Detección temprana de la tartamudez
La detección precoz de la tartamudez, o disfluencia, mejora las posibilidades de corregir el habla. Así lo afirma la Asociación Argentina de Tartamudez, la entidad de bien público que promueve la investigación y el conocimiento de los nuevos tratamientos que ayudan a superar esta dificultad en el habla, que debe dejar de ser un motivo de burla y ser abordada en forma temprana por especialistas.
La tartamudez es una alteración en la fluidez del habla que se presenta más en varones que en mujeres. Estudios realizados en distintos países sobre esta dificultad confirman que con un tratamiento fonoaudiológico adecuado se puede revertir o mejorar las alteraciones en la producción motriz del habla. Y cuanto antes comience el tratamiento, mejor. Según la información que brinda la Asociación Argentina de Tartamudez, si se interviene antes de los seis años de edad, 80 por ciento de los niños suele restablecer su función en el habla. Por eso es importante que las familias, los docentes, los profesionales de la salud y la comunidad en general dejen de lado falsas creencias sobre la tartamudez para facilitar la integración de las personas que tienen esta dificultad que se caracteriza por repeticiones de sílabas, sonidos o bloqueos y que, con mayor frecuencia, se presenta en niños que empiezan a desarrollar su lenguaje, es decir, entre los dos y los cinco años.
El desconocimiento lleva a pensar, erróneamente, que un factor emocional puede causar la tartamudez. En rigor, estas son las consecuencias propias de tener que lidiar con las dificultades en el habla en un mundo que asigna un valor demasiado alto, a veces exagerado, a la inmediatez. Comida rápida, comunicaciones instantáneas y computadoras cada vez más veloces alimentan la permanente búsqueda de resultados inmediatos que domina casi todo el quehacer humano. Casi no hay actividad que no esté sometida a la tiranía del tiempo. Hay que hacer todo más rápido. Nadie puede esperar. En esta cultura de la inmediatez, el conductor de un automóvil no puede esperar que el peatón cruce la calle, no importa si es una persona adulta mayor con dificultades para hacerlo con rapidez. Lo mismo sucede con la escucha de los otros. Hay poco tiempo para escuchar. Y una persona que tartamudea necesita tiempo para ser escuchada.
Si el niño con disfluencia está especialmente excitado o apurado, lo mejor es decirle "tengo tiempo y quiero escuchar lo que tenés para decir", recomienda la Asociación Argentina de Tartamudez, a la vez que observa que esto no es lo mismo que decirle que tome aire o hable más lento. Según la entidad, otro de los mitos más comunes que rodean a la disfluencia es que afecta al intelecto. En realidad, no hay ningún estudio serio que demuestre que eso es así.
Otra de las recomendaciones que brindan los especialistas es que, si el niño o la niña con disfluencia muestra un aumento de las dificultades en el habla, "se generen situaciones donde pueda vivir experiencias positivas del habla, por ejemplo, que hable al unísono, recite una canción infantil, hable rítmicamente, use títeres, o cante". Es importante evitar las preguntas que intimiden al pequeño, y discutir en presencia del niño aspectos de su habla.
Por último, es importante que en el ámbito escolar se respeten a los niños con disfluencia sus derechos a ser escuchados, a no ser discriminados ni a ser víctimas de burlas, a ser integrados, a tener tiempo para expresarse y decir lo que tienen para aportar en el trabajo dentro del aula, a no ser interrumpidos, a no ser mirado en forma extraña, a ser evaluado por lo que sabe y no por la forma en que lo dice. Es importante que los docentes sumen sus esfuerzos para que el espacio escolar sea un espacio que enriquezca la autoestima del niño o la niña con disfluencia. De esa manera se estará contribuyendo en la formación de una persona que en la vida adulta no tendrá inconvenientes para desempeñar cualquier tipo de tarea para la que se prepare, independientemente de que se trate de una tarea que demande habilidades lingüísticas o no. La comunidad educativa debe también generar conciencia sobre la importancia de la detección temprana de la tartamudez en los niños ya que de esa manera se incrementan las posibilidades de superar las dificultades en el habla.










