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ÚLTIMA ACCIÓN GUERRILLERA, PRIMERA MASACRE EN DEMOCRACIA

Hoy se cumplen 33 años del intento de copamiento de La Tablada

El Movimiento Todos por la Patria (MTP), liderado por Enrique Gorriarán Merlo, quiso copar el Regimiento de Infantería 3 del Ejército.

El ataque dejó 41 muertos y constituyó la última acción de envergadura emprendida por la guerrilla en la Argentina del siglo XX.

Más de 30 guerrilleros fueron abatidos, trece capturados y otros cuatro que se rindieron fueron desaparecidos luego por el Ejército, en pleno régimen democrático.

Aquella agobiante mañana del 23 de enero de 1989, el gobierno de Raúl Alfonsín se encontraba en su último año, en un país que soportaba una crisis energética con cortes programados de electricidad y una economía que iba a la hiperinflación.

Los guerrilleros lanzaron panfletos en la puerta del cuartel en los que se reivindicaba al coronel Mohamend Seineldín y al teniente coronel Aldo Rico, líderes de los levantamientos carapintadas que habían puesto en jaque a la administración radical en tres oportunidades (abril de 1987, febrero y diciembre de 1988, apenas un mes antes de La Tablada).

Así, los atacantes planeaban generar confusión entre el personal militar al entonar consignas y vivas para los dos oficiales rebeldes, llegar al sector en el cual se encontraban estacionados los tanques y salir del cuartel a bordo de estos vehículos hacia la Capital Federal.

El denominado ‘Operativo Tapir‘ debía concluir a media mañana de ese lunes y el objetivo de Gorriarán Merlo -un exjefe del ERP- pasaba por alertar de la inminencia de un golpe de Estado carapintada.

Los guerrilleros creían que cuando la población tomara conocimiento de que estaba en marcha una intentona militar contra la democracia se produciría una insurrección popular que reclamaría cambios políticos de fondo.

Pero en su avance por el cuartel, los atacantes encontraron una férrea resistencia en el casino de suboficiales de la base, lo que generó una rápida intervención policial y el despliegue de más de 2.000 efectivos del Ejército, que cortaron cualquier posibilidad de repliegue.

En las primeras horas, reinó la confusión en torno a la autoría del intento de copamiento del cuartel, y sectores del oficialismo abonaban la hipótesis de que una acción carapintada se gestaba en La Tablada.

Pero, a las pocas horas, desde el gobierno se reconoció que se trataba de un operativo del MTP, en el que participaban antiguos militantes del ERP, la guerrilla que había operado en la Argentina durante los años ‘70.

El Ejército rodeó la unidad y tendió un cerco sobre los atacantes, contra los que libró un combate durante 36 horas, con fuego de morteros y proyectiles disparados desde tanques y con participación de la infantería mecanizada que no había sido empleada por el Ejército en la Guerra de Malvinas. Quedaron 32 militantes del MTP muertos, siete bajas militares y de policías.

Juicios irregulares, sin garantías, ni apelación

Los procesos que llevó el Estado argentino por los hechos de La Tablada recibió una condena de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), y el presidente Fernando de la Rúa reconoció el incumplimiento del Estado con las garantías del debido proceso.

El presidente Raúl Alfonsín observa a uno de los guerrilleros muertos luego del asalto en 1989.

En octubre de 2000, el Ejecutivo impulsó un proyecto de ley para que los condenados pudieran apelar al cumplirse 10 años de los hechos, y dos meses más tarde, De la Rúa conmutó las penas de los acusados y nueve de ellos recuperaron la libertad en 2001.

Entre los atacantes no hubo heridos, y 4 militantes del MTP en La Tablada se encuentran desaparecidos tras haber sido capturados con vida: Díaz, Iván Ruiz, Carlos Samojedny y Francisco Provenzano.

Durante el juicio de lesa humanidad que se llevó a cabo en 2019, el exsuboficial del Ejército César Quiroga reveló que el Ejército ‘construyó una versión‘ sobre las violaciones a los derechos humanos que se cometieron tras la recuperación del cuartel.

Lo que Quiroga contó en el juzgado de instrucción del juez Larrambere, y ante el fallecido fiscal Nisman -entonces secretario del juzgado-, debió modificarlo en 1990 para refrendar la versión oficial del Ejército de que los 4 desaparecidos se habían "fugado de la unidad en medio del combate".

Además, el sargento José Almada testimonió ante el TOF 4 de San Martín que hubo ejecuciones sumarias de varios de los militantes del MTP que fueron capturados con vida. El 12 de abril de 2019, el general Alfredo Arrillaga fue condenado a prisión perpetua por los crímenes de lesa humanidad cometidos tras el copamiento del regimiento de La Tablada por el TOF 4 de San Martín.