¿De qué depende el crecimiento verde en la Argentina?
Un mapa realista y ambicioso para el crecimiento verde en la Argentina plantea la posibilidad de compatibilizar la agenda de crecimiento económico con la de sustentabilidad ambiental. ¿Es posible armonizar una estrategia de desarrollo verde con la aceleración del crecimiento económico? ¿Hacia qué sectores deben dirigirse los esfuerzos de política pública para lograrlo?
A través de un análisis empírico llevado adelante por la organización Fundar, se muestra el potencial de Argentina en la producción verde y cómo este camino puede ser una vía para complejizar nuestras exportaciones. El estudio "El potencial productivo verde de la Argentina: evidencias y propuestas para una política de desarrollo", corresponde al Área de Datos y de Desarrollo Productivo de Fundar —a cargo de Gabriel Palazzo, Marcos Feole, Matías Gutman, Lucía Pezzarini, María Belén Dias Lourenco y Tomás Bril Mascarenhas— y fue presentado en 2021.
Se trata de un trabajo que utiliza y estudia evidencia cuantitativa para determinar cuáles son las áreas del país con potencial competitivo verde, que pueda ser una fuente para mayor crecimiento en el futuro.
La agenda del llamado "crecimiento verde", a la que busca contribuir el documento, resulta clave en la actualidad para mantener las políticas públicas alineadas a los cambios en curso de la economía global. A través de una metodología de vanguardia en el ámbito internacional, basada en los conceptos de complejidad económica y espacio de productos, el análisis empírico presentado en el trabajo caracteriza, en primer lugar, las capacidades productivas verdes actuales de la Argentina frente a otros países de la región y del mundo. En segundo lugar, se detallan sectores en los que el país tiene potencial para un desarrollo futuro. Se presenta de esta manera un conjunto de treinta productos capaces de incrementar la complejidad de la canasta exportadora, y se estima el aporte que su producción y exportación podría tener en el desarrollo económico del país a mediano plazo.
Del trabajo surgen algunos resultados, por ejemplo, la constatación de una "divina coincidencia": los productos verdes suelen tener mayor índice de complejidad que la media de productos no verdes, por lo que su desarrollo de hecho es capaz de contribuir a un mayor crecimiento económico.
Por otro lado, se encuentra que, en la Argentina, los productos verdes más próximos a las capacidades productivas actuales —y que serían relativamente fáciles de desarrollar— no están entre los más complejos ni forman parte de los nodos estratégicos que podrían impulsar nuevos desarrollos en el futuro. En el análisis de la situación, se deduce que "la estrategia de preservar el status quo no conduce a una diversificación productiva relevante".
Por último, se señala que "en la Argentina existen oportunidades para un conjunto de productos verdes que muchas veces quedan fuera del radar de la discusión pública —centrada fundamentalmente en los sectores de energía eólica, solar o electromovilidad—". Es decir que se trata principalmente de productos de los sectores de aparatos mecánicos y eléctricos e instrumentos de medición y control.
La publicación ejemplifica con algunos casos que se corresponden con distintos tipos de maquinaria para el reciclado de componentes orgánicos e inorgánicos, equipos para el control, manejo y traslado de diferentes clases de desechos y contaminantes, y maquinaria para la filtración y depuración de agua y gases. Así, los responsables del trabajo sostienen que "en estos productos, el país ya cuenta con capacidades productivas relevantes y se encuentran bien conectados entre sí, de modo tal que es posible que se retroalimenten e impulsen el desarrollo verde".
"Estos hallazgos subrayan la necesidad de adoptar políticas productivas verdes que vayan en contra de la inercia que provocó que la Argentina pierda capacidades de producción verde en los últimos años, cambien la tendencia e inicien un círculo virtuoso de mayor complejidad económica y mayor crecimiento futuro".
En este orden de cosas, no es aventurado asegurar que el cuidado del ambiente haya dejado de ser una "nota al pie" para pasar a estar en primera plana de las agendas de los países desarrollados y, en forma creciente, de los países en desarrollo también.
El futuro del planeta es verde. O mejor dicho, tiene que ser verde porque el largo plazo está a la vuelta de la esquina.










