El caso Takata llega después de 6 años
Seis años después de desatado el escándalo de los airbags defectuosos de la marca Takata en EE:UU, General Motors llama a revisión en la región a dos modelos que ya no se fabrican hace años, uno es el Chevrolet Classic (Corsa) que salió de producción en 2016 y el otro es el Celta, básicamente el mismo auto pero de 3 puertas.
"Con el objetivo de salvaguardar la seguridad y satisfacción de sus consumidores, General Motors convoca a los propietarios de vehículos Chevrolet Classic modelos 2013 a 2017 y Celta modelos 2013 a 2016, a contactar de inmediato a la Red Chevrolet para programar el reemplazo del airbag del lado del conductor", dice el comunicado publicado en el sitio web argentino de la automotriz donde se explica que "el servicio es necesario pues, en caso de colisión donde el accionamiento del sistema de airbag es esperado, podría ocurrir la rotura del inflador localizado en el volante del vehículo, provocando la dispersión de fragmentos metálicos de su carcaza con el riesgo de dispersión de fragmentos metálicos que pueden causar daños materiales, lesiones físicas graves o incluso fatales al conductor y ocupantes del vehículo." indicó la empresa.

El servicio es ágil, gratuito y además recibís un beneficio de $5.000 Pesos finaliza el comunicado.
Los modelos involucrados en el "recall" son los Classic con numeros de chassis DR100083 a HR123948 fabricados entre el 29 de mayo de 2012 al 1 de diciembre 2016.
En cuanto al Celta, los chassis son los numerados del DG224678 al GG101300 fabricados entre el 9 de enero de 2013 y el 22 de abril 2015.

EL CASO TAKATA
Takata era el fabricante más grande del planeta de sistemas airbags pero algo pasó que en poco tiempo se registraron 9 muertos en EE.UU como consecuencia del inflado repentino. La empresa proveia bolsas inflables a gran parte de la industria de ese país y del mundo y a raiz de este inconveniente se produjo el recall masivo mas grande de la historia. Se calcula que desde 2015 fueron llamados a revisión unos 30 millones de vehiculos, sólo en Estados Unidos.
La gota que colmó el vaso cayó el 22 de diciembre de 2015 en el país del norte, cuando un hombre de 52 años falleció a consecuencia del estallido de un airbag montado en su Ford Ranger de 2006. Tras este episodio, Takata declaró como potencialmente peligrosos 5,2 millones de sus dispositivos.

El escándalo global tuvo como victima a Honda, uno de los principales fabricantes afectados, por cuestiones de volumen, que descubrió en el transcurso de sus investigaciones que Takata le había suministrado información de seguridad falseada.
El problema de Takata afecta a una de las piezas que forman parte del activador del airbag. Cuando el vehículo choca de manera que el airbag entra en funcionamiento, la pieza defectuosa del activador se rompe de una forma no prevista por sus diseñadores, fragmentándose en pequeños trozos metálicos que, una vez que se impulsan con la fuerza del dispositivo pirotécnico, se convierten en una peligrosa metralla.
TARDE PERO LLEGÓ
Finalmente Takata fue encontrada responsable y condenada a pagar 70 millones de dolares en EE.UU y una compensación global a los usuarios dentro de los cuales deben estar los poseedores de Corsas y Celtas que seguramente a esta altura ya cambiaron de manos un par de veces asi que, quien acredite la propiedad del auto recibirá unos 50 Dólares como compensación (en Pesos, al cambio oficial).

Entre los años 2000 y 2015, Takata produjo de 260 a 285 millones de infladores basados en el nitrato de amonio como agente explosivo. De ellos, la mitad aproximadamente se instalaron en vehículos comercializados en los Estados Unidos, procedentes de las plantas que Takata tiene en México y en los estados de Georgia y Washington.
Uno de los competidores de Takata, Autoliv, fue la empresa a la que acudieron los fabricantes para reponer los elementos defectuosos, pero este importante proveedor fue desbordado, de manera que su plan de acción se vio demorado hasta la actualidad en algunos mercados.
UNA VÍCTIMA ARGENTINA
Aproximadamente 100 millones de airbags fueron retirados del mercado en todo el mundo desde 2016. Pero Ruy Drisaldi, un hombre de 42 nacido en Buenos Aires, nunca se enteró de los riesgos hasta diciembre pasado. Fue entonces cuando la bolsa de aire del Honda CR-V usado por su esposa explotó después de que otro automóvil chocara contra el suyo cerca en el sureste de México, causándole la muerte. Los Drisaldi no habían sido advertidos del riesgo por el vendedor del auto.
Aunque las respuestas a los llamados a revisión de Takata se esfumaron en la vorágine mediática la historia de Drisaldi es un recordatorio de que las piezas defectuosas continúan poniendo en riesgo a los conductores y pór eso, aunque el "corsita" esté un poco caído hay que hacerlo revisar para evitar tragedias y de paso cobrar 5000 Pesos que a nadie le viene mal.










