La doctora Josefa Palacio Maglioli
Nació el 23 de febrero de 1903 en la ciudad de Buenos Aires. Fue hija del ingeniero electromecánico de la Marina don Belisario Palacio, y de la profesora en labores doña Primitiva Mercedes Maglioli.

Estudió en su ciudad natal, en el Liceo Nacional de Señoritas "Figueroa Alcorta". En 1928 recibió el título de Médica Cirujana en la Universidad de Buenos Aires. La profunda vocación por su profesión la llevó a congresos, seminarios y jornadas médicas, para ampliar sus conocimientos en forma permanente, y se perfeccionó en Obstetricia.
En 1930 contrajo enlace con su colega, el médico Ernesto Courvé, de quien se separaría años más tarde, quizá uno de los motivos por los que decidió alejarse de la metrópoli.
En 1938 llegó al Chaco y se radicó en Resistencia. El 15 de octubre de 1941 fue designada médica de sala en el Hospital Regional (hoy Dr. Julio C. Perrando). En el mismo año, el 21 de diciembre fundo el "Sanatorio Palacio", que hasta hoy conserva ese nombre.
Trató de especializarse cada vez mejor, porque amaba su profesión. Organizaba "ateneos clínicos" para debatir y discernir casos difíciles e intercambiar conocimientos y experiencias con sus colegas.
La doctora Palacio atendía clínica general, pero se inclinaba por la atención de las mujeres, especialmente lo relacionado a la Ginecoobstetricia. Además, se dedicó con entusiasmo a la Hemoterapia: realizaba transfusiones en el hospital y en su sanatorio, cuando en esa época no eran tan comunes.
Creó más tarde lo que después sería el Banco de Sangre de Resistencia, institución que creció y tuvo sus ramificaciones a varias localidades del interior chaqueño. Hoy funciona en el Hospital "Dr. Julio C. Perrando" y lleva su nombre.
Su compañero de vida fue Don Armando Romagnoli, personalidad destacada en nuestra ciudad. La doctora Palacio fue activa colaboradora de instituciones de bien público, actuando también como socia fundadora del Club Náutico Barranqueras.
La doctora Palacio, mi madre postiza —como a ella le gustaba que la llamara— fue partera de mi madre en sus cuatro embarazos. Me contaba mi madre que en el último (cuando yo nací) le tocaron momentos muy difíciles, porque en esos días se produjo la Revolución Libertadora, cuando el país era un caos. La doctora, que era de extracción peronista, nunca hizo distingos con mi vieja y la protegió en aquellos días, un hecho que la enaltecía.
La doctora Palacio fue de esas mujeres que dieron mucho por la salud y la vida institucional del Chaco, y a quien personalmente guardo mi agradecimiento eterno, por haberme recibido en este mundo. Otro recuerdo que tengo de ella era su rancho de Paso de la Patria, donde pasamos muchos fines de semana. El Paso recién comenzaba a surgir como lugar turístico, y su rancho estaba ubicado en Punta Mitre, con una vista espectacular hacia el río.
Contaba su vecino Alfredo "Papuchi" Gómez que "Las tardes eran de reposada lectura, acompañada de una copa de champagne, y al caer el sol prendía la lámpara hasta la hora de la cena. Tenía sus extravagancias y exquisiteces, bien merecidas. Sus anteojos de lectura pendían de una cadena dorada, ¿Quién más que ella podía usarla?. En verano, las tardes de lectura y la mesa de la cena se trasladaban a la pileta de natación del sanatorio. Allí, en el patio de French y Córdoba, está sepultada esa otra excentricidad (para esos tiempos). Con los chicos del barrio en épocas de vacaciones escolares, por las mañanas nos zambullíamos para sacar los sapos que amanecían dentro de la pileta después de caer al agua buscando apagar el calor de las noches tórridas".

Continuando con su relato, Gómez decía: "Nunca faltaron carayás ni papagayos en ese patio bien sombreado, no recuerdo cuantos monos y loros habrán pasado, pero que venían al bananal del fondo de casa, sí que lo recuerdo bien. También varias lechigadas de los ruidosos doberman pinscher fueron mascotas preferidas de la Doctora".
Y la definía como una audaz empresaria: "Rafael Galíndez pintaba acuarelas de memoria en ese patio, donde tenía un caballete instalado. Amigos de la cultura y la política cenaban en esa casa con los anfitriones, de ideologías tan opuestas, en tiempos de convivencia sana".
La protección de la doctora Palacio hacia los niños desamparados le daba un toque de admiración y respeto. En su casa vivían muchos niños y otros tantos iban para recibir alimentación, su espíritu filantrópico era magnífico. Todos ellos eran sus hijos del afecto, del amor.
En 1980 se retiró de la profesión, con 77 años de edad y 52 de servicios activos y continuos. Se afincó en Mar del Plata, con una de sus hijas. Madre de Lely, Julio, Mariala y Blanca, prodigó su amor a ellos. Falleció en la ciudad atlántica el 12 de marzo de 1985, a los 82 años. La Asociación Cooperadora del Banco de Sangre, que funciona en el Hospital Perrando, lleva el nombre "Doctora Josefa Palacio Maglioli".










