado de 2017, en el interior de la iglesia ubicada en el colegio San José Obrero, en calle Molina 565 de Resistencia, según el requerimiento del fiscal Juan Martín Bogado, ‘ habría efectuado actos de tocamientos de contenido sexual en zona de los glúteos del menor‘, acusa el Ministerio Público sobre los hechos.

Las partes en el proceso que hoy estuvieron presentes en la sentencia por el caso de abuso sexual en el Colegio San José Obrero. 

Además de varias testimoniales y pericias, la fiscalía tomó como prueba contundente la realización de la cámara Gesell al niño, donde ante una psicóloga la víctima pudo contar lo que le pasó durante la clases de catecismo. Allí el niño confirmó las sospechas de los padres, al contar que el imputado le decía que era Jesús.

Para la perito judicial, la víctima presentó ‘manifestaciones de inhibición y angustia‘, logrando describir de manera organizada y sin fabulación el hecho de índole sexual que le tocó atravesar en una de las clases a cargo del catequista Medina. La iglesia del colegio está ubicada a unos cuarenta metros del aula al que asistían los niños de cuatro años en 2017.

FUNDAMENTOS

Al explicar los argumentos de su decisión, Vidarte, señaló: "la duda debe siempre ser interpretada a favor del imputado y es un obstáculo para condenar", puesto que se trata de "un principio que hace al debido proceso legal que es imperativo en un Estado de derecho".

También detalló que el abuso sexual simple consiste en "cualquier contacto con el cuerpo de otro con connotación sexual" que "así debe ser percibido por el otro". En este caso, remarcó: "no se pudo probar con la certeza necesaria que el contacto haya impactado negativa ni traumáticamente en el menor. De allí surge la duda razonable que impide condenar".