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La lucha contra la desnutrición infantil

Las acciones que se llevan a cabo para luchar contra la desnutrición infantil arrojan mejores resultados si la atención comienza durante la etapa de la gestación, con una asistencia adecuada a la madre y al grupo familiar. El objetivo de garantizar el desarrollo afectivo y nutricional del niño no debe dejar de lado un factor clave que es la familia.

Según la Cooperadora para la Nutrición Infantil (Conin), la organización sin fines de lucro creada por el doctor Abel Albino en 1993, una alimentación adecuada y un ambiente favorable son necesarios desde la concepción y durante los primeros dos años de vida, para lograr un crecimiento y desarrollo integral. Luego de esta etapa, advierte la entidad, los efectos de la desnutrición no tratada, son en su mayoría, irreversibles.

La filial local de esa organización, con sede en la ciudad de Barranqueras, atiende a 35 niños con déficit nutricional. La organización no gubernamental realiza periódicamente colectas solidarias para recibir donaciones de leche, alimentos no perecederos y pañales. La enorme tarea que lleva adelante merece el apoyo y la solidaridad de toda la ciudadanía, que debe comprometerse con instituciones de este tipo que trabajan para lograr que los niños de las familias más vulnerables tengan una adecuada nutrición, que es la base para la salud y el desarrollo infantil. También los distintos estamentos del Estado con competencia en esta problemática deben estar presentes para asistir y acompañar a las organizaciones de la sociedad civil que luchan contra este flagelo que, como se dijo, se debe enfrentar con intervenciones tempranas, es decir que deben llevarse a cabo en los primeros años de vida de los niños. Esto es así porque la primera infancia es una etapa crucial para el desarrollo de los chicos.

Distintos estudios que se hicieron para poder abordar con éxito la lucha contra la desnutrición muestran que la prevalencia más alta es la que se manifiesta por déficit de talla o retraso del crecimiento, como consecuencia de una desnutrición crónica.

Según los investigadores, los déficits en el estado nutricional infantil están asociados a múltiples factores del ambiente en el que vive el pequeño, y que, por lo general forman parte de carencias que sufre el grupo familiar en el momento de la concepción del niño. Por eso es fundamental que los esfuerzos se enfoquen en la prevención, para lo cual se debe intervenir con ayuda y contención al grupo familiar antes, durante y después del nacimiento del niño. Todo lo que se haga de manera tardía tendrá, lamentablemente, menos efectividad. Y lo que es peor, el chico podrá sufrir secuelas permanentes que dificultarán el proceso de adaptación a su entorno y, sobre todo, en todo lo relacionado con los procesos de aprendizaje.

Unicef, por su parte, advierte que la desnutrición infantil tiene efectos devastadores sobre la vida de los niños y las niñas que padecen la falta de nutrientes esenciales, ya que son más propensos a contraer enfermedades, tienen limitaciones para aprender y son condenados a seguir viviendo en la pobreza. Debido a que la pandemia agravó la situación de las familias más desposeídas, es necesario que se refuerce el monitoreo del estado de salud y nutricional de los grupos más vulnerables, a las que se debe asegurar acceso a la alimentación, la atención sanitaria, al agua y saneamiento adecuado con el fin de prevenir enfermedades infecciosas.

Unicef hace hincapié también en la necesidad de enseñar a los padres y responsables del cuidado de los más pequeños qué alimentos de los que tienen a su alcance son más beneficiosos para los niños y ayudan a combatir la desnutrición. Está claro que, además, es necesario abordar en forma integral la problemática social que da origen a situaciones de pobreza de muchas familias, que son la antesala de la desnutrición.

En nuestro país, además, el aumento de los precios de los alimentos, hace que a las familias de menores ingresos y recursos les resulte cada vez más difícil disponer de alimentos nutritivos de calidad.

Queda mucho por hacer para erradicar este serio problema. La lucha contra la desnutrición infantil demanda un enorme esfuerzo por parte del Estado para reducir la desigualdad, y el compromiso de todos los sectores para hacer posible que en todos los hogares se garantice el crecimiento de los niños en entornos saludables.

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