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A 23 años del crimen del tambero Ítalo Suligoy: un caso emblemático de la impunidad en el Chaco 

El hecho registrado entre el 27 y 28 de diciembre de 1998 es tan grave como el "doble homicidio de la avenida Paraguay", en 1992. Por las muertes de Néstor Blas Vivo y su secretaria Amanda Encaje , el Estado reconoció fallas en la investigación luego que los deudos acudieran a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) donde surgió una "solución amistosa".

Por el ataque mortal a Ítalo José Suligoy fueron dos llevados a juicio y declarados absueltos. Una lucha en silencio que un hijo mantiene confiando que alguna vez pueda saber quién mató a su padre.

Entre la noche del 27 y madrugada del 28 de diciembre de 1998, la tranquilidad se irrumpía bruscamente  en el lote rural 80, a pocos kilómetros de Resistencia. Ese día llovía torrencialmente y en la oscuridad, los asesinos del tambero Suligoy se camuflaron para cometer el ataque: se cree que el productor ganadero conocía a sus homicidas ya que no se halló ninguna abertura forzada. El móvil sigue siendo un misterio, pero la pista más firme para los investigadores fue un dinero que había logrado el hombre tras la venta de ganado. 

NORTE estuvo en paraje El Tropezón, donde se produjo el asesinato del tambero hace 23 años, y allí, a unos pocos metros de aquel hecho de sangre, hace días fue rociado con nafta y quemado Abel Alejandro Turenne por parte de su expareja: tras la muerte del joven, Beatriz Banegas quedó imputada por homicidio agravado. Lo que debería ser un lugar de ensueño y descanso, por la bondad y belleza de la naturaleza, el paraje acumula historias sangrientas. 

La madrugada trágica

Sobre la fatídica jornada del 27 y 28  de diciembre de 1998, Ítalo, uno de los hijos de Suligoy recuerda: "Toda la casa estaba revuelta, se notaba que la pared tenía golpes, y mi padre tenía marcas en los brazos, lo que demuestra que se cubría de la golpiza". 

Acerca de los presuntos autores, dos trabajadores de una casa muy cercana a la de la víctima fueron detenidos y llevados a juicio como sospechosos pero terminaron absueltos por la justicia chaqueña por el beneficio de la duda. "Ellos trabajaban en un rancho, un puesto que pertenecía a un señor que tenía una carnicería en Villa Río Negro de apellido Pavone: mi papá a veces les daba trabajo y los asistía. Luego del juicio, recuperaron la libertad y se fueron"

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"Mi papá vivía solo en el campo, y nosotros con mi madre en la ciudad. Ese día nos informaron que me papá había sido atacado y había que operarlo urgente de la cabeza porque tenía un golpe  que le causaba ingreso de sangre a la masa encefálica y tenía rota la tela madre".

"Dimos el consentimiento y a los ocho días fallece (4 de enero de 1999). En ese momento comencé a investigar y averiguar para ayudar a la Policía y se pueda esclarecer".

"Toncho" y Aníbal, los sospechosos  

El abogado repasa sobre datos que logró reunir: "Mi papá a un primo mío le alcanza a comentar que un tal ´Toncho´ y Aníbal le habrían golpeado la ventana y le pidieron que lo dejara ingresar porque se había roto el rancho por la lluvia"

Se trata de José Williams y Aníbal Santos Guzmán, los cuales salieron libres de culpa y cargo. 

"A estas dos personas se los investigó, se les hizo juicio pero no se halló a los culpables: mi papá tenía múltiples golpes, pero le causaron la muerte dos golpes letales en la frente y en la nuca".

Ítalo repasa que solamente versiones se oyeron en aquella época del motivo del crimen: "Se decía que había vendido animales, acá se sufrió siempre el cuatrerismo, pero nunca supimos las causas del homicidio", remarcó el hombre.

Frustración y shock 

"Sentimos una gran frustración, recuerdo que recién a los tres años pude reaccionar tras el estado de shock que tenía, dejé de estudiar, pero luego para tratar de entender porque pasaba esto, decidí estudiar derecho", comentó Ítalo, hijo de la víctima a NORTE durante una recorrida por el lugar de los acontecimientos. "Luego de estar en la Facultad de Derecho comencé a comprender como funciona el sistema de justicia, el ministerio público y qué piensa la sociedad de la justicia". "A veces no se llega a la verdad de la investigación, en este caso siento una gran frustración y un gran dolor". 

 "Hasta hoy en día sigo buscando a los responsables, algunos indicios y sospechas tengo, pero sigo buscando a quienes mataron a mi papá", finalizó. 

A 23 años del crimen del tambero Suligoy

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