¿Conviene conducir a bajas RPM?
El precio de los combustibles sigue pesando en lo bolsillos y mejor ni pensar en que nos depara el futuro.
Para ahorrar combustible en ciudad existe una práctica muy utilizada por los taxistas de otras epócas con otras mecánicas que es el uso de la marcha más larga en busca de conducir a bajas revoluciones, una estrategia que efectivamente tiene sus beneficios, pero que si no se usa correctamente puede llevar al límite a las mecánicas actuales.

Sucede que hoy es muy común que los fabricantes instalen cajas de cambio con desarrollos muy largos y/o mayor número de relaciones.
Hablar de 6 relaciones en las caja manuales es algo ya habitual pero como cada marcha ofrece un desarrollo tan largo a veces hay que bajar dos cambios para sacar la mejor aceleración. La prioridad absoluta es siempre el consumo.
En el caso de los cambios automáticos el panorama es prácticamente el mismo y es el Downsizing (motores de muy baja cilindrada) es el que tiene gran parte de la culpa en esta tendencia, estrategia fomentada en parte por las draconianas leyes anticontaminación.

Antaño un Chevrolet 400 con caja de tercera podia salir del semáforo en esa marcha y circular asi todo el día, los tacheros decían que se ahorraba mucho combustible. Hoy el mercado está inundado por grupos de motor de no más de 1600cc cajas de relaciones largas que priorizan la conducción en las primeras revoluciones del cuentavueltas.
NO TAN BAJO
Toda la estrategia de los fabricantes pasa por cumplir con las normas, Euro V actualmente (Proconve 7 en el Mercosur) pero intentar circular lo más cerca posible del ralentí (1000 RPM) para reducir el consumo no es lo mas saludable porque el fabricante ya se encargó de eso.
Lo primero a tener en cuenta es cuál es nuestro motor y dónde ofrece este su mejor zona de trabajo o par (está en el manual).
Por regla general los turbodiésel suelen ofrecer una zona de trabajo óptima entre las 1.500 y 3.000 rpm, mientras que los nafteros turboalimentados suelen moverse en torno a las 2.000 y 3.500 rpm y un naftero comun alrededor de las 2000/3000. pero cada motor es un mundo y existen grandes diferencias en los márgenes de entrega de par entre mecánicas.

Circular aprovechando ese régimen de par máximo permite no sólo reducir consumos, sino contar con el empuje necesario para acelerar, evitando hacer trabajar de más al motor tanto por debajo de su zona óptima, como por encima que es donde está la potencia máxima.
Usar la marcha más larga posible sólo es recomendable para momentos de muy baja carga de motor, en llanura o aprovechando una pendiente favorable.
Si por el contrario hay que subir hay que reducir el número de marchas necesario hasta que el motor vuelva a trabajar en su zona de par máximo y eso es lo que complica a los "tacheros" modernos que ya pueden ir olvidándose de manejar todo el día en tercera marcha porque hoy conducir a muy bajas revoluciones es un boleto seguro para una visita al taller, además del exceso de consumo.

Forzar a un motor a trabajar a muy bajas vueltas tiene como principal problema la generación de esfuerzos internos y vibraciones que tarde o temprano se transforman en problemas.
En los Diesel manejar a bajas revoluciones favorece la aparición de averías en los sistemas anticontaminación.
El gasoil genera partículas y hollín en condiciones normales, pero si obligamos al motor a trabajar en sus peores condiciones, los sistemas anticontaminación terminan por saturarse y bloquearse y por no alcanzar las temperaturas de trabajo necesarias para regenerarse (es el conocido problema de la Fiat Toro).
En conclusión, manejar a bajas revoluciones no es un problema siempre que sepamos cuándo y cómo sacar provecho a esta técnica. Conocer el régimen de trabajo óptimo de nuestro motor, así como los desarrollos de la caja de cambios nos permitirán conseguir el ansiado ahorro de combustible y para eso hay que leer y entender el manual del usuario.










