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Historias chaqueñas a 40 años de Malvinas

Roberto Barrios: "El recuerdo más triste de la guerra es haber perdido compañeros que murieron de hambre"

Desde Puerto Tirol, el relato en primera persona de un excombatiente. A 40 años de la guerra, habla de la importancia de "seguir malvinizando" y, aunque los recuerdos sean duros, de no olvidar.

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Roberto Barrios, en la plazoleta “Héroes de Malvinas Julio Romero”, de Puerto Tirol.

El próximo 2 de abril se cumplirán cuatro décadas de la guerra de Malvinas. Este año también se cumplen 189 años de la usurpación del Reino Unido.

Roberto Barrios tiene 59 años, es de Puerto Tirol, y fue uno de los chaqueños que en 1982 fueron convocados para la guerra. Además, es parte de los 15 veteranos de guerra tiroleros que fueron a Malvinas; dos de ellos, Martiniano Gómez y Julio Romero, lamentablemente no volvieron. 

A los 18 años, Roberto fue soldado y prestó servicio en el Regimiento de Infantería 5 de Paso de los Libres, Corrientes. Luego, por problemas familiares, le dieron la baja. Pero al año siguiente fue convocado para ir a Malvinas a través del mismo regimiento.

-¿Qué cargo que ocupó en la fuerza durante el combate de Malvinas?

-Fui soldado desde los 18, presté el servicio militar obligatorio en el Regimiento de Infantería 5. En ese momento mi señora estaba embarazada, y en agosto del 81 perdió el bebé y me dieron la baja. En abril del ´82, por el conflicto de Malvinas, fui convocado. Me alisté y me fui al mismo regimiento.

-¿En qué lugar de las islas estuvo? 

-El destino de mi regimiento era la isla Soledad.

-¿Cuál es su recuerdo más triste de la guerra? 

-Haber perdido compañeros que murieron de hambre.

(Su voz se quiebra, esperamos unos minutos para que pueda retomar la charla).

-¿Cómo describiría el sonido de las balas o las bombas?

-Es difícil, porque donde yo estuve la fuerza aérea de ellos nos bombardeaba. Nosotros veíamos las bombas caer. Y a la noche, las bombas de los cañones, el hostigamiento. Se sentía un sonido, cuando te dabas cuenta caían a tu alrededor las bombas de la flota inglesa, y los aviones de día.

-Algunos testimonios dicen que el silencio que viene después de la guerra es tan fuerte como el estruendo de balas y bombas ¿Cómo vivió ese silencio, que se extendió hasta la vuelta de la democracia?

-Y seguimos así, con ese mismo sentimiento: silencio e impotencia ante los gobiernos que estuvieron y siguen estando, porque nunca tuvimos una asistencia como realmente teníamos que tener. Una asistencia hospitalaria, de médicos, psiquiatras… nunca tuvimos una asistencia a nivel integral, de ningún gobierno, ni nacional, ni provincial.

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A todos los actos y lugares que visita, Roberto lleva la bandera que recuerda la gesta heroica.

-¿Cómo fue su regreso de Malvinas?

-Cuando regreso a Puerto Madryn dejo de ser prisionero. Desde ahí nos bajan a Campo de Mayo. Yo estaba entre los desnutridos y tenía que quedarme a hacer reposo, con atención médica, pero me escapé. No hice ningún tratamiento por los problemas que tenía, como pie de trinchera, congelamiento, etc. Volví a mi regimiento, a Paso de los Libres, con los soldados que estaban mejor. Ahí me quede, hasta que me dieron la baja. Ese año mi señora estaba nuevamente embarazada de mi segundo hijo.

-¿Por qué se escapa, si se puede saber?

-Porque quería volver a mi regimiento, donde me sentía a salvo.

-Ante un nuevo aniversario, ¿qué sensaciones le genera volver a hablar de la guerra?

-Recuerdos, obviamente, ninguno bueno. Pero procuro superarme día a día y estar con mi familia, no quiero pensar tanto en eso, pero tampoco olvidar. El 2 de abril recordamos a nuestros camaradas, nuestros caídos, que me vienen a la memoria y siempre van a estar en nuestro corazón.

-A 40 años, ¿está convencido de que hay que conmemorar la fecha?

-Sí, por supuesto, hay que seguir malvinizando. Los que tendrían que hacer también eso son los docentes, los gobiernos de turno, no olvidarse tanto de los que quedaron, ni de los que seguimos estando. Algún día, quizás, con la democracia, como se dice, sentados a una mesa, que sea el bien para los dos países. Pero hay que recuperar nuestras Malvinas, que nos devuelvan como corresponde, porque siempre fueron usurpadas.

-¿Tuvo en algún momento la oportunidad, o si la tuviera, volvería a Malvinas?

-Sí, tuve oportunidad de ir, pero no me animé, ni me animo, porque no aguantaría, no sé cómo sería mi reacción en Malvinas.

-¿Cree que allá quedó un Roberto y volvió otro?

-Sí,  totalmente, me quitaron algo. Pero me siento orgulloso por la causa y, como se dice, de ir a poner el pecho a las balas por nuestra tierra y hacer flamear algún día nuestra bandera en las islas.

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