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Hipólito Ruiz

Columnista

Hay cosas que no contamos, pero cada vez son más evidentes

Hay una vieja fabula que cuenta que un perro consiguió un pedazo de carne, pero la perdió cuando, por casualidad, se asomó a un lago,  y vio el reflejo de un perro que parecía tener un trozo de carne más grande que la de él.

Y la quiso tomar, sin caer en la cuenta que aquel perro era él mismo. De esta manera, perdió su almuerzo.

Si aún hay momento para la reflexión en un día tan especial como este domingo pos Navidad, la alegoría se refiere a que en algunas ocasiones la avaricia desmedida puede ser nuestro peor enemigo y hacernos perder algo que realmente necesitamos.

Una cosa diferente es el espíritu emprendedor, sano, optimista y capaz de crecer y desarrollarse, cosa que tanto necesitamos hoy en este país para garantizar fuentes de trabajo.

A eso debemos apuntar, precisamente, porque los datos de la realidad están mostrando que cada vez más hay chicos que asisten a los merenderos y a quienes tienen el espíritu solidario tan grande que se han animado a dar de comer a chicos carenciados dos veces por semana, tal como lo pueden demostrar los registros de los cronistas de NORTE en sus recorridas barriales en Sáenz Peña y los testimonios de los corresponsales en localidades del interior.

QUE HAYA MAS CHICOS POBRES ES LA PEOR IMAGEN

Que haya más chicos que asisten a comedores y merenderos es la peor imagen que podamos tener de un país y de una provincia que produce materia prima para alimentos. Solo un gobierno que decididamente pretenda hacer política con la pobreza puede jactarse de hacer propaganda de "inversión social" con estas cosas.

Debería darnos vergüenza que esto siga sucediendo en la tierra de la leche, de la miel, del maíz, de las frutas y verduras.

La fábula del perro y el trozo de carne, podría encajar fácilmente en aquellos que se escudan en la política para "ir por más". Y nadie puede negar, a instancia de los últimos sucesos como el acuerdo político del oficialismo con sectores de la oposición  por los impuestos, que gran parte de la clase dirigencial que ostenta cargos públicos, piensan solo en garantizar el financiamiento de la campaña proselitista. Y de producir y de dar impulso al desarrollo, ni hablar.

UN CANTO DE ESPERANZA QUE NO SE CAE

En medio de este escenario, hay quienes siguen trabajando honestamente y con la mente pensando en desarrollarse y generar recursos para el país, y con ello fuentes de trabajo.

Comerciantes, productores primarios, emprendedores, todos apuntando al desarrollo.

A eso debemos apuntar y hacia ese sector, deben saber que la sociedad comenzará a exigir a sus gobernantes que apunten sus políticas estatales, ya que hay programas que permiten esta posibilidad—y que de hecho los hay, con buenos resultados y podríamos mencionarlos—y bueno sería que le den continuidad más allá del color político que tenga el partido gobernante.

Terminemos el año proponiéndonos poner cada uno lo mejor que tenga, en el lugar que estemos, para sostener este país que tanto nos necesita a todos y que la política partidaria nos ha desunido.