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Mariana Alegre

Columnista

Anuario 2021

Charata ante el desafío de un trabajo conjunto entre el sector público y privado

CHARATA (Agencia) Charata se encamina a nuevo proceso transformador, que necesita de forma indispensable una mirada hacia objetivos comunes. La inversión privada y pública debe equilibrarse, para lograr dar ese gran paso.

"Siempre se ha creído que existe algo que se llama destino, pero siempre se ha creído también que hay otra cosa que se llama albedrío. Lo que califica al hombre es el equilibrio de esa contradicción", la frase le pertenece a Gilbert keith Chesterton, periodista, escritor y filósofo británico. Podríamos utilizar sus palabra como metáfora de lo que sería "el equilibro de la contradicción", en una sociedad entre el accionar del sector privado y el público por un objetivo común: la comunidad donde ambos se desenvuelven y desarrollan.

No es necesario poner a debate discusiones filosóficas sobre modelos económicos o pensamientos ideológicos, porque el sentido común y esta pandemia nos deberían resetear como sociedad, como individuos donde todos somos –aunque no queramos o pensemos que no es así- parte de un todo. 

Charata se ha caracterizado desde su nacimiento por un espíritu emprendedor, en ese factor diferencial que ha marcado varias transformaciones en sus 107 años. Sin dudas, el sector productivo sigue siendo el cimiento fundamental, pero ser solo productores de materia prima: sean semillas, ganado o profesionales, no alcanza para una ciudad que  ha sabido conocer, buscar, aprender y recibir lo nuevo. 

La llegada de obas públicas que fueron largamente pedidas, y la visión hacia la expansión agroindustrial, que implica inversión privada, no pueden seguir caminando por caminos paralelos, en algún punto deben encontrarse para poder lograr ese "equilibrio de contradicción" que le permita a la ciudad y a la región transformarse. 

Independientemente, del color político de turno, o el recambio generacional que se está dando en el sector privado, los acuerdos deben llegar para poder tener un objetivo común: las oportunidades que permitan ese desarrollo, y que se plantean con la "nueva normalidad" que trajo la pandemia.

El reconocido empresario Peter Drucker, decía que "en los momentos de dificultad lo más importante no son los problemas, sino las oportunidades. Es en ellas donde deben enfocarse las empresas, porque son las que permiten que las organizaciones crezcan y se desarrollen". "Donde hay una compañía de éxito, alguien tomó alguna vez una decisión valiente", solía repetir. La administración pública y privada, deberá enfocarse entonces, tanto en sus planes por separados como en esa mirada hacia el futuro en "las decisiones valientes" sobre las oportunidades, en medio de la incertidumbre en la que no solo vive el país, sino el mundo entero. 

Nada puede hacerse sin educación y sin salud. Quizás la lección más importante que nos dejaron los últimos dos años es que no hay nada más social que estas dos necesidades básicas, que atraviesan a todos y cada uno de los ciudadanos. Más tarde o más temprano. Son dos puntos donde la apuesta debe ser no solo fuerte, sino efectiva. 

La Perla del Oeste se está transformando, sin abandonar su esencia, y pone al Estado y a la Empresa ante el gran desafío de cruzar sus caminos para poder concretar esa gran transformación.